| Un archivo de la memoria |
En relación muy directa
con este artículo...
Algunos fragmentos de las memorias de Salustiano Piqueras, publicados en Casi Nada. |
| El
mes anterior habíamos escrito sobre la importancia
de "investigar" como actividad estimuladora
del crecimiento personal. Una actividad comparable a la artística
o a la reflexión filosófica. Hoy quiero ofrecer algunas
ideas sobre el ancho campo que se abre para todo el que tenga interés
en poner "manos a la obra".
Quizá alguna vez advertimos como las personas mayores, los ancianos, recuerdan con insólita precisión acontecimientos de su infancia y juventud. Y quizá tambien, nos ha asombrado el carácter de estas memorias; hablan de circunstancias extrañamente ajenas; dan la impresión de ser "arcaicas" y no de hace pocas décadas. ¡Resulta increíble como ha cambiado nuestro mundo en el último medio siglo! Así devienen tan lejanos hechos y situaciones narradas por una persona de, pongamos por caso, unos 70 u 80 años. España ha sufrido un cambio impresionante, quizá más que otros países ya que se ha pasado de un estado absolutamente centralizado a uno tan descentralizado (en algunos aspectos) que el "federalismo" parece una maniobra pensada para "recortar" competencias a los gobiernos autónomos. La iglesia ha sido sustituída (en su poder para establecer los valores dominantes) por la difusa y confusa sociedad "mediática" (aquella donde nadie se hace responsable de producir ningun valor, pero donde todos asumen que algunos hay que tener). El bienestar tecno-económico ha llegado (si bien en forma harto desigual) diluyendo las viejas fronteras de clase y creando grupos y subgrupos que compiten por una redistribución, favorable a sus intereses, de la renta nacional. España ya no es lo que era; algo que todo el mundo se da cuenta... hasta los franceses. Todos advertimos cambios, pero estos son tan veloces (tienen tan poca sustancia) que cuando los escritores que hacen sociología "de actualidad" han elaborado sus apresuradas conclusiones, al leerlas suenan rancias. Ya es agua pasada. Leer las memorias de Salustiano Piqueras (en las páginas de esta revista) nos retrotrae a un mundo virtual, el de la memoria. Y así sucede en cada caso que, suspendiendo el andar frenético, nos ponemos a escuchar lo que cuentan los viejos. ¡He aquí un interesante y productivo filón para investigar! La idea ya tiene progenitores conocidos. Leo en La Vanguardia (1) que en el pueblo italiano de "Pieve Santo Stefano" (a 120 Km de Florencia) se ha fundado un centro especializado en recoger y guardar los testimonios de personas normales, no famosos. Se llama la "Banca della Memoria" y su fundador Giovanni Marzocchi comenta la utilidad de tan poco común archivo (lo cual sabe a paradoja, ya que está, justamente, dedicado a la gente común). Dice: "...ya se han realizado doce tesis doctorales basadas en el banco de la memoria italiano. Incluso ha habido profesionales del espectáculo del cine que se han nutrido de las historias del archivo para crear sus guiones". (2) Tambien leo que la misma idea ha orientado otro proyecto similar. En la "Roca del Vallés" (un pueblo cercano a Barcelona) tambien un "Archivo de Memoria Popular", "...será algo así como un fondo documental destinado a todos aquellos que guarden sus vivencias en dietarios, memorias, epistolarios. Y a los que quieran consultarlo. Cualquier testimonio vale para resarcir a la memoria colectiva de su largo letargo". (3) Incluso, y esta es una iniciativa verdaderamente creativa, el Ayuntamiento de la Roca ha inventado un premio literario anual, el "Romá Planas i Miró" abierto a todos los ciudadanos de España para el aporte al Archivo más interesante. (4) No queremos destacar nuestros méritos (si existen, ya es suficiente), pero dejamos constancia que siempre hemos alentado esta clase de artículos. La serie de Salustiano es un caso, particularmente bien logrado, de ello. Traigo a colación estas referencias italianas y catalanas para que se vea lo importante que puede ser registrar humildemente las "historias" que puede narrar la gente que ha vivido otras épocas. Y como esta actividad, de verdadero investigador, además de su importancia intrínseca (salvar del olvido algo que ha sucedido) tambien es profundamente terapéutica para las personas informantes. Existe (y cada vez más, como resultado del cambio tecnológico) una brecha entre generaciones. Un abismo de incomprensión e indiferencia en algunos casos; en otros, no se llega a tanto, pero