Casi Nada - WebMagazine- Indice junio 1998 - Indice General Temático - Páginas Centrales
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  La despenalización del narcotráfico (IV)
 
 
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1.- Los problemas del narcotrafico 
 

Los resultados de las investigaciones coinciden en mostrar que la guerra contra las drogas ha causado más crímenes de los que ha logrado evitar. Las políticas, especialmente las represivas, no han controlado, menos erradicado el narcotráfico.
 

Cabe señalar que este problema es complejo para dejarlo en manos de uniformados; la solución entonces es socioeconómica. Se trata de un conflicto -el más largo del presente siglo- y mientras no cambiemos de estrategia, seguiremos luchando inútilmente.
 

Los esfuerzos realizados se han convertido en un boomerang, pues la fabricación, tráfico y consumo sigue ascendiendo y contaminando no sólo a policías, jueces, políticos y gobernantes, sino los sistemas políticos.
 

La represión violenta contra los narcotraficantes, no ha resuelto problema alguno. El mejor ejemplo es la trágica muerte del jefe narcotraficante colombiano Pablo Escobar en diciembre de 1993. El Cártel de Medellín sigue funcionando y en poco tiempo más pueden aparecer líderes de la dimensión de Escobar.
 

Pablo Escobar fue lo suficientemente poderoso, negoció su entrega, incluyendo la construcción de la cárcel de Envigado y luego se fugó por la puerta principal. Pero, no sólo llegó a medirse de igual a igual, sino que el Estado colombiano le hizo concesiones, como la imposición de penas leves y la no extradición.
 

La Constitución colombiana de 1991 sufrió enmiendas virtualmente dictadas por Escobar. Los legisladores de ese país se vieron forzados a eliminar la extradición de la nueva Constitución, y aceptar el principio de: "antes una tumba colombiana que una cárcel en los Estados Unidos".
 

Esta referencia muestra que, el problema de las drogas sigue creciendo y ha sobrepasado los Ochoa, Rodríguez Orijuela, Amado Pacheco, Roberto Suárez Gómez, García Meza, Luis Arce, etc. En la actualidad, afecta al Presidente de Colombia (1) y la posible corrupción ha traído otro problema más grave aún: la descertificación que significa el bloqueo de los organismos financieros o declaración de paria en el contexto internacional.
 

Pero, el narcotráfico no sólo amenaza a Colombia, sino a todos los países que están involucrados en las drogas. En el nuestro, se ha infiltrado en las esferas gubernamentales desde la década del 70.
 

El ex-presidente Jaime Paz Zamora (1989-1993) fue sindicado de tener relaciones con el presunto y extinto narcotraficante Issac Chavarria, y los EE.UU. le han privado sin explicaciones, junto a Oscar Eid, Guillermo Capobianco y Carlos Saavedra, ex-Ministros del Interior, de su ingreso a ese país (2).
 

Mientras en Bolivia la denuncia viene de un narcotraficante condenado (Meco Domínguez), en Colombia es del ex ministro de Defensa y director de la campaña, Fernando Botero. La acusación formal contra el Presidente Samper, ha incluido una nueva terminología internacional: el "narcopaís y narcoestado".
 

El caso colombiano -que puede reproducirse en otros países es delicado porque el Presidente de la República está sindicado de haber recibido contribución y dádivas del Cartel de Cali. Las informaciones aseguran que la infiltración también tiene lugar en el Congreso, las actividades productivas, deportivas, concurso de bellezas, los medios de comunicación social, la policía, las Fuerzas Armadas.
 

Lo que no se quiere entender es que, por su naturaleza delictiva y por el poder del dinero, el narcotráfico siempre está mejor preparado y dispuesto a librar cualquier batalla y ganarla. En México a fines de 1995 explotó el escándalo por la supuesta vinculación de Raúl Salinas, hermano del ex presidente de la República, Carlos Salinas.
 

