Casi Nada - WebMagazine- Indice septiembre 1998 - Indice General Temático - Páginas Centrales
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  De mis memorias
1ª Salida de vacaciones al extranjero. 
1957 
    Llegando a Roma en la Vespa
 
 

Cuando regresamos del primer viaje de vacaciones me preguntó mi cuñado Juanito -"¿Como os ha ido el viaje?", le digo -"muy bien y el próximo año pienso ir a Italia por que he visto una película que se titula Creemos en el amor, donde todo ocurre en esa nación, que me ha gustado mucho y estoy deseando verla".  

Se aproximaba el mes de mayo y un día Juanito me dice, Pepe ¿ya tienes el pasaporte? ¿el pasaporte para que? "hombre no dijiste que ibas a ir a Italia? si, lo dije, pero no había pensado aun en esto, pues date prisa por que yo ya me he comprometido con mi amigo Quinquilla para que nos acompañe en este viaje, tu ya lo conoces es empleado de Obras Publicas y también tiene un biscuter como yo.  

Me di prisa para poder obtener el pasaporte.  

Llegó el día de nuestra salida, de buena mañana nos pusimos en marcha éramos tres matrimonios: Juanito-Delfina, Señores Quinquilla, Mercedes y yo. Yo encabezaba la pequeña caravana pues mi Moto-Vespa con sidecar con sus dos pequeñas maletas y una pequeña radio que funcionaba con pilas tenía que hacer un gran esfuerzo para poder arrastrar todo esto con su pequeño motor de 125 c.c. A pesar de su pequeña cilindrada tenía poder y fuerza para transportar todo esto y con un gasto muy reducido. Si circulábamos por terreno llano yo podía mantener una velocidad entre cuarenta y cinco a cincuenta kilómetros hora pero si circulábamos en pequeños desniveles de subida no podía rebasar los cuarenta, no era por falta de potencia era por que tenía que realizar un gran esfuerzo y el motor se recalentaba en escaso tiempo con peligro de que se bloquease su cilindro. En los llanos el biscuter era mas rápido que la vespa pero en las grandes subidas la vespa era mas rápida por sus marchas mas reducidas. Yo a mi vespa la quería pues era capaz de con su marcha primera subir por desniveles jamas pensados. 

Hacía muy buen tiempo. Después de caminar cerca de seis horas llegamos a La Junquera pasamos revisión de pasaportes nos hicieron un tríptico para los vehículos donde declarábamos la maquina tomavistas, radio y algo para que al regreso no tuvieses problemas a su entrada en España, ya que los aduaneros habían anotado en ese tríptico su salida. Después pasamos control por la policía francesa y seguimos por esa Nación hasta últimas horas de la tarde que llegábamos a la ciudad de Montpellier. Buscamos alojamiento en un Pequeño hotel en la misma carretera, cenamos y fuimos a dormir pronto para la mañana siguiente reprender la marcha. Madrugamos después de desayunar y pagar iniciamos nuestra marcha, teníamos que ir a dormir a Niza yo iba muy contento porque con la poca velocidad que llevábamos y sentado en la moto podía recrear la vista viendo lugares nuevos. Hicimos algunas paradas para comer nuestra merienda, que llevábamos para que nos fuese mas económico nuestro viaje. He olvidado que en la moto también llevaba un fogón de gasolina para condimentar nuestras comidas. Después de haber comido reanudamos la marcha. Primero salió Juanito, detrás Quinquilla; nos dicen: mientras recogéis las cosas nosotros vamos haciendo camino; iremos despacio hasta que nos des alcance 

