Más o menos como este dragón
es la Historia de China, -muy larga y retorcida, pero con un solo y mismo,
único e inquietante sentido-. |
Hoy
trataremos lo más brevemente que nos sea posible la Historia
de China desde comienzos de la era cristiana hasta el colapso de 1912,
y ya en un próximo capítulo intentaremos hacer un análisis
de su revolucionario siglo XX, que es el que más puede afectarnos
a todos.
La dinastía Xin (9 d.C. -
23 d.C.) :
Fundador y único emperador de la
dinastía Xin : Wang Wang, regente y asesino del emperador niño
Pingdi. Dictó leyes beneficiosas para los campesinos, nacionalizó
toda la tierra de China, abolió la esclavitud, reforzó los
monopolios imperiales sobre la sal, el hierro y la acuñación
de moneda, y creó otros nuevos, proporcionó préstamos
a bajo interés para comenzar empresas productivas. Políticamente
fue un buen emperador; pero la revolución campesina de los "Cejas
Rojas" consiguieron matar a Wang Mang y reinstaurar la dinastía
Han.
Los Han posteriores u orientales (25-220)
:
La debilidad administrativa y la ineficacia
lastraron a la última dinastía Han. Casi todos su emperadores
fueron niños pequeños manipulados por sus madres y por los
eunucos de palacio, que eran quienes gobernaban, pero teniendo por enemigos
a los funcionarios.
Entre el 168 y el 170 surgió el
conflicto entre los eunucos y los burócratas. Hacia el 184 se produjeron
dos grandes rebeliones, encabezadas por un grupo taoísta denominado
Turbantes Amarillos, que saquearon Shandong y las áreas adyacentes.
En el 215 fue sofocada otra rebelión taoísta dirigida por
la Sociedad de los Cinco Montones de Arroz de Sichuan. |
| En el 845, el emperador
comenzó una dura persecución contra los budistas; más
de 4.600 monasterios y 40.000 templos y santuarios fueron destruidos, y
más de 260.000 monjes budistas se vieron obligados a volver a la
vida secular. |
Periodo de los Reinos Combatientes
:
En el año 220 China se dividió
en tres reinos: En el norte el reino de Wei (220-265) fundado por Cao Pei.
En el suroeste el reino de Shu Han (221-263). Y en el sureste el reino
de Wu (222-280).
En el 265, Sima Yang, un general de la
dinastía Wei, usurpó el trono y estableció la dinastía
Xi Jin (265-317) y reunificó a China. Sin embargo, poco después
de su muerte en el 290, el Imperio empezó a derrumbarse otra vez.
Se intentó evitarlo estableciendo una jerarquía funcionarial
de nueve grados.
Pero las tribus no chinas del norte, a
las que los Han habían combatido, aprovecharon la debilidad del
gobierno para extenderse por norte de China. Las invasiones comenzaron
en el 304, y hacia el 317 los xiongnu habían arrebatado a la dinastía
Xi Jin todo el norte.
Durante casi tres siglos este territorio
estuvo gobernado por varias dinastías no chinas, mientras en el
sur lo hacían una sucesión de cuatro dinastías chinas,
todas ellas centradas en el área de la actual ciudad de Nanjing.
Ninguna de las dinastías invasoras
fue capaz de extender su control sobre la totalidad de la llanura del norte
hasta el 420, año en que lo hizo la dinastía Bei Wei (o Bei
del Norte, 386-534).
Durante la segunda mitad del siglo V los
Bei del Norte adoptaron una política de unificación. Se administró
burocráticamente la región agrícola del norte de China,
como había ocurrido con dinastías chinas anteriores, y se
impuso el servicio militar obligatorio a los miembros de las tribus. Se
adoptaron las ropas y costumbres chinas y el chino se convirtió
en el idioma oficial de la corte. Los jefes tribales, presionados por esta
política unificadora, se rebelaron y en el 534 derrocaron a la dinastía.
Durante los siguientes 50 años, el norte de China fue gobernado
nuevamente por dinastías no chinas.
El restablecimiento del Imperio :
China fue reunificada bajo la dinastía
Sui (581-618). El primer emperador fue Yang Chien, un militar que en el
581 usurpó el trono del norte. Durante los siguientes ocho años
terminó la conquista del sur de China y estableció su capital
en Chang'a (hoy Xi'an).
Los Sui restablecieron el sistema administrativo
centralizado de los Han y reinstauraron los exámenes para la selección
de funcionarios.
El confucianismo fue instaurado oficialmente,
también el taoísmo y el budismo fueron admitidos en la formulación
de la nueva ideología imperial. Floreció el budismo, introducido
en China desde la India durante la última dinastía Han y
el periodo de los reinos combatientes.
El breve reinado de la dinastía
Sui fue una etapa de gran actividad: se reparó la Gran Muralla,
se construyó un sistema de canales, que posteriormente daría
lugar al Gran Canal, para transportar los productos agrícolas del
delta del Yangzi Jiang hasta Luoyang y el norte, y se reasentó el
control chino sobