Casi Nada - WebMagazine- Indice junio 1998 - Indice General Temático - Páginas Centrales
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  Analizando el futuro
Prospectiva (II)

 
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La invasión musical
 

Aunque una gran parte de la humanidad es todavía mentalmente "pisciana", la realidad fáctica es que estamos ya inmersos en "Acuario", o sea, en un mundo dominado por la electrónica.
 
 

Un mundo de dinosaurios para el gran museo de la Historia Natural de la humanidad.
"Piscis" es la tradición conservadora que siguió a la caída del imperio romano, continuó durante los oscuros siglos de la edad media, pareció despertar de su largo sueño bajo el relámpago regional del renacimiento, y continuó su antigua pesadilla al albur de grandes guerras y grandes revoluciones materiales e ideológicas, pero sin salirse nunca de su letargo judeocristiano y humanista.
 

"Acuario" es lo que por todas partes está siendo llamado "nueva era", o sea, un cambio multiforme y radical en todos los dominios del hombre y en su propia consideración de sí mismo. El hombre acuariano cree ya no tener alma ni dios ni religión ni futuro posmortem, y ha aceptado vivir en la confusión de los viejos valores piscianos que están ya en plena fase de derretimiento; pero en cambio ha puesto su fe en la tecnología y en las nuevas entidades que de la tecnología están saliendo como de una caja de pandora.
 

Como en todos los procesos, este aspecto del cambio de eras es sólo la primera fase de futuras segundas partes que serán completamente diferentes, pero el hecho es que la realidad actual se nos muestra como una época de transición desde un conservadurismo multisecular a súbitas nuevas formas de hacerlo todo, -desde desplazarse en automóvil a escuchar música con cascos auriculares-. La mayoría de las personas no reflexionan sobre estos drásticos cambios, y los aceptan con la misma naturalidad con que los animales aceptan el cambio de estaciones, pero otros sí meditan y se preguntan por lo que está ocurriendo, aunque también es cierto que lo hacen sobre hipótesis basadas en la vieja concepción pisciana de la realidad, en la mayoría de los casos.
 

Y ya que la hemos mencionado, no estaría de más comenzar nuestro repaso por la situación de la música, a partir del desarrollo global y mundial de los medios audiovisuales de comunicación y de la aparición de los anteriomente inimaginables soportes electromagnéticos. Nadie podría creer hace sólo tres o cuatro generaciones que lo esencialmente efímero -como son la voz y la música- pudiera convertirse en fijo y permanente: Aristóteles diría que eso es imposible porque es una contradicción en sus propios términos, y sin embargo, las cosas son así, porque en Acuario lo imposible ya no existe.
 

El hecho es que lo que antes estaba sólo al alcance de muy aristocráticas orejas y sólamente en raras ocasiones, ahora está al alcance de cualquiera, en cualquier parte y a cualquier hora, -los grandes conciertos y las grandes sinfonías, e incluso los ballets y otros exquisitos espectáculos-; pero además, los nuevos instrumentos electrónicos producen insospechadas sonoridades a partir de teclados que están al alcance de las manos expertas y también de las profanas. Esto jamás había ocurrido en todos los milenios que hay de Historia.
 

¿Pero cuál es su profundo significado?: Que la selección natural sigue actuando y agrupando a los humanos en grandes ámbitos estancos, -si bien la estanqueidad actual se hace con cristales transparentes que permiten ver todo en todas partes, pero que impiden el paso a los extraños a cada recinto-, de los cuales, unos ámbitos y sus contenidos están en franca extinción, y otros en cambio gozan de un desmesurado auge.
 

Casi podría asegurarse "Díme qué música escuchas y te diré tu destino".
 
 

La nueva Edad Media posee también su propia música y sus propios invasores bárbaros.
Oír un determinado tipo de música no es un hecho inocente, sino que conlleva toda una particularizada filosofía de la vida y de la actuación, y por tanto tiene sus consecuencias. La música incide en un estrato profundo del psiquismo y allí imprime su carácter, distinto en cada tipo de musicalidad al que el oyente se entrega. Existen músicas auténticamente asesinas que van matando la vitalidad psíquica del adicto y conduciéndole a alguna de las innumerables formas de suicidio mental y posteriormente práctico. Como existen asimismo músicas alienantes que capacitan a sus oyentes para ser esclavos de ignorados amos. En la banda opuesta hay músicas para héroes o tal vez para negreros, -músicas que potencian el ego hasta lo indecible-. Y es así como se van seleccionando las "razas acuarianas" que están sustituyendo a las razas de colores.
 

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