Cuando terminamos nos ponemos en camino; al poco rato llegamos a un pueblo llamado Fréjus. Allí había un cruce de carreteras que decía "a Niza por San Rafael 41 Kilometro, Niza por el interior, 35 Kilómetros". Aquí estaba el Señor Quinquilla, que había salido detrás de Carrasco. Le pregunto -¿por dónde ha ido Carrasco?, dice -no estoy seguro pero me ha parecido que giraba a la izquierda, la del interior. Sin entretenernos, cogemos esta ruta. Erra mas corta pero con grandes pendientes. Ya he dicho antes que la vespa cuando había que subir grandes desniveles era mas rápida que los biscuters, a Quinquilla le dije qué yo iba delante, que ya lo esperaría en el cruce donde se unen las dos carreteras próximas a Cannes. Subiendo por esas cuestas alcancé a varios camiones, uno de ellos sacaba mucho humo por el tubo de escape y cuando estaba a su altura le dije que fumera noi; entonces me contesto en catalán. Estuve contento, por que así podía entenderme con el, le pregunté si le había adelantado un pequeño automóvil (Biscuter) me dijo que no, esto me hizo pensar que nos habíamos separado y que no nos encontraríamos. Por fin llegamos al cruce de carreteras ya era anochecido y allí cerca había una estación de servicio donde encontramos a Delfina llorando, estaba sola porque Juanito se había vuelto para atrás por si acaso nos hubiese ocurrido algo. Delfina quedó allí para esperar si nosotros veníamos por la otra ruta. Como ya he dicho, lloraba y tenía un estado de nervios que costó mucho hacerle pasar, nos decía: -es que no podéis imaginar el rato que yo he pasado sola sin saber hablar francés; los minutos se me hacían horas. Me encontraba abandonada y sin dinero para poder entrar en el bar a tomar alguna cosa, cuando nos estaba comentando todo esto por lo lejos se acercaban dos faros que por su altura de el suelo adivinamos que era el biscuter. Afortunadamente así fue. 

Marchamos hasta Niza donde un pariente de Quinquilla nos había reservado habitaciones en un pequeño hotel. La dirección la llevaba Quinquilla, esto fue el error pues deberíamos haberla llevado los tres y así no hubieses padecido si alguien se extraviaba. Por fin ya en el Hotel nos acomodamos en nuestras habitaciones, Mercedes me dice -mientras tu te aseas para bajar a cenar yo voy al Water. En la habitación solo había lavabo para la cara y manos, pasó rato y Mercedes no subía. Esperé un rato mas y por fin bajaba para ver que le podía haber ocurrido ante su tardanza. En aquel momento llegaba toda disgustada diciendo porqué no había ido en su busca al ver que tardaba. Yo le dije -pues eso es lo que en este momento iba hacer. Me explicó que entro en el Water, cerro la puerta y cuando quiso salir ésta no se podía abrir. Daba voces y golpes en la puerta y nadie la oía, el Water estaba en un semisótano, tenía una pequeña ventana que daba al exterior de la acera de la calle. Dice que abrió la ventana y pedía auxilio, pero como no sabía francés no la entendían, por fin tuvo suerte que pasó por allí alguien que era Español o entendía nuestro idioma, que fue a avisar en recepción de lo que allí pasaba. 

Al día siguiente después de haber visitado las playas y parte de la ciudad emprendimos camino para Mónaco. Por la noche fuimos a el casino jugamos un poco de dinero en las maquinas traga perras por cierto que a mi me toco un montón de monedas que después perdí en la ruleta. Siguiente día marchábamos de buena mañana camino de Italia. Llegábamos a Ventimiglia por la mañana, fuimos de compras de comida que después en el campo prepararíamos con nuestro fogón de gasolina, compramos carne, y sobres de caldo para primer plato, la carne para segundo, y fruta de postre 

Continuamos nuestra ruta, pasando por San Remo, Savona, Génova. Esta ciudad parecía que no terminábamos nunca de cruzarla pues era muy larga su travesía, fuimos a dormir a un pequeño pueblo llamado Recco, aquí comenzaba la subida del puerto llamado el Bracco el cual entre subir y bajar tenía cerca de cuarenta Kilómetros. Cuando se terminaba la bajada de este puerto llegábamos a una gran ciudad llamada La Spezia, aquí durante la guerra mundial estaba la base de submarinos, pasamos de largo sin detenernos por que queríamos llegar a Grossetto para hacer noche. Ibamos de prisa por que nos habían dicho que en una ciudad llamada Pisa había una torre que se estaba cayendo; cuando llegamos la vimos bastante inclinada, en aquel lugar había muchas personas de distintos países y nacionalidades que venían sólo para ver esta torre tan famosa. Desde entonces hasta la fecha ya han pasado mas de cuarenta años y la torre aún no se ha caído. 

Cuidado ¡que se cae!
 

Desde aquí seguimos pasando por Liborno hasta llegar a Grosseto donde ya llegamos de noche. Fuimos a un Hotel, dejamos el equipaje en nuestra habitación, bajamos al comedor para cenar. Mientras cenábamos pudimos ver la televisión, por primera vez, recuerdo que el televisor estaba colocado encima de un soporte construido con tubo de hierro a una altura cercana al techo de el comedor para que así pudiese verlo todos sin quitar visual los que estaban delante. Vimos el telegiornale (noticias) y recuerdo que en aquellos días la nave Italiana llamada Andrea Doria había chocado con otro buque yéndose a pique pudiéndose salvar casi toda su tripulación y pasaje. Hubo muy pocas victimas, yo quedé admirado; me preguntaba cómo era posible poder ver aquello que había ocurrido en alta mar. Me resultaba triste ver como aquel gran barco se lo tragaba el mar. Muy de mañana nos pusimos en marcha hasta la hora de comer para enseguida volver a la carretera, cuando había pasado una hora Mercedes se sentía mal con mucho dolor de vientre y con diarrea pasamos en el primer pueblo a la Farmacia el farmacéutico le dio un preparado liquido que debía beberse la mitad en aquel momento, al cabo de media hora la mitad del resto de su contenido, para terminarlo su totalidad después de otra media hora. La diarrea le fue pasando pero en principio tuve que parar bastante veces para que mercedes hiciese caca. Menos mal que en aquel tiempo no pasaban casi coches y podía uno amagarse fácilmente en un lado de la carretera. La medicina del farmacéutico fue efectiva.  

Seguimos camino Hasta Civitavechia fuimos hasta el puerto dicen que es el puerto de Roma, aquí vi por primera vez Jaulas para langostas.  

Continuamos nuestro camino pasando por Santa Marinella ciudad donde veranean los ricos Romanos llegando a la ciudad de Roma después del medio día, Buscamos la Vía Cavour donde estaba el Albergo Valle nos dieron nuestras habitaciones nos aseamos y marchamos a visitar la Ciudad. Cuando bajamos a la calle encontramos gran cantidad de gente que se miraban los dos biscuters, hubo uno de ellos que dijo yo al que ha inventado estos cacharros los llevaría en galera (la cárcel) dirigiéndose a mí, me pregunta si eso era fabricado en España, contesté afirmativamente diciéndole también la vespa que yo llevo, dice -de acordo pero esta es inteligencia Italiana. Por todas partes que íbamos éramos admirados por aquellos diminutos automóviles que llevábamos. Roma la corrimos de norte a sur y de este a oeste por todas sus calles y Avenidas, es una gran ciudad única por todo su arte que lo hallas por todas partes, cuando regresábamos al albergo circulábamos por una gran avenida que la llamaban El Corso, En las esquinas había indicadores de prohibición de circular camiones y motocicletas, en una de sus esquinas me paró un guardia Urbano y me dice, signor no si puede circular con motocicleta por el Corso, yo le digo -perdón pero no entiendo yo soy Español, -Va Bene Espagnoli, Avanti, Espagnoli, Avanti

Roma: Biscuters y Vespa 
 
 
  

Cuando llegamos los vehículos los estacionábamos en la calle frente al albergo, en aquel tiempo no había problema de aparcamiento en ningún lugar de ciudades Europeas ya que en la guerra se destruyeron casi todos los vehículos, ahora comenzaba la restauración de los pueblos y sus industrias, entre ellas la de los automóviles, pero estos aun eran escasos, no todas las personas podían adquirirlos, por ser sumamente caros para las personas que tenían que vivir de un jornal. Cuando íbamos a entrar a el hotel un señor algo mas joven que yo, se dirigía a mi diciendo,  

-perdón yo soy Italiano hablo algo de Español, que aprendí en una academia hace ya algún tiempo y el año pasado pasé mis vacaciones en España, de allí traje muy gratos recuerdos por la amabilidad de sus gentes por todos los lugares que recorrí me atendieron con mucha cordialidad, es por esto que yo me brindo hacerles compañía mañana sábado y el domingo por ser día festivos y no tener que ir al trabajo 

en principio yo pensé este debe ser un vivillo y a lo mejor trata de engañarnos, sin embargo Juanito le dijo que sí que aceptaba. Nos preguntó si ya habíamos decidido ir a algún Restaurante para la cena pues nos indicaría uno muy próximo donde se comía muy bien y muy barato, allí fuimos y verdaderamente era como el nos había dicho, este restaurante se llamaba Il Re del amici ( el rey de los amigos). Los días que pasamos en Roma siempre fuimos a comer a este lugar, el primer día que fuimos solos el camarero que nos atendía tenía problemas para entender lo que habíamos pedido, aunque no era difícil entenderse con los Italianos, alguien se le ocurrió pedir arroz y no había forma de que entendieran lo que solicitábamos, entonces el camarero se le ocurrió llamar al fregaplatos este salió de la cocina se dirigió a nosotros preguntándonos que era lo que queríamos, dijimos que arroz, el le dijo al camarero riso, cuando ya se iba para la cocina le digo 