Las sindicaciones muestran la capacidad de los carteles para infiltrarse en el sistema político, creando riesgos de imprevisibles consecuencias. ¿Que puede pensar la sociedad colombiana o mexicana y la comunidad internacional respectos a estos casos?. ¿Será que tenemos que esperar que todo el sistema político esté corrompido para abrir los ojos y cambiar las políticas?. ¿Por qué los supuestos corruptos sólo son los latinoamericanos y nunca los norteamericanos?.
 

Cabe reiterar que la corrupción se da por las elevadas sumas de dinero. El poder económico, genera poder político y social. Lo más grave es la distorsión permanente de los valores: predomina el culto al dinero fácil y hay menosprecio por la vida humana.
 

Los narcos han impuesto una ley que no tiene término medio: "o está con nosotros o se muere". Todo indica que "Colombia le vendió el alma al diablo y ahora el diablo le está pasando la cuenta". Las acusaciones contra el Presidente Samper han destapado una especie de alcantarilla. La clase dirigente colombiana antes complaciente, hoy aparece espantada y sin capacidad moral para hacerse escuchar en el concierto internacional.
 

Hay preocupación ante la posibilidad de aparecer en una lista de procesados, o que el nombre salga a relucir de los testigos; en fin, "sálvese quien pueda". Pero, ¿hasta dónde llega el poder económico del narcotráfico?. Los estudios coinciden que el monto total y exacto no se puede determinar, pero gran parte de las economías regionales y algunos estados de los Estados Unidos, -la Florida, por ejemplo- dependen del negocio de las drogas.
 

El lavado de dinero existe no sólo en los países periféricos, sino también en los Estados Unidos. El traslado de millones de dólares para las transacciones no se hace en cajas fuertes ni caben en los cajones o escritorios de un empleado de banco, sino mediante los sistemas financieros nacionales e internacionales.
 

La situación se complica mucho más en Bolivia porque gran parte de la economía depende de los ingresos que genera el narcotráfico. En buenas cuentas, el sistema económico-financiero nacional e internacional se está convirtiendo -qué paradoja-, en el gran adicto del negocio de las drogas.
 

El periodista Carlos D. Mesa, sostiene que:
 
 
 

"el negocio del narcotráfico tiene tal dimensión, mueve tal cantidad de miles de millones de dólares, involucra a tal cantidad de estados, está infiltrado de tal manera en las altas esferas de poder de naciones ricas y pobres, abarca un mercado mundial de tal magnitud y finalmente, envenena a tal cantidad de seres humanos, que desafía el corazón del sistema de una manera contundente, pone en tela de juicio los valores de la sociedad moderna y refleja los elementos más hondos de una crisis y un desmoronamiento, capaz de conducir a millones de personas a la autodestrucción ante la evidencia de un mundo que muchas veces parece no valer la pena de ser vivido " (Róger Cortez p. 8).
 
 

Con las divisas del narcotráfico se auxilia el pago de la deuda externa; ha financiado la estabilización y atemperado las medidas estructurales del Decreto Supremo No. 21060 de 1985.
 

Carlos Toranzo Roca, citado por Quiroga, sostiene que:
 
 
 

"para nadie es un misterio que la situación económica del país es extrema, la crisis que vive es la más severa de su historia: siglos de minería se vinieron abajo con la depresión del mercado del estaño. La crisis del patrón de acumulación es patente, la desproletarización de la sociedad, el incremento de las migraciones poblacionales hacia las zonas de producción de coca, la transformación de buena parte de estos campesinos en productores de pasta básica, expresan un envilecimiento del funcionamiento económico. 
 

La producción de coca-pasta básica-cocaína es el elemento que funge como instrumento de atemperamiento de la crisis, los excedentes generados por esas actividades abren un paréntesis de inercia en la redefinición del patrón de acumulación. Una elevada proporción de la población se encuentra directa e indirectamente funcionalizada a las necesidades de la reproducción del capital en el circuito coca-cocaína: fruto de este tipo de economía es la existencia de cuantiosos montos de divisas que ingresa a la circulación de capital y de mercancías. 
 

