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PRINCIPALES
CARACTERÍSTICAS DEL TÍBET
BREVE
HISTORIA DEL TÍBET
LA
INVASIÓN CHINA
EL TÍBET
EN LA ACTUALIDAD
Discurso
del Premio Nobel de la Paz de 1989
Un genocidio que
continúa
En nombre de la denominada
"Liberación Pacífica del Tíbet", la RPC llevó
a cabo hasta 1990, un genocidio de un millón doscientos mil tibetanos,
casi el 20% de la población tibetana. De los 6.254 monasterios,
apenas catorce fueron conservados, otros cuatro se transformaron en presidios.
Monjas y monjes fueron obligados a tener relaciones sexuales en público.
Miles de tibetanos fueron enviados a campos de trabajo forzoso. Locales
sagrados fueron convertidos en establos y almacenes de grano. Rocas inscritas
con mantras sagrados fueron utilizados para la construcción de urinarios
públicos. Bibliotecas con manuscritos centenarios fueron incendiados.
Muchos eremitas fueron torturados, insultados y ridiculizados públicamente.
El Tíbet,
además de ser riquísimo en minerales, tiene una gran importancia
económica, geopolítica y estratégico - militar así,
un 25% de los misiles intercontinentales de cabezas múltiples de
la RPC están ubicados en suelo tibetano. El ecosistema tibetano,
a pesar de ser muy rico, es extremadamente frágil; cerca del 80%
de las florestas tibetanas han sido destruidas debido a la tala indiscriminada
para la obtención de madera que es exportada de la zona hacia otras
regiones chinas. Diversas especies corren e riesgo de extinción.
Además ciertas regiones están siendo utilizadas como vertederos
nucleares.
La falta de Derechos
Humanos
Actualmente 16 artículos
de la Declaración Universal de los Derechos Humanos están
siendo violados en la eufemísticamente llamada "Región Autónoma
del Tíbet". Los soldados están por todas partes. Los tibetanos
son discriminados en todos los aspectos y no poseen las libertades fundamentales.
Quien se manifiesta contra la dictadura comunista es duramente castigado.
Quien posee una foto de SS. SS. el Dalai Lama, una bandera tibetana o,
cualquier material pro Tíbet es encarcelado de forma inmediata.
El simple hecho de hablar con un extranjero puede ser motivo de encarcelación.
El gobierno chino
a encontrado la "solución final" para el Tíbet: La transferencia
de chinos a la región o la deportación de tibetanos a otras
regiones de China (donde son discriminados y marginados), así como
abortos o esterilizaciones dirigidas a mujeres tibetanas. Los impuesto
chinos arruinan a las familias tibetanas pobres o nómadas y dejan
escasos medios de supervivencia al resto. Los pequeños negocios,
hoteles, cines, restaurantes, etc., están en manos chinas. Los rótulos
de todos los establecimientos están escritos en grandes caracteres
chinos y, debajo en grafía mucho menor en tibetano. La lengua oficial
es el chino. Los chinos mandan a los niños tibetanos a otras regiones
de China, donde son educados a los "modos chinos".
Áreas tibetanas
como Lhassa están siendo demolidas y sustituidas por edificaciones
menores y más reducidas, siendo el espacio ganado empleado en actividades
y/o usos chinos. El área al pié del Palacio del Pótala
ha sido completamente arrasada, creándose un nuevo espacio abierto
semejante a la Plaza de la Paz Celestial de Pekín.
En la región
no existen medios de comunicación independientes. La televisión
es algo extremadamente limitado y rígidamente controlado por las
autoridades de la RPC. Los periodistas extranjeros no son bien recibidos
y normalmente son expulsados. Solamente La Voz de América y Radio
Asia Libre transmiten informaciones de forma realista al Tíbet.
Algunas de las prácticas comunes llevadas a cabo por las autoridades chinas son: · Violación del derecho a la libertad de religión. · Violación del derecho a la libertad de expresión y opinión. · Existencia de presos por causas políticas. · Existencia de campos de trabajo forzoso para presos comunes y políticos. · Arrestos indiscriminados y encarcelamiento sin juicio previo. · Torturas sistemáticas a los presos. · Discriminación racial y lingüística. · Transferencias forzosas de población tanto de tibetanos al resto de China, como de chinos al Tíbet. · Casos de privación de la educación a niños tibetanos, con expulsión de los mismos de los colegios, o bien el que sean educados fuera del Tíbet a "los modos chinos" · Control
de natalidad o esterilización de mujeres tibetanas.
La represión
religiosa
A pesar de que las
autoridades chinas aprovechan cualquier oportunidad para repetir que "China
siempre ha respetado la libertad religiosa del Tíbet", lo
cierto es que el 24 de marzo de 1995, fue anunciado un decreto para restringir
el número de monjes que cada monasterio puede tener así como
disminuyendo la cantidad de los donativos destinados a los templos. La
construcción de nuevos monasterios debe ser autorizada por las autoridades
bajo la alegación de que "los monasterios deberán estar
en manos de monjes patriotas y respetuosos con la ley".
