| Orientación y calidad |
| Muchos
lectores nos preguntan por nuestra línea editorial y se desconciertan
porque demos cabida a artículos y autores tan dispares y a líneas
muchas veces opuestas. También nos dicen: "publicáis artículos
de una calidad elevada junto a otros que... ¡ejem!". Por supuesto
que los artículos "ejem" no son siempre los mismos para todo el
mundo.
Lo que vamos a decir aquí no viene
tanto de un programa inicial como de la propia experiencia a lo largo de
más de 24 números y más de 2 años. Vamos con
algunas negaciones por delante:
Desde luego no es verdad lo que algún
malévolo ha dicho: que publicamos todo lo que nos llega, lo que
hace de CasiNada una "tierra de nadie" donde da lo mismo "peces que bueyes".
Tampoco es verdad que queramos crecer buscando
lectores a toda costa; sin importar ningún otro criterio que el
puramente cuantitativo. No hay mucho misterio sobre lo que habría
que hacer para tener audiencia asegurada. Una visita a las estadisticas
sobre algunas páginas (en español) entre las más visitadas
en internet nos mostrará qué temas copan los primeros puestos:
el porno en sus diversas especialidades; el fútbol; las páginas
sobre y con charla en directo; las páginas sobre cantantes... Quedan
fuera de esta clasificación las páginas de la prensa de información
general. Parece evidente que nuestras intenciones van por otro lado.
Nuestro propósito es humilde pero
coherente. Tratamos (y lo hemos intentado desde el principio) de ser un
espejo de nuestro mundo, o al menos de un puñado de gentes bastante
diversas y que viven dispersas por este mundo. De construir un lugar donde
todos los intereses legítimos de nuestros lectores puedan reflejarse,
profundizarse y, de ser posible, ampliarse.
Sabemos que tenemos un tiempo limitado.
No conocemos nuestro final, pero éste llegará ineludiblemente,
como le sucede a cualquier organismo vivo (y un equipo es también
un organismo). Y tenemos la pretensión de "decir algo", pero no
tiene porqué ser *una ideología concreta*, sino un "decir
algo coral"; un decir que surja de muchas cabezas y que represente en lo
posible nuestra época.
"Así vivimos y pensamos a finales
del siglo XX". Este podría ser nuestro lema implícito.
Naturalmente que no comulgamos con todos
los artículos y sus ideologías. Sería una locura.
Diríamos simultáneamente que "ahora llueve" y que "ahora
no llueve". Los que firmamos este editorial tenemos nuestras ideas, nuestras
coincidencias con algunos autores, y nuestras profundas discrepancias con
otros. Pero todos, todos, forman parte de nuestro mundo; de éste,
el que estamos viviendo, y merecen compartir página (o pantalla)
para expresar su manera de ser y de pensar.
¿Hay límites a una aparente
"manga ancha" a la hora de admitir artículos? Sí que hay
algunos límites, fronteras que no queremos pasar. No aceptamos los
artículos que promueven la violencia, el fascismo en cualquiera
de sus odiosas cabezas. Tampoco aceptamos artículos cuya calidad
sea ínfima, por respeto a nuestros lectores y también en
atención al autor. No le haríamos ningún favor dejando
ahí tal artículo mientras dure nuestra revista. Por supuesto
que la revista puede acabar en cualquier momento; pero nadie sabe a donde
pueden llegar sus restos. Siempre puede salvarse un CD con la colección
de "Casi Nada" y llegar, por recovecos imprevisibles, a los siglos futuros
(dicho esto con una sonrisa de escepticismo, que no nos falta).
Insistiendo en la cuestión de la
"calidad" de los trabajos publicados, somos conscientes de que existen
grandes desigualdades. No se nos escapa el problema, sí así
cabe llamarlo. Lo hemos discutido muchas veces (sobre todo cuando nos llega
algo que por su forma o por su contenido nos parece muy cuestionable).
