| Deep Impact (de Mimi Leder) |
| FICHA TÉCNICA
Dirección: Mimi Leder. Escrito por: Bruce Joel Rubin y Michael Tolkin. Fotografía: Dietrich Lohmann. Música: James Horner. Diseño de Producción: Leslie Dilley. Vestuario: Ruth Myers. Reparto: Robert Duvall, Téa Leoni, Elijah Wood, Morgan Freeman, Leelee Sobieski, Vanessa Redgrave, Maximillian Schell, James Cromwell, Mary McCormack (Partes Privadas), Blair Underwood. |
| ARGUMENTO
Un asteroide de tamaño considerable
se dirige hacia la Tierra en rumbo de colisión a gran velocidad,
forzando, en la calle, el pánico y el conflicto moral; en el mundo
científico y bélico, la búsqueda de un sistema para
la destrucción o desviación del meteorito.
MÁS
Hollywood nos presenta el último de sus desastres, y no hablo de la película en sí, que buen candidato al premio sería, sino del contenido de la historia, un nuevo atropello contra la humanidad de esos a los que ya nos tiene acostumbrados, sólo que esta vez ya lo habíamos visto, ya nos había sugerido... y ahora viene del exterior del planeta; y es que la Tierra ya se les queda pequeña a los americanos, que en esto de destruir lo que haga falta, ¡tienen una práctica y un desparpajo...! En esta ocasión se trata de un inmenso
meteorito que se aproxima a la Tierra y que amenaza con suponer el fin
de nuestra especie de la misma manera cómo sucediera con los dinosaurios,
o eso dice la ciencia. Los efectos especiales que nos trajeran en 1.996
unos patrióticos marcianos en Independence Day, hoy son el medio
empleado para la generación de los efectos en Deep Impact, donde
lo cierto es que se vuelve a ver lo mismo, con las mismas tomas, con las
mismas ideas.
Cada plano, a veces cada secuencia de acción
y/o efectos especiales encuentra su correspondiente original en títulos
previos, casi todos "de desastres" y nos lo muestra de nuevo por si se
nos había olvidado lo bien que podemos hacer como si las cosas se
rompieran... ¡qué olvido tan desafortunado el nuestro!.
Y también nos acusamos de no saber
apreciar los TAN educativos episodios morales con los que los americanos
nos obsequian durante minutos y minutos, donde podemos observar seguro
que con acierto, emoción y quién sabe si admiración,
los detalles de la moral de una sociedad tan modélica como la estadounidense,
¡aprendamos, aprendamos de los valores americanos, tan justos, tan
equilibrados, tan honestos...! Puede que la moral americana se haya convertido
en una nota común y omnipresente en la mayor parte del cine que
se consume, pero lo que era un toque patriótico se torna en intolerable
e impresentable venta de modelos morales exportados gratuitamente en Deep
Impact.
CRÍTICA
¿Sería la de repetir Indepence
Day pero con agua la intención de los productores de Deep Impact?
¿Acaso la de desplegar la más reprochable, asquerosa y superflua
moral americana con la censurable intención de arañar lágrimillas?
¿O será, simplemente, explotar uno de los pocos desastres
naturales que a Hollywood no se le había ocurrido hasta ahora? Elucubrar
sobre el trasfondo, si no conceptual, cuando menos visual de una película
puede resultar una tarea de lo más gratificante y rica, pero cuando
la materia prima resulta tan escasa y macabramente común y aburrida
como es el caso de Deep Impact, de veras que resulta hasta complicado encontrar
el modo de cargársela.
Esta, por si fuera poco, ni siquiera renuncia
a re-filmar lo más visualmente reseñable de la que abriera,
¿cómo no?, la veda de los desastres en efectos especiales,
Independence Day, sólo que donde el fuego se comiera a los "pobres"
americanos, hoy es el agua el que los ahoga.
El fuego de El Coloso en Llamas o los astrales
viajes que Supermán se pegara por aquel que era el mundo del cine
del pasado, el de antes de Spielberg, quedaría maravilloso si lo
regeneráramos por ordenador y re-filmáramos la película.
Pero, ¿verdad que a nadie se le ocurre la macabra idea de repetir
la hazaña sólo porque nuestra tecnología actual nos
permitiría dotar a lo que era impactante, de un realismo como el
que hoy procedería o el que emplea Deep Impact?. Un asteroide amenazando
la continuidad de la especie humana no resulta ni original: ya la hemos
visto.
Pero no es la pretenciosidad visual la que lacera la paciencia del espectador hasta la extenuación, sino lo torpe y asqueroso de la moral que se despliega y que rodea esta idea del asteroide, en el fondo tan simple. Un impacto no daba para hora y media de película, y así, lo que no es desastre, no es más que una intolerable e insoportable serie de escenas donde la lagrimilla facilonga y vergonzosa es todo el objetivo. Los tenemos a todos: el héroe, la chica, el niño, la despedida triste, la familia rota y hasta la abuela suicida: todos combinados según no sé qué lógica tristona y espectacularizada desde la escatología moral para apelar a nuestra más podrida y falsa vena de humanidad e invitarnos a llorar bajo la excusa de la sensibilidad con los temas de siempre, las escenas de siempre, los diálogos de siempre y con la misma película de todos los veranos. Richard Sánchez |