Además, en
cada monasterio existe un pequeño grupo de inspectores chinos residentes
que controlan y "supervisan" las actividades de los templos. Todo joven
menor de 15 que pretenda entrar en un monasterio es rechazado, (cuando
antes se podía ingresar con sólo seis años). Cientos
de monjes han sido encarcelados por no retirar la fotografía del
Dalai Lama de sus altares. Cuando finalmente son excarcelados, tras innumerables
sufrimientos, son expulsados de su monasterio y exiliados a sus aldeas
natales.
En febrero de 1996
una directiva del Partido Comunista Chino ordena el cierre de todo monasterio
culpable "de actividades políticas", no definidas
en dicha directiva. También se apremia al cambio de todos los dirigentes
actuales de todas las instituciones religiosas por la de personas "patrióticas".
A partir del mes de abril de ese año, los dirigentes chinos afirman
que la postura religiosa del Dalai Lama es "herética",
a la vez que una directiva del 5 de abril prohibe la posesión o
exhibición de la foto del Dalai Lama.
En mayo de ese año
las autoridades empiezan a imponer esta nueva directiva en Ganden, con
una clara oposición de los monjes. Un funcionario es agredido, interviene
el ejército y provocan una tragedia: diez monjes mueren, cinco resultan
heridos y unos sesenta son arrestados. A la vez, se informaba que el monasterio
se cerraría hasta el 15 de octubre.
Las autoridades chinas
también recurren a los denominados "equipos de trabajo", un grupo
especial de funcionarios chinos encargados de la reeducación de
los monjes tibetanos. Estos "equipos" herencia de la represión maoísta
y poco utilizados después de la muerte del "Gran Timonel", son un
grupo de funcionarios laicos tibetanos sin ninguna competencia en especial,
y cuyo fin principal es la de que los monjes repudien al Dalai Lama. Estos
funcionarios deben hacer que los monjes firmen una declaración de
cinco puntos:
1.- Rechazar al Dalai Lama como jefe espiritual. 2.- Aceptar como Panchen Lama al niño nombrado por Pekín. 3.- Reconocer que el Tíbet ha sido siempre una parte de China. 4.- Prometer el que no se realizaran nunca actividades "separatistas". 5.- Renunciar a la
independencia del Tíbet.
Los "reeducadores"
también suelen incluir un sexto punto que ellos consideran de gran
importancia: el de no escuchar nunca las emisiones en lengua tibetana de
La Voz de América. Quienes se niegan a firmar o protestas son encarcelados.
Esta reeducación suele llevarse a cabo tres veces por semana, en
sesiones de cuatro horas de duración cada una, en pequeños
grupos y con especial dedicación a los monjes de menos de 18 años,
y con el "apoyo" de cuatro fascículos de 80 a 120 páginas
cada uno (historia, religión, derecho y "separatismo").
El caso del Panchen
Lama
El Panchen Lama
o "Gran Sabio", es el título otorgado por SS.SS. el Quinto
Dalai Lama "El Grande", al abad del monasterio de Tashilhunpo. Para los
tibetanos, los Panchen Lama son las emanaciones del Buda Amitabha,
el Buda de la Infinita Luz. y ejercen la segunda dirección religiosa
después de los Dalai Lama. Los Panchen Lama no poseen responsabilidades
políticas, aunque son los encargados de dirigir la búsqueda
de los nuevo Dalai Lama.
El 14 de mayo de
1995, después de seis años de buscas y consultas, SS.SS.
el Dalai Lama anunció el hallazgo del nuevo Panchen Lama: Gedhun
Choekyi Nyima; nacido el 25 de abril de 1989, en la localidad de Lhari
(Tíbet) en el seno de una familia pobre. El nuevo Panchen Lama pasó
todas las pruebas a las que se le sometió para su verificación
como la Undécima reencarnación del Panchen Lama. Así
mismo, tuvo el reconocimiento del oráculo oficial tibetano, consultado
a tal efecto, en un minucioso proceso conocido como "las tres súplicas
a las Tres Joyas Infalibles".
El 12 de julio de
1995 el monasterio de Tashilhunpo fue invadido por la policía. Cerca
de 50 monjes, incluyendo al lama Chadrel Rinpoche (el abad del monasterio
y que a la vez había liderado la comisión de búsqueda
del Panchen Lama), fueron encarcelados y torturados, aunque lo peor ya
había pasado...