No sólo la economía se deforma y envilece por ese hecho, los síntomas de su influjo se dejan sentir también en la incapacidad de la justicia para ponerle freno; en la política que en algunas de sus categorías personificadas no duda en acudir a esa fuente para financiar su actividad. El aparato represivo del Estado no muestra signos de pureza frente a ese fenómeno; la dependencia se agudiza al existir destacamentos de la DEA de Estados Unidos que operan con carta blanca en las zonas del Chapare u otros lugares donde se produce coca, sin embargo, sin manifestar efectividad ninguna en su combate contra el narcotráfico. 
 

Todos esos elementos son claramente desintegradores de la sociedad y del Estado, la situación de peligro y la autoconservación del Estado son más que nunca argumentos que deben esgrimirse para arribar al no pago de la deuda externa con el fin de combatir al narcotráfico mediante el desarrollo económico, a través de la redefinición de un patrón de acumulación que sustituya a la economía de la coca. Los recursos que se destinan al servicio del endeudamiento deben ser recirculados internamente con el objeto de generar una recuperacíón y ampliación del aparato productivo que objetivamente genere empleo con niveles de remuneración que hagan innecesario el éxodo hacia la producción de coca" (Op. Cit., p. 40-4l).

 
 

Existe una connivencia entre el narcotráfico y el sistema económico-financiero que transciende las fronteras patrias. Poco queda al margen de la influencia maléfica de las drogas: policías, jueces, fiscales, médicos, abogados, militares, la FELCN, la CIA, la DEA, etc.
 

Los efectos nocivos del narcotráfico llegan también a los productores cruceños tal como señalan Canelas y Canelas:
 
 
 

"para el sector agropecuario la producción de cocaína ha provocado graves perjuicios por diversos motivos. En la mano de obra ha creado un proceso de tipo inflacionario al ofrecer salarios que ninguna actividad productiva legal podría igualar, disminuyendo la oferta de trabajadores o creando expectativas distorsionadas imposibles de cumplir La inseguridad en el campo se tornó muy elevada debido a las luchas internas de la mafia, o a las mismas acciones represivas de los organismos especializados". (Op. Cit., p. 23 5).
 
 

En realidad todas las variables económicas quedan afectadas: ingresos, producción, valor de las divisas, nivel de cambio del dólar, deuda externa, balanza de pagos, importaciones, empleo, inmigraciones y migraciones, ahorro, inversiones, mercadería disponibles en el mercado, artículos de lujo, etc.
 

Como sostiene Carlo Perotto "en este momento el gran "dependiente de la droga" es el sistema económico nacional". (Op. Cit., p. 24). Aníbal Aguilar (ILDIS Y CERES,1991, 1213) sostiene que "el narcotráfico se constituye en una fuente de distorsión de la economía mundial, dado el impacto de los excedentes mundiales que se acercan a los 500 mil millones de dólares, que comparado con el Boom Petrolero -80 mil millones en 1973- constituye un monto 4 veces superior".
 

Lo más grave para Cortez es que
 
 
 

"el Estado boliviano no sólo está amenazado, sino penetrado, y no solamente a nivel de los organismos dedicados a la represión sino que el traficante de drogas, con un criterio empresarial muy agudo, está tocando otros resortes de poder y ha reclutado una base estable de funcionarios estipendiados por este sector No sólo eso, sino que estamos entrando en una fase peligrosisima de amenaza de violencia generalizada en el país". (Op. Cit., p. 84).
 
 
 

 
2.- Las relaciones con ee.uu. estan narcotizadas 
 
 

Nada hay más sensible y conflictivo, como las relaciones entre Bolivia y Estados Unidos. Aunque estas relaciones siempre fueron vidriosas, el narcotráfico se encargó de complicarlas mucho más.
 

Con la muerte natural del comunismo, el único enemigo para EE.UU. es el narcotráfico. Lo cierto es que este fenómeno delictivo ha distorsionado los vínculos con la Casa Blanca. Los créditos del FMI, Banco Mundial, BID, Club de París, el Grupo de los Siete, etc. están condicionados por EE.UU.
 

