| Del Correo de Casi Nada: Tolerancia |
| Estimado Carlos Salinas:
Buscando información sobre Budismo, en la red, felizmente me encontré con Casi Nada, su jugosa revista electrónica, de la que estoy leyendo los números anteriores. Felicitaciones por ella y gracias por el esfuerzo. Acerca de las notas sobre la Tolerancia,
me atrevo a introducir una pregunta, u otro punto de vista sobre el tema
y es el siguiente:
En la sociedad actual la tolerancia de cada individuo es directamente proporcional a su capacidad de preservación y desarrollo ante nuevos entornos y estímulos. En vista de ello se podría decir que es cómodo ser intolerante. Pero cuidado, consciente de sus propias incapacidades nadie se deja morir alegremente, da lucha con las armas menos nobles. Sabemos que el punto de equilibrio para una sana convivencia entre los hombres de este mundo es resorte de una herramienta que se llama Política, aunque normalmente es mal manejada por su operador. ¿Mirando a través del microscopio a un tejido equis, reaccionar ante un estímulo externo, podemos decir que es un comportamiento intolerante? ¿Existe acaso la intolerancia de fina raíz ideológica, ante los negros, judíos, extranjeros, homosexuales?, ¿Una intolerancia de tipo intelectual?, ¿O todo eso es un frágil edificio de envidia, inseguridad y miedo bajo el cual subyace la intolerancia natural de cualquier ser que se siente sufriente y perecedero.? Me pregunto si en un mundo donde todos tengan asegurada su supervivencia y felicidad, podría darse algún tipo de intolerancia de las que nos duelen ahora. ¿Dónde nace la intolerancia interna hacia los mal vestidos, perezosos, gente fea o bebedores de vinazo? ¿Acaso somos nosotros mismos la medida de la tolerancia? Estas preguntas no preguntan. Cada párrafo es apenas una puntada de un pensamiento en curso. Solo sé que la tolerancia es un ejercicio de voluntad intelectual que somete a la intolerancia naturalmente humana. Injustamente humana. Un abrazo, don Carlos
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