El 17 de mayo de
ese año, Gedhun y sus padres desaparecieron. Durante una año
el gobierno chino no quiso dar ninguna información sobre el paradero
del niño y de sus padres. En 28 de mayo de 1996, la agencia oficial
de noticias chinas Xinhua anunció que Gedhun estaba "bajo
protección del gobierno a petición de sus padres, debido
al riesgo de ser secuestrado por separatistas". En realidad el
17 de mayo del 95 un grupo especial del ejército chino, en una operación
sorpresa y con aterrizaje de numerosos helicópteros en la aldea,
consiguieron secuestrar al pequeño lama y trasladarle a un lugar
desconocido dentro del territorio chino.
El 29 de noviembre
de 1996 el gobierno chino anuló el nombramiento del Panchen Lama
realizada por SS.SS. el Dalai Lama, a la vez que anunciaba su propio nombramiento
al cargo de Panchen Lama en la persona de Gyaltsen Norbu, casualmente,
hijo de un miembro del Partido Comunista Chino.
En la actualidad
Chadrel Rinpoche está encarcelado y Gedhun Choekyi Nyima es el prisionero
político más joven del mundo.
Prácticas
de tortura
Actualmente hay cerca
de 1.100 prisioneros políticos en el Tíbet, incluyendo al
Panchen Lama. Según Amnistía Internacional, muchos
de esos prisioneros políticos (incluyendo decenas de prisioneros
de conciencia), fueron encarcelados sin acusación o juicio previo.
Esta práctica obedece al denominado por los chinos Xian pan hou
shen (primero el veredicto, luego el juicio). Relatos contrastados
indican que los presos han sido sistemáticamente interrogados, torturados
y maltratados. Los métodos más utilizados por los chinos
incluyen:
· Aislamiento de los presos en celdas aisladas y sin comunicación con el resto de presos. · Descargas eléctricas en los genitales, en la boca o en la planta de los pies. · Quemaduras con tizones de hierro al rojo vivo. · Pinchazos en cualquier parte del cuerpo. · Quemaduras con agua caliente. · Palizas constantes incluyendo palos y hierros. · Uso de cuerdas, cadenas o correas para mantener a los prisioneros cabeza abajo o en cualquier posición dolorosa. · Exposición prolongada a temperaturas extremas. · Privación de comida, agua, sueño e incluso luz. · Amenaza y consumación de violencia sexual. · Privación
de cualquier atención sanitaria o médica.
La cultura tibetana
está ahora mejor preservada "fuera" que "dentro" del Tíbet.
Según un informe de la Comisión Internacional de Juristas,
en el interior del Tíbet los chinos han llevado a cabo un genocidio
cultural y humano en masa.
El Dalai Lama
y su liderazgo
A pesar de todo esto,
el Dalai Lama no ha perdido ni su esperanza ni su determinación
de conseguir justicia para su gente. Durante más de 40 años
ha luchado con este gigante -China-, no con ira, sino con compasión,
de un modo no violento, armado sólo con la verdad. Su estrategia
ha sido atraer la atención mundial hacia la crisis tibetana en la
creencia de que la justicia de su causa provocará los cambios en
la política china hacia el Tíbet.
Mucho antes de los
sucesos de la plaza de Tiananmen, el ejército chino disparó
repetidas veces sobre las manifestantes tibetanos desarmados. Después
de uno de estos brutales ataques, en marzo de 1989, donde cientos de tibetanos
murieron, la ley marcial fue proclamada en Lhassa, unos tres meses antes
del suceso de Tiananmen. Sin embargo, incluso durante la tragedia de Tiananmen,
los boletines informativos y los políticos raramente mencionan el
Tíbet. Aunque el Tíbet es aproximadamente del tamaño
de la Unión Europea, el mundo no ha hecho caso del sufrimiento que
ha tenido lugar allí. Muchos líderes políticos de
muchos países siguen siendo reacios a entrevistarse en público
con el Dalai Lama, por miedo a disgustar al gobierno chino.
Los tibetanos de
dentro y fuera del Tíbet han considerado por largo tiempo al Dalai
Lama como su líder y como la personificación de sus esperanzas
de supervivencia como pueblo. Debido a su extraordinaria firmeza de carácter
y defensa de los valores humanos básicos, independientemente de
una política particular o una ideología religiosa, ahora
emerge no sólo como líder del pueblo tibetano, sino como
figura mundial.
Durante los últimos
años, ha trabajado incansablemente para reformar las actitudes en
pro de una mejor sociedad, fomentando la importancia de la bondad y la
compasión así como la comprensión de nuestra común
humanidad como base del diálogo en la resolución de los conflictos
personales y políticos.
Su propuesta para
el futuro del Tíbet y del conjunto de la humanidad viene perfectamente
sintetizada en el discurso que pronunció,
en 1989, cuando recibió el Premio Nobel de la Paz. Su vigencia,
su transcendencia y su necesidad siguen plenamente justificados.
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original de este documento: http://usuarios.iponet.es/casinada/22tibet3.htm
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