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El
Plan:
Estamos aproximadamente a mediados de los años 60, cuando el protagonista ingresa en el Colegio Biehl, hasta que los acontecimientos se precipitan (en el año 1971, o quizá en el 72) Peter, el niño que no parecía demasiado listo, observa, investiga y coteja datos. Le llama la atención su admisión, inexplicada, en un colegio de esta calidad. Adivina que hay un "plan". ¿por qué lo admitieron en el colegio Biehl donde había tantos alumnos inscriptos en las listas de espera? "Fue este misterio el que me confirmó, con toda seguridad, que tenía que haber un plan". (42) Y al final lo descubre: "El plan consistía en juntar a todos los niños en la escuela pública danesa, también a los deficientes y a los delincuentes, también a los alumnos problemáticos y débiles, hasta llegar al límite de la idiotez. La intención era convertir al Colegio Biehl en un modelo para esta fusión. La escuela tenía que haber hecho las veces de laboratorio, un taller que permitiera examinar la manera en que se llevaría a cabo esta fusión, las medidas que se requerirían en cuanto a seguridad, ayuda psicológica, así como la enseñanza de apoyo." El plan es una experiencia de "integración" en principio inobjetable, pedagógica, humanista, digna de ser difundida. Para lograr estos objetivos el colegio constituye un "marco firme y seguro". La base del experimento "lo constituirían el orden y la exactitud en la escuela? (252) ¿Qué es entonces lo que funciona mal? ¿Por qué la "integración" puede convertirse en una caricatura? ¿Se trata, simplemente, de juntar lo que habitualmente está separado? "El Plan de Biehl y Fredhoj que, si bien es verdad, era secreto, también era, qué duda cabe, consciente, pues dieron cuenta de él en sus solicitudes y podía ser expresado; era el plan de la gran integración, de la abolición de la oscuridad. En realidad el plan no es nada que el autor oculte deliberadamente al lector. No se trata de una novela de misterio. Cualquier adulto lo percibe antes de promediar el libro. Pero sí es un "plan" desde una perspectiva infantil. Además nunca se explica nada... de lo verdaderamente importante. En las clases se podrían desentrañar los misterios de la naturaleza o los designios secretos de los grandes personajes que han hecho historia... pero la historia pequeña, la de la propia institución era totalmente negada a los ojos estudiantiles. Esa historia, esos proyectos, eran cosa sólo de adultos y de los profesionales de la educación y de la mente. Y en ese "plan" los psicólogos, como profesionales del alma humana jugaban un importante papel. Ellos "pretendían ayudar... Querían ayudar a los niños y a la sociedad detectando a los retrasados o a los claramente deficientes para que pudieran ingresar en un internado o en un sanatorio y allí recibir los cuidados que precisaban. Esta era la idea. Querían ayudar a las víctimas de la evolución. Esperaban bajo la bóveda, al igual que Biehl, para poder señalar a los que se encontraban en el límite, incapaces de cumplir con los tiempos estipulados en los tests, y ayudarlos a progresar. Querían tomar a la gente bajo sus alas protectoras. A su vez, eran los cuervos. Es una contradicción, no hay manera de que pueda explicarlo." (132) Los profesionales, maestros o psicólogos, se mueven llenos de buenas intenciones, como elefantes benevolentes en un bazar de objetos de porcelana. Evalúan, separan, discriminan; no con mala intención, sino con la voluntad de ayudar... pero "al final, es imposible pensar de otra manera" (133). De tanto evaluar dejan de ver, de creer en las posibilidades reales de cualquier ser humano. Un mal rendimiento es definitivo para clasificar; cosifican lo que fluye porque el test define los bordes de lo aceptable. Una frontera que es fija porque su tiempo está cristalizado, y sin embargo no ven más allá, donde todo se mueve. Han perdido la incertidumbre, la duda, la desconfianza en las propias fuerzas, las joyas de la corona humana. Se han convertido en dioses. Pero en ningún momento son dioses malévolos... esto es
lo más estremecedor del libro. No se trata de hacer daño,
sino todo lo contrario. Dice Biehl, el director, con absoluta sinceridad:
"Queríamos ayudar. No sólo a los niños de la luz,
también a vosotros os queríamos guiar. Desde el hogar de
la muerte hacia la tierra de los vivos. Os queríamos juntar a todos
en la Escuela Libre Danesa. También a aquellos que sufren y que
tienen derecho a la luz" (243). Esto es lo terrible, no hay diablos
en este libro. No se trata de fáciles maniqueísmos tan gratos
en las películas americanas. Somos todos buenos y nos queremos bien...
sin embargo creamos desdicha por doquier ¿Cómo puede suceder
esto? ¿Si "el plan" es bueno... porque no salen bien las
cosas?
dic'97 (Las cifras entre paréntesis se refieren a números de página en el libro) |
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