Casi Nada - WebMagazine- Indice septiembre 1998 - Indice General Temático - Páginas Centrales
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  El camino hacia la Verdad
 
Por comodidad, temor y/o ignorancia el común de las personas prefieren ser seguidores de aquel que creen tiene la verdad.  
  

La verdad tiene niveles o capas de profundización, aunque estos niveles no representan jerarquías y mucho menos parámetros físicos, pero es necesario utilizar ciertos términos que signifiquen los contenidos de lo que intentamos transmitir. Decíamos que la verdad tiene niveles, y los primeros están relacionados con lo literal, con el lenguaje hablado o escrito, a medida que se va ahondando los niveles se relacionan con lo especializado, con lo científico, con el producto de la dialéctica, de la razón. Los niveles superiores trascienden la dialéctica, el nivel del pensamiento y, por consiguiente, el lenguaje que es la expresión del pensamiento, entonces la verdad es intransmisible.  
  
Es por ello que todos los sabios y maestros de la humanidad de las diversas épocas de todo el mundo, han tenido que recurrir al símbolo, al mito, al cuento, a la fábula, a la parábola. Estas herramientas, son naturales, no se adquieren a través de la capacitación, la instrucción, el acopio de datos, la memorización, ni tienen comprobación a través del rigor científico. Se dice que son producto del recuerdo del Alma, que son la manifestación de algo que el Alma ya sabe, que es superior a la inteligencia la cual es parte de la mente y a la propia mente.  
  

El símbolo transmite todo aquello que estamos en condiciones de recibir. Por distintas razones hay una sutil diferencia en el grado de comprensión de cada uno de nosotros, el símbolo nos va a llegar en el nivel en el que estemos y a medida que vayamos evolucionando y profundizando en este tipo de entendimiento, a medida que vayamos creciendo, el mismo símbolo nos va a ir llegando de maneras diferentes, dándonos otros tipos de conocimiento.  
  

Un símbolo nunca se agota. El mismo símbolo vuelve y nos devela nuevas cosas. Por eso, el símbolo no tiene interpretación, no se traduce al pensamiento lógico, ni a la dialéctica.  
  
Se dice que cada símbolo tiene por lo menos 7 claves, y quienes acceden a ello son denominados iniciados.  
  
Estos seres, no conforman el común de las personas, y transitan las llamadas cuatro iniciaciones hasta el plano Bhudico alcanzando el desapego superar esos niveles, es estar en santidad.  
  
El conocimiento de la verdad estuvo siempre al alcance de la humanidad, en un plano metafísico.  
  
El estudio y la observación han ido conformando a su vez marcos teóricos que hoy podemos denominar: Tradición perenne, tradición sagrada, tradición primordial, ciencia sagrada, filosofía perenne, filosofía esotérica, religión de la sabiduría, etc. Sin embargo este conocimiento en si mismo, no es una doctrina, tampoco es algo o alguien que lo imparte tampoco tiene pertenencia transciende a todo lo orgánicamente constituido en el plano material como ser: una escuela, una institución, una religión, un país, una corriente de pensamiento, un autor.  
  
Si buscáramos un símbolo terminológico, quizás el mas apropiado podría ser: sabiduría  
  
Este conocimiento, que existió desde los albores de la humanidad, se transmite generación tras generación, adecuándose a las culturas y va siendo corroborada con las realidades, este conocimiento es recibido de acuerdo con nuestra propia capacidad, nuestro propio nivel de recepción.  

Aquellos que alcanzan los niveles de VER por sí mismos, espontáneamente sienten necesidad de transmitirlo, pero a su vez, esto sucede por la confirmación de la propia experiencia vivida, lo cual provoca la natural aceptación de los niveles de comprensión de quienes han de ESCUCHAR 
  
Ningún ser humano que haya autorealizado su esencia, enseña mas de lo que tiene para enseñar, pues no transmite sino lo realizado en sí mismo, ninguna verdad es verdad sino es corroborada por la realidad.  
  
La enseñanza solo es posible si incluye la experiencia interna, si ha sido realizado lo que se transmite y el aprendizaje se produce solo si existe el proceso de la internalización de la experiencia, esto corrobora la verdad. Quien solo transmite datos no enseña, porque no comprende y a su vez quien solo recibe esto tampoco aprende, pues el proceso de aprendizaje siempre incluye la realización.  
  
Este conocimiento que se ha ido transmitiendo, como decíamos de generación en generación por seres que han utilizando símbolos que han sido conservados y preservados, ha estado siempre a disposición de toda la humanidad, solo que es captado únicamente por quienes están en niveles de comprensión.  
  
Es por ello que quien no comprende cree que existen significados ocultos, no develados, esoterismo. Sin embargo, todo ello, es producto, justamente de los que no tienen el alcance para esa comprensión, y no de quienes tienen la virtud de transmitir.  
  
De la no-comprensión ha surgido la discriminación, en algunos casos y en otros casos ha surgido enarbolar el dato vacío como proclama de verdad e institución, de esto último, la necesidad de jerarquizar para quienes adhieren y repiten intelectualizando para lograr alcanzar "grados" y adquirir poder dentro de la colectividad.  
  
En realidad lo único oculto es: lo no comprendido.  
  
Para entender mejor esta idea, bastaría con pensar en cualquier tipo de conocimiento corriente, supongamos que estamos frente a dos físico-nucleares que están conversando, o frente a dos chinos, para nosotros va ser incomprensible, quizás la palabra que sea utilizada sea desconocida, por consiguiente, no podrá ser registrada, o quizás sea la connotación de la palabra, o quizás el campo de aplicación del concepto que connota la palabra. Por tanto, para nosotros eso será esoterismo, ocultismo, aún siendo exhibido en nuestra propia cara.  
  
Si a esto le sumáramos un alto grado de intolerancia podríamos quemarlos en la hoguera argumentando que utilizan lenguaje satánico (por lo obscuro e incomprensible). Otra opción podría ser la de anotar las palabras como formulas y otros signos e institucionalizarlos, podríamos, además, proclamarlos como verdad absoluta y premiar a quienes los memoricen, los reciten, y los impongan al resto. Sin embargo, en ninguno de los dos casos obtendríamos el conocimiento.  
  
Ambas cosas vienen ocurriendo en la humanidad con mas frecuencia que la aparición de los Maestros. Porque, quizás, como humanidad toda, todavía estemos en los niveles inferiores de la comprensión.  
  
El esoterismo en la tradición occidental (oriente merece un capitulo especial), comienza con Platón, Aristóteles, Sócrates, Descartes. El catolicismo habla en los Evangelios constantemente de los Misterios, (Mistos = boca cerrada), el misterio del Reino de los Cielos, el misterio del Hijo del Hombre, etc. En Grecia, existían las escuelas del misterio y se las subdividía como misterios menores, mayores. Los menores estaban dirigidos al pueblo y se los mostraba con símbolos teatrales donde se transmitía la concepción de la vida, la muerte, la existencia de las Leyes, etc.  

En determinado momento, estas escuelas adquieren tanto prestigio, que el participar en ellas hacia que se reconociera a sus miembros como prestigiosos, porque los mismos no eran seres comunes, eran seres que tenían el don de transmitir la verdad a partir de la realización y esto era fácilmente captado.  
  
Cuando los imperios se apoderan del mundo de aquel entonces, los emperadores quieren poseer aquel prestigio y exigen les sea entregado aquello que estaba para ellos velado, oculto.  
  
Es así como el Edicto de Justiniano termina expulsando del Imperio Romano toda escuela filosófica, la mas prestigiosa de ese entonces era la escuela pitagórica.  
  
Esto produce que quienes buscaban la verdad, comienzan a tomar recaudos, y el significado de oculto o velado comienza a tener la connotación que quizás llega hasta nuestros días.  
  
Entonces los símbolos surgidos del conocimiento del Alma, tienen, además, un sentido terreno, que es el de preservar el conocimiento. La divina comedia de Dante es un cántico lleno de alegorías, metáforas y parábolas sobre estos misterios. El Libro de Orígenes de Paracelso, toda la obra de Paracelso, el Apocalipsis de Juan, etc.  
  
Los símbolos no son arbitrarios, surgen de la sabiduría, su raíz es la analogía, su fundamento la abstracción.  
  
Pero, ¿por que?  
  
Quizás, por eso, porque existen las preguntas esenciales de: ¿Por qué? ¿Para que? ¿Por qué estamos acá? ¿Para qué estamos acá? ¿Aquí comienza y aquí concluye? ¿Tanto trabajo de perfección, para algo tan efímero, como esta vida? ¿Qué es la muerte? ¿Hay algo después de la muerte? ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos? ¿Qué es la Felicidad? ¿Cuál es el sentido, entonces, de la vida?  
  
Cuando comienza la búsqueda de las respuestas, según las características de cada quien, según el grado de evolución, según los recuerdos del Alma se intentará encontrarlas a través de las religiones tradicionales, de sectas, congregaciones, de la ciencia, la política. Se transitará por las ideologías, adhiriendo o peleando por o en contra de las mismas hasta que después de recorrer diferentes caminos se llegue a comprende que las ideologías están sostenidas por lo mental y tienden a fracturar. Las ideologías chocan con el propio derecho a pensar, tienden a entender a través de la exclusión e intentando, además, perpetuarse con imposición proclamando casi siempre exclusividad y promesas de salvación.  
  
La Meca, Jerusalén Sagrada, el Templo de Salomon, Shamballa, El Cielo de la Resurrección están dentro de cada uno y el camino es el reconocimiento del propio Alma.  
  
El Alma como parte de una única vida, todos siendo la expresión de la única vida, la Verdad como reconocimiento interior, expresión de sabiduría.  
  
Entonces se produce la Conversión o Elevación de la Conciencia y el ser queda por encima de toda religión, de toda ciencia, de toda nación.  
  
  
Marcela C. Hourmilougué <cedetuid@sminter.com.ar> Pagina de este autor
 

 
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