-oiga por favor Usted ¿no estuvo en nuestra guerra por la provincia de Guadalajara ? si señor por allí estuve, contestó 
-¿y no recuerda que yo le fui siguiendo hasta la Provincia de Lerida sin poder alcanzarle por lo mucho que ustedes corrían?  

no le dejé contestar por que vi que aquel hombre temblaba quizá creyó que lo que le estaba diciendo era verdad y que tomaría venganza, estaba atemorizado, le dije  

-tranquilo que yo nunca le había visto a Vd. ni a ningún otro Italiano durante nuestra guerra por que me encontraba por la zona de Extremadura y andalucía 

Nos hicimos amigos; me preguntó si llevaba coñac. Efectivamente yo en la maleta tenía dos botellas de Fundador. Le vendí una que me la pagó muy bien.  

Sábado y Domingo nos acompaño el Italiano señor Facco, este era una persona muy culta creo que si venía a España sabría enseñarla a nosotros que somos Españoles, nos hicimos buenos amigos. Un día nos desplazamos hasta Costal Gandolfo para ver a el Papa Pío XII. regresando a la tarde para Roma. Estuvimos casi una semana en la Ciudad Eterna. el día antes de nuestra marcha lleve la vespa a un taller para que me cambiasen los discos del embrague por que patinaban un poco y no quería quedarme averiado en la carretera también llené de gasolina el deposito para así no tener que perder tiempo por la mañana y hacer cuanto mas camino pudiésemos mejor para ver de ganar tiempo. Salíamos ya de Roma y Juanito y Quinquilla dicen que ellos van a repostar gasolina yo les dije que iba delante poco a poco que ya me alcanzarían, aunque que yo iba despacio tuve que parar en Santa Marinela en un Bar de los muchos que había junta la carretera y en un sitio estratégico pues allí había un poco de curva y se podía ver llegar muy bien todos los vehículos que desde Roma venían. Pasó mas de una hora y no llegaban ni Juanito ni Quinquilla en esto que un matrimonio que paró a tomar café les pregunté si han visto dos pequeñas maquinas parecidas a un automóvil, me dijeron en su idioma que yo comprendí muy bien que ya estaban cerca que pronto llegarían. 

Cuando llegaron, pregunto qué ha pasado, Juanito me dice que su vehículo casi no frenaba, aunque le había tensado sus frenos. Quise dar un vistazo a los frenos y encontré que sus zapatas estaba toda llenas de grasa y por esto no frenaban pero si que se recalentaron por la fricción, quise saber el `por que de esta grasa y me dijo que se había hecho lavar el motor y después petrolear con mezcla de aceite y gasoil. Me tocó hacer de mecánico, el biscuter lo levantamos por su parte delantera, para sacar una plancha que tapaba por debajo su motor y transmisión y frenos, esta chapa esta muy sucia por ello yo me vi que mis mangas de camisa se pusieron negras. Mientras yo desmonte el freno sacando sus mordazas le hice a Juanito que limpiase aquella chapa, después con gasolina limpiamos todo, estábamos estacionados cerca de un taller de carpintería y al Sr. Carpintero le pedí si me quería prestar una Escofina (en Catalán Raspa) con esta herramienta raspé el Ferodo (forro de frenos) para que así pudiesen frenar otra vez sus frenos. Cuando terminamos antes de arrancar Juanito dice voy a cambiar la bujía que ya lleva funcionando muchos Kilómetros, le pregunte si fallaba dice no pero es que llevo una de repuesto marca K.L.G Inglesa que es lo mejor para estos motores, aunque yo le dije si no te falla no la cambies, él quiso cambiarla. 

Nos pusimos en marcha, yo siempre detrás. Cuando hacia una media hora que caminábamos detrás mío un automóvil me toco varias veces el klaxon. Llegue hasta enfadarme porque tenía sitio para adelantar y no lo hacía, por intentó ponerse a mi altura y diciendo "otra que riduela Maño, que Pelotas tienes venir de España con esta motocicleta". Me adelantó deseándome buen viaje, vi su matricula: era Español matriculado en Zaragoza. No había trascurrido mucho tiempo cuando alcancé a los Biscuters que estaban parados, uno de ellos que tenía el capó levantado,era el de Juanito, antes de que me dijese algo, le pregunto, ¿que, la Bujía? si la Bujía, le había hecho la perla, (la perla era algo que se hacia entre los electrodos de la bujía como esto >o< que impedía que saltase la chispa para su funcionamiento) cambió otra vez por la que había quitado y continuamos viaje.  
 
