Casi Nada - WebZine- Indice febrero 1998 - Indice General Temático - Páginas Centrales
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El Celeste Imperio. China (V)

 
 
Tiananmen, la Plaza de la Paz Celestial, con su Palacio del Pueblo, es un claro ejemplo de lo que en China se entiende por "paz celestial" y por "pueblo", o sea, "una paz casi cosmogónica de varios miles de años" y un "Pueblo Continuo sin cortes generacionales".
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     He estado retrasando todo lo que he podido el capítulo final de esta serie sobre China hasta ver en qué sentido se resuelve la actual crisis de Irak, porque sospecho que estamos en una disyuntiva clave para el futuro de China y del mundo. Pero como parece que esto va para largo, habrá que decidirse a especular sobre el vacío. 
 
 
Los guerreros de Qin Shi Huang, en una inmensa gruta convertida en mausoleo, es otro claro ejemplo de que en China ejercen de soldados combatientes hasta los fantasmas.
 
 
Ayer (18 de febrero 98) estuvo Li-Pen en Moscú hablando con Yeltsin respecto al anunciado ataque anglonorteamericano contra Irak, y estoy casi seguro de que el primer ministro chino fué a asegurarse de la neutralidad de Rusia en el caso de que China decida aprovechar el ataque a Irak para justificar su propio ataque a Taiwán. 
 

Porque esto ocurrirá tarde o temprano. El estado de la cuestión es el siguiente: Norteamérica quiere convertirse en la potencia mundial hegemónica e indiscutible. Pero es un país que sólo cuenta con la sexta parte de los habitantes que tiene China, -que además de su ventaja numérica tiene la de poseer una Historia Continuada de inteligencia industriosa varias decenas de veces más larga-. Y tengamos esto muy en cuenta: La superioridad armamentística occidental -que fue la que acosó y humilló al coloso asiático durante estos dos últimos siglos- es cada vez diferencialmente menor (si es que aún existe) respecto al potencial bélico chino a partir de su adquisición de la bomba de hidrógeno y de los misiles intercontinentales. Nosotros vivimos en occidente y dentro del área geopolítico de influencia anglosajona, y esto nos impide ser colectivamente conscientes de que las fuerzas en muy probable confrontación no sólo están igualadas, sino que más bien están a favor de oriente. 
 

Estamos hablando de un país que en tiempos de paz posee un ejército de más de tres millones de soldados, tánto hombres como mujeres de entre 18 y 22 años, y cuyo servicio militar es de tres años en el Ejército y de cuatro en la Armada y en la Fuerza Aérea. En tiempos de guerra podemos imaginarnos a cuánto podría ascender. Si en la segunda guerra mundial Japón, con una población diez o doce veces menor y con un armamento mucho más rudimentario tuvo en jaque al Asia oriental y a Oceanía, también podemos imaginarnos qué sería enfrentarse a un ejército de soldados orientales de tales magnitudes y con el típico modo de pensar, sentir y actuar de los chinos. 
 

Porque es muy importante saber medir a la gente según su propia idiosincracia y no según la idiosicracia de sus enemigos. China es y ha sido siempre un enigma para occidente, especialmente por su paciencia y por su modo enrevesado de pensar. Históricamente no es una potencia expansiva y nunca ha querido extenderse más allá de sus fronteras climáticas tradicionales, pero etnológicamente su expansión es imparable por todo el sudeste asiático, y en general por todo el mundo. Taiwán es indiscutiblemente suyo y China quiere recuperarlo. Pero la entrada de Taiwán (y probablemente de Corea del Sur) en el universo chino deescompensaría totalmente el equilibrio económico del mundo desarrollado, -lo que Norteamérica, ni sobre todo Inglaterra, pueden permitir-. Por tanto estamos viviendo tiempos de movimientos estratégicos. 
 

Irak es sólo un pretexto, -incluso un pretexto casi ridículo para la intención real anglosajona, que es aposentar sus soldados permanentemente en todos los países árabes del Golfo para el control del petróleo-; y esto es algo que tampoco China -(ni otros varios países incluída Francia)- pueden permitir. Porque esto significaría ni más ni menos que la Anglonización del planeta entero. Estamos pues ante un conflicto de civilizaciones. 
 

Evidentemente en la actualidad las masas intelectuales de occidente están desorientadas tras el hundimiento de la Unión Soviética, y se piensa que China seguirá el mismo camino, -pero esto es porque no conocen a China ni su modo de ser histórico-. Hubo un momento en que China también estuvo a punto de fragmentarse como lo hizo Europa tras la muerte de Carlomagno, pero, por alguna razón que para la mente occidental es incomprensible, China resolvió sus divisiones internas de la misma forma en que consiguió la unidad de su idioma: Idiomas fonéticos chinos hay muchísimos -más de mil- pero todos se escriben de la misma forma y todos los chinos de cualquier parte pueden leerlo. El chino escrito es igual que para nosotros los europeos leer los números. Y esto nos puede dar una idea de cómo los chinos pueden entenderse por más alejadas que estén sus respectivas posiciones ideológicas. 
 
 

Manú Hamilton <144@arrakis.es> Pagina de este autor
 
http://www.line-pro.es/kronos/manu/libro.html

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