| 0. Resumen.
Se describen sucintamente algunos de los
aspectos relevantes de una investigación llevada a cabo sobre el
tema de "vínculos e Internet", con datos aportados por usuarios
del sistema, en forma voluntaria.
Se hace especial hincapié en los
aspectos que llevan a una persona a conectarse a Internet (la red),
a establecer vínculos personales con otros usuarios (cibernautas),
a formar grupos de pares (cibergrupos) y a mantener esas relaciones
en el tiempo.
1. Introducción.
La aparición (y la difusión
creciente) de Internet está generando nuevas formas de subjetividad
e intersubjetividad. En el espacio de la red mundial de computadoras (ciberespacio)
aparecen nuevos tipos de lazos interpersonales, distintos tipos de vínculos
y diferentes formas de comunicación entre las personas.
¿Cómo funciona la identidad,
en un intercambio donde no está en juego el cuerpo y todo se limita
al lenguaje escrito? ¿Cómo y con qué características
y efectos se constituyen los lazos intersubjetivos en este tipo de relaciones?
Para la Psicología (independientemente
del debate entre escuelas), estas y otras cuestiones similares han resultado
de un interés ineludible y adquieren una nueva dimensión
dentro de los vínculos establecidos en Internet.
Dentro de este panorama hemos iniciado
una investigación cualitativa, de carácter exploratorio,
respecto a los vínculos que se establecen en Internet. Dentro de
las cuestiones que ameritan ser investigadas, se halla la formación
de grupos a través del ciberespacio o cibergrupos.
2. El ingreso a la red.
El acercamiento de las personas a Internet
(tal lo reflejado por la muestra estudiada), por lo general no tiene un
propósito definido, sino que obedece, en la mayoría de los
casos, a una suerte de curiosidad intelectual por saber de
qué se trata esa cuestión del ciberespacio.
Si bien se registran otras formas de acercamiento,
como por ejemplo por motivos profesionales o académicos, estos casos
constituyen una minoría; además, se ha observado que estos
usuarios, una vez satisfechos esos motivos utilitarios, desarrollan una
actitud hacia Internet acorde con la tendencia general. Esta tendencia
privilegia la comunicación humana, es decir la dimensión
interpersonal de Internet, antes que su poder informativo.
Entonces, lo valorado de este nuevo instrumento
es la posibilidad que brinda de poder comunicarse con personas de otra
manera inaccesibles. El placer está en la comunicación
más que en la información que pueda obtenerse. En este
sentido Internet, desborda la función puramente utilitaria de proveer
información para convertirse en un instrumento que acerca a las
personas, permite su comunicación y el establecimiento de vínculos
duraderos entre ellas.
Consecuentemente con lo sostenido hasta
aquí, el instrumento preferido por los usuarios es el más
básico y antiguo: el correo electrónico o e-mail.
La grandiosidad de la www, queda en un segundo plano. El e-mail abre el
camino a un mundo más amplio, verdaderamente global, facilitando
a los usuarios la comunicación con cualquier otra persona del planeta.
Esta característica, la facilidad
que el medio brinda, se conjuga con una actitud, manifiesta en ciertas
personas e implícita en otras, orientada a experimentar encuentros
y comunicación con otros seres humanos. De esta manera, el medio
más que posibilitador (que lo es) resulta propiciador y facilitador
de
cierto tipo de contactos interpersonales que las personas desean establecer
y mantener.
Y esto resulta ser el rasgo distintivo
de Internet: brindar a los usuarios un mundo sin fronteras, donde pueden
establecerse múltiples relaciones con otras personas.
3. La formación de
los cibergrupos.
El formar grupos con personas con las se
que comparte algún interés en común, es una actividad
habitual de gran parte de los seres humanos (posiblemente, esto sea característico
de todo el género humano, pero tal hipótesis queda fuera
de los límites de este trabajo).
En este marco, resulta lógico y
natural la formación de cibergrupos, también llamados
comunidades virtuales, verdaderos grupos virtuales de personas donde estas
pueden expresarse libremente sobre algún tema en común.
Una aclaración: la calificación
de "virtual" de estos grupos refiere a que en su conformación no
tienen lugar las categorías de "espacio" y "distancia". Los cibergrupos
no ocupan (como tales) un lugar en el espacio y las distancias físicas
entre sus miembros son irrelevantes.
En el ciberespacio la globalización
no constituye un concepto sino una experiencia. Como lo expresó
uno de los entrevistados, se trata de la inauguración de "una
mente planetaria".