Pensábamos ir a dormir cerca de Livorno, preguntábamos en pueblos antes de llegar pero como era pleno verano todo estaba ocupado, si que había plaza en hoteles de 1º categoría que no estaban al alcance de nuestros bolsillos. Aquella noche la pasamos al aire libre los matrimonios Quinquilla y Juanito sentados en el biscuter, Mercedes en el sidecar, yo me arregle en el césped con los impermeables y algún suéter que llevábamos una cama pero a la madrugada a pesar de ser verano la humedad del mar que estaba próxima a nosotros no me dejaba dormir. fuimos hasta un bar cercano que ya estaban abriendo tomamos café y seguimos carretera adelante dirección a la Spezia. Aquí en esta Ciudad nos comimos unos bocadillos, nos disponíamos a partir dirección Génova y Carrasco dice que le va a cambiar el aceite al embrague por que ya lleva muchos kilómetros sin hacerlo, allí cerca del bar había un taller de Motocicletas y preguntó si se lo podían hacer rápido, era muy fácil solo tenían que quitar un Tornillo -- Espárrago. YO sabia que era cuestión de media hora, le dije yo voy haciendo camino pues hay mas de 15 kilómetros de subida cuando haya llegado a su cima pararé en un sitio estratégico donde os pueda ver llegar.  

Subimos poco a poco por aquellas fuertes pendientes hasta casi su final donde encontramos un lugar con muchos pinos donde hacia mucha sombra y se divisaba muy bien la carrera y sus curvas desde bastantes kilómetros atrás, allí nos detuvimos saqué mi aparato de radio y pude escuchar radio Nacional de Barcelona. Pasaron mas de dos horas, ni Juanito ni Quinquilla se veían venir, empecé a preocuparme pues al menos uno de los dos podría haber venido y explicar por que causa tardaban tanto, yo estaba muy nervioso y Mercedes mucho mas, por esto me decidí retroceder, cuando ya me faltaban muy pocos kilómetros me paró un coche Italiano, casualmente era el mismo que yo pregunte cuando en Santa Marinela también se retrasaron, me explico que habían tenido una pequeña avería y que tardaría aproximadamente unos cuarenta y cinco minutos. De este lugar ya no me moví hasta que llegaron, quise saber que había ocurrido. Me explicaron que al poner la tapa que cubría el embrague de el motor le apretaron demasiado fuerte estropeando la rosca donde encajaba el tornillo. Tuvieron que hacer rosca nueva y un tornillo mas grueso, esta fue la causa de su tardanza ya que el tornillo se tuvo que fabricar torneado a medida de la nueva rosca. Seguimos viaje hasta el pueblo pequeño antes de Génova llamado Recco, el mismo que ya dormimos cuando íbamos para Roma. Día siguiente caminábamos destino Niza para ir a dormir a una Ciudad llamada Aix en Provens, antes de llegar cayó una tormenta con lluvia, trueno, y relámpagos yo pasé frío recuerdo que poco antes de la entrada la Ciudad encontramos un Bar, allí paramos para tomar algo caliente, yo pedí café y una copa de coñac pues aunque yo no bebía lo hice para que el cuerpo reaccionase con el alcohol. Cuando ya nos había pasado el frío no dirigimos al centro de la Ciudad en busca de Hotel, nos costo mucho encontrar donde alojarnos, por fin hallamos un sitio que me dio muy mala impresión y olía muy mal pero no hubo mas remedio que aceptarlo yo no me desnudé por no ponerme dentro de aquellas sábanas que me dieron mucho asco.  

El día siguiente fuimos a dormir a Montpellier. Al siguiente día por la mañana visitamos el mercado de esa Ciudad nos entendíamos bien por que mucha gente entendían el Catalán, recuerdo que unos carniceros nos hablaban y por su acento adivinamos que eran Valencianos, ellos mismos nos confirmaron que sí lo eran. 

Ultima etapa, Barcelona donde llegábamos a ultima hora de la tarde ya anocheciendo. Fue un Viaje maravilloso conocí muchos lugares y deje un buen Amigo en Roma con el que nunca perdí contacto con el y su familia.  

Salustiano Piqueras (texto e imágenes) <salus@arrakis.es> Pagina de este autor

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