cualquier persona que se mantenga despierta a edades avanzadas percibe que ya no interesa ni cuenta su aporte a la sociedad presente. De aquí a la sensación de "inutilidad" ni siquiera hay un paso... nadie puede sentirse significativo si todos los consideran (con más o menos benevolencia) un "sobremuriente" (ni siquiera un "superviviente"), alguien que tiene que ser cuidado por su naturaleza humana... no por sus valores personales que siguen sigendo vigentes. Nos lamentamos (y con razón) de la desforestación del Amazonas y otras zonas verdes del mundo. Se arguye (y con mucha razón) que no sólo se arrasa con la vida vegetal y animal sino tambien con un inmenso reservorio de medicinas y productos desconocidos útiles para la especie humana. Siempre estaremos de acuerdo con estas críticas y con los sacrificios que depare una actitud conservacionista... pero ¿qué pasa con el inmenso capital que dilapidamos al sub-utilizar a nuestros mayores? ¿no tienen tambien un lugar "productivo" en nuestro mundo? ¿sólo son carne de asilo y de "vacaciones" para la edad dorada? ¿no es profundamente humillante decirle a una persona que ya no tiene nada que hacer... y que se entretenga lo mejor posible hasta que se extinga? Yo creo que la dignidad de una persona surge de su posición en el tejido social que lo acoge. Que cualquiera puede refugiarse en un mundo fantástico e individual, pero no hay escape, más tarde o más temprano, la realidad cotidiana pasa su recibo al cobro. Pienso en los "parias" indúes que pueden intentar eludir su lugar de "paria" cambiando de religión (5). No obstante el cambio es poco notable si la sociedad sigue en lo mismo. Antes se era "paria" y compartía (desde el último lugar) la religión mayoritaria: el Hinduísmo; ahora se ha convertido... en un "paria-budista". El cambio real surge cuando se descubre lo nuevo, lo útil, lo valioso, donde antes sólo se veía una forma vulgar. Este proceso no depende de un sólo factor (el desarrollo de la "farmacología" por ej., puede tener su importancia para la preservación de zonas que ahora sólo tienen importancia agrícola); y en este sentido creo que haríamos mucho por las personas mayores si empezamos por encontrarle sentido e interés a las cosas que nos cuentan. ¡Y lo tiene! ¡Vaya si lo tiene! Espero haber mostrado (por lo menos lo he intentado) la convergencia creativa del interés individual y el social. Investigar la realidad es una manera de desarrollar nuestro cerebro (más allá de los límites de la vida cotidiana) . Investigar el pasado es una manera de reconocer y comprender nuestras raíces y de ver, con otra perspectiva, nuestros problemas (algunos de ellos se alargan como plantas venenosas a traves de generaciones). Atender al pasado (desde nuestras vivencias actuales) es descubrir, tambien, que más allá de la historia de embajadores, militares y grandes científicos hay una multitud de hechos fascinantes tejidos por personas anónimas. Descubrir, sacar a luz, mostrarlo a propios y extraños, es valorizar el capital cifrado en recuerdos y experiencias que acumula cualquier humano que no haya perdido, en el camino, su inteligencia y sus ganas de sentirse "persona". Investigar es descubrir, revivir, comprender, imaginar, aventurar, preveer, escuchar y ver con otros ojos. Se puede hacer mirando a las estrellas, a las modestas plantas que regamos cada día... o las personas que nos "aburren" con sus recuerdos de tiempos pasados. Naturalmente que todo esto no lo escribo por filantropía, por altruismo puramente ético. Me gustaría que nos llegaran (a Casi Nada) muchos artículos donde se recogan fragmentos de la vida de personas que ya han pasado el ecuador (e incluso sus "trópicos"). Sean escritos por si mismo o fueren recogidos por noveles investigadores que han decidido encontrar en el mundo circundante materia para aplicar su inteligencia. Nosotros ya tenemos nuestro "Archivo de la Memoria"... ahora se trata de enriquecerlo y, de ser posible, hacerlo universal (no nos vamos a conformar con poco). Carlos Salinas junio 1998 (1) La Vanguardia, 25-mayo-98. "La otra historia" de Isabel Palacios (2) Ibidem (3) Ibidem (4) Ibidem. El presidente del jurado es el catedrático Ernest Lluch, y los escritos pueden enviarse (en cualquier idioma) antes del 15 de julio. El veredicto se conocerá a finales de noviembre. (5) Me refiero al caso de conversión masiva (en estos últimos años) de decenas de miles parias indios del Hinduismo al Budismo. Religión que no reconoce las "castas" tradicionales. |