Decíamos más atrás
que la conformación de grupos de intereses comunes es una actividad
habitual del género humano. Uno de los entrevistados, un avezado
cibernauta de 75 años, brindó un ejemplo paradigmático
en este sentido: hace muchos años (cuando aún no existía
la computadora), con un grupo de personas conocidas, se enviaban cintas
de audio donde discutían sobre temas específicos; cada uno
agregaba sus comentarios y así las cintas iban recorriendo el mundo,
regresando a quien la había enviado originalmente, portando conclusiones
y nuevos tópicos de "discusión".
Situaciones como estas son las que nos
hacen decir que Internet brinda un medio propiciador para comunicarse con
otras personas, un medio que permite poner en acto algo que hasta entonces
sólo está en potencia e incluso en ocasiones, inadvertido
por el propio sujeto.
Dentro de este panorama, las personas se
van uniendo por afinidades. Así surgen las denominadas Listas
de Interés, espacios virtuales de intercambio, donde individuos
de todo el mundo tienen la posibilidad de comunicarse entre sí,
en base a una temática común (al igual que hacía nuestro
entrevistado con las cintas, pero incluyendo a más personas , a
más tópicos de discusión e implicando un menor tiempo
de espera).
4. El mantenimiento de la
relación.
Tenemos hasta el momento, que (de acuerdo
a la muestra estudiada), las personas ingresan al ciberespacio por curiosidad
y establecen luego relaciones con pares, por temas de afinidad. Pero, ¿qué
es lo que mantiene a esos grupos unidos?, ¿qué motiva a las
personas a continuar los vínculos establecidos en Internet?
Aquí surge un aspecto que la mayoría
de los entrevistados se encargaron de señalar: existe en los vínculos
establecidos en la red un alto monto de afecto que se traduce en unaactitud
humanizada y humanizante de parte de los usuarios.
A raíz de esta actitud, se privilegian
los vínculos que se establecen con otras personas antes que cualquier
otro aspecto: "He conocido gente magnifica con la que comparto opiniones,
sentimientos y más"; [respecto a cuales son los contactos más
importantes establecidos en internet] "...sin duda el campo de los afectos,
... tal vez sea el más importante porque no busco ni pido otra
cosa en la red.".
Este último concepto ("la red")
tiene connotaciones que van mucho mas allá de su aspecto tecnológico.
Lo valorado es pertenecer a una red de personas relacionadas por algún
propósito en particular. Esto es expresado, de distintas maneras,
por gran parte de los entrevistados: "una red de solidaridad que de
hecho existe y se disfruta", "...estar en contacto con personas
valiosas de diferentes partes del mundo", "...tejí relaciones
de muchísimo afecto", "...una tupida red de relaciones personales
vía e-mail de la que no tengo ningunas ganas de prescindir",
etc.
El análisis anterior puede sintetizarse
diciendo que tanto como los vínculos personales, se valora en Internet
la pertenencia a una comunidad virtual (y potencialmente mundial) de pares.
El integrar una red de personas unidas por alguna temática común
y por el afecto, resulta un factor motivacional que lleva a querer continuar
conectado.
Incluso quienes se conectaron a Internet
para facilitar su comunicación con familiares que viven en otras
latitudes, terminan privilegiando su pertenencia a esta comunidad virtual:
"...el contacto familiar, si bien importantísimo, queda chico
frente al mundo entero".
Puede postularse que Internet permite el
surgimiento de una suerte de conciencia planetaria en los usuarios,
por la cual estos pasan a formar parte (y así lo advierten) de una
comunidad mundial, donde es posible comunicarse y vincularse (potencialmente)
con todas las personas.
Así, los cibergrupos responden en
su formación sólo a una temática en común,
desapareciendo como impedimento la distancia física entre los miembros
(sin embargo, se constatan ciertos limites: las fronteras idiomáticas.
La imposibilidad de leer en inglés o la dificultad para hacerlo
fluidamente fue considerado como una limitación importante).
5. Conclusiones.
Poder vincularse con pares, poder comunicarse
habitualmente con ellos, poder tratar temáticas comunes sin el impedimento
que supone la distancia, poner en juego importantes montos de afecto (y
recibir lo mismo, en consecuencia), son los factores que hacen al establecimiento
y mantenimiento de los cibergrupos, señal de que la omnipresencia
de las computadoras en nuestras vidas no necesariamente significa aislamiento
y soledad.
Máximo Lameiro <maxlameiro@infovia.com.ar>
Roberto Sanchez <rosanche@mdp.edu.ar>
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