En este sentido hemos adoptado la siguiente posición: publicar algo
muy mejorable (pero que al menos cubre un requisito mínimo de valores,
en el sentido que sea) no nos parece en sí algo malo; al contrario.
Por una parte, puede suponer una inyección de ánimo para
el autor el ofrecerle la posibilidad de recibir reacciones de sus lectores
y tal vez en el futuro mejorar y pulir sus creaciones; por otra, si es
algo claramente mejorable, estimulará también a otros autores.
Si ven el listón bajo, se animarán a subirlo.
O sea, que al publicarlo no perjudicamos
a nadie y creamos (o contribuimos a crear) una espiral positiva en lo que
a calidad se refiere. Esta regla es válida si lo "cuestionable"
no pasa de cierto límite, o mejor dicho, de cierto número.
Para decirlo con otras palabras: si la calidad general de los artículos
es buena, incluir algunos de bajo nivel puede ser estimulante para el tono
general de la revista. Para que el sistema no reviente, es necesario un
cierto grado de tolerancia por parte de los autores de los artículos
"mejores". Estamos convencidos de que, en aparente paradoja, serán
estos autores los más abiertos.
Claro, somos muy conscientes de que algún
lector (sobre todo si proviene de medios académicos de buen nivel)
puede sentir que se le erizan los pelillos de la nuca. ¿Estamos
justificando la introducción deliberada de la "baja calidad" como
medio de elevarla?.
Le aclaramos a nuestro supuesto lector
crítico que podemos equivocarnos al seguir esta política,
pero que no nos chupamos el dedo. Somos muy conscientes de la "asimetría"
con que la naturaleza suele acompañar las "mezclas". Simplemente
creemos (porque aquí es cuestión de fe, o de ideología,
si así se prefiere) que en las cuestiones humanas la mezcla es la
mejor manera de obtener "calidad". No nos referimos a una especie de "sincretismo"
que reúna principios y valores de doctrinas opuestas, sino a la
combinación de personalidades, experiencias, puntos de vista y sobre
todo "pasión" por entender la vida. Esa clase de mezcla, donde se
juntan los doctores con los legos, y los especialistas con los generalistas...
es buena. Y la calidad, en este caso, es fruto de la mixtura; una revista
así puede ser una "mulata" espléndida. En lo que respecta
a las posturas encontradas, lo mismo. Quien lea argumentaciones que le
son opuestas o extrañas, si es capaz de dominar sus emociones (depresión
o furia) podrá encontrar en el pensamiento ajeno algo estimulante
o que obligue a reflexionar más a fondo.
Por otro lado, el problema de la "calidad"
no es sencillo. En ocasiones la cuestión puede que no sea tanto
la falta de calidad como que se ofrezca un material de un nivel muy elemental.
Esto puede hasta ser deliberado. Un articulo simple puede ser un buen paso
para otros más complejos. A quien no lo necesite probablemente no
le moleste ni le haga perder el tiempo: esa persona lo reconocerá
rápidamente. La "calidad" es algo relativo a las necesidades, capacidades
y disposiciones de cada lector.
En Casi Nada siempre habrá lugar
para una disidencia; siempre tendremos un hoja en blanco esperando alguien
que contradiga todo lo correcto. No importa en qué plano; en el
espiritual, en el científico o en el literario.
Simultáneamente aspiramos a que
estas opiniones sean lo más profundas, meditadas, correctamente
estructuradas que se pueda. En eso puede que las exigencias crezcan poco
a poco. Nos parece que como toda pareja bien avenida y que progresa, la
revista y sus colaboradores deben exigirse mutuamente estar cada vez más
compenetrados. De esta suerte esperamos que la convivencia del equipo mejore
hasta que la muerte (de CasiNada) lo separe.
Que ese triste momento llegará algún
día, no lo dudamos. Pero ¿Y el buen camino que para entonces
habremos hecho juntos?. ¿Quién se atreverá a "quitarnos
lo bailao"?
Carlos Salinas y Jesús Bermejo |