Nuestras relaciones con EE.UU. debieran ser transparentes. En la medida en que el pueblo boliviano conozca la verdad, terminarán los misterios, y especulaciones. Además existen políticas que repercuten en nuestro país como la decisión de la Corte Suprema de "secuestrar" en cualquier parte del mundo a sospechosos de narcotráfico y terrorismo.
 

Esta medida sienta un funesto precedente en el Derecho Internacional, y se constituye en una aberración jurídica. No es más que una expresión de la "ley del más fuerte". Es curioso que esta "monstruosidad jurídica", venga de la Corte Suprema, que se supone guardián del Estado de Derecho, el ordenamiento jurídico y las garantías constitucionales y los principios universales del Derecho.
 

En este contexto, ¿podemos esperar una convivencia internacional pacífica?. ¿Con qué autoridad moral exige respeto cuando es el primero en vulnerar las normas supranacionales?. ¿Acaso no ha sido suficiente el caso Noriega de Panamá y Arce Gómez de Bolivia?. ¿Que pasaría si algún país secuestrara a un norteamericano, lo juzgara y condenara fuera de EE.UU?.
 

Aunque la Embajada en La Paz y el Gobierno aseguran que no habrá ningún secuestro en Bolivia, nada garantiza que en cualquier momento esta "política del secuestro exterior" no se haga sentir. Los riesgos son mayores ya que somos productores de coca o materia prima para fabricar cocaína, y existen presuntos 'extraditables" y pedidos en la Corte Suprema de Justicia de Bolivia.
 

Pero, además hemos tenido un experimento. Se trata del virtual secuestro y reaparición en Costa Rica primero y luego en Miami de Edgar Fernández Lazcano, lugarteniente del extinto Issac "Oso" Chavarría y pieza clave de los 'Narcovínculos" del MIR.
 

La misteriosa travesía de Fernández, confirma la intervención directa de la DEA. ¿Por qué esta Agencia tiene más información procesada, listas de "extraditables", grabaciones, fotos y videos que el gobierno nacional?.
 

Cabe destacar la cooperación, asesoramiento y la contribución decidida en la lucha contra el narcotráfico; sin embargo, lo inadmisible es haber pasado de observador a director y ejecutor. Aunque la intromisión no es nueva, es la primera vez que la DEA secuestra a un ciudadano boliviano con fines desconocidos. Esta situación abre la posibilidad de utilizar ese testimonio contra algunos dirigentes políticos y ciudadanos bolivianos.
 

Este hecho es demasiado grave porqué ha violentado la soberanía nacional y ha sentado un funesto precedente de imprevisibles consecuencias en nuestras relaciones con EE.UU.
 

(Continuará)

Williams Herrera Añez
 
 

NOTAS:
 

(1) La situación del Presidente Ernesto Samper Pizano es crítica: no sólo pesa la descertificación con las imprevisibles consecuencias económicas y políticas, sino que aumenta la presión de la sociedad civil para acortar su mandato legal. Mientras el premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, aseguró que "no tiene tiempo para gobernar y el Estado se está cayendo a pedazos", el ex candidato y ex alcalde de Bogotá, Andrés Pastrana afirmó que el poder corruptor del dinero no tiene límites, pues terminó comprando la Presidencia de la República.
 

(2) Privar de la autorización de ingreso a los EE. UU. es una de las nuevas armas políticas que está utilizando contra dirigentes políticos. Reuter del 17 de mayo de 1996 informa que "Washington cancela visas a 36 políticos colombianos".
 

(3) Williams Herrera Añez, es abogado y Catedrático de Derecho Procesal Penal en la Universidad Autónoma "Gabriel René Moreno" y en la Universidad Privada de Santa Cruz. También ha sido Fiscal y Juez de instrucción en lo penal, asesor de instituciones públicas y privadas en Bolivia. El texto anterior ha sido escaneado con permiso del autor de su libro: La despenalización del narcotráfico. Edición del Autor, Bolivia, julio de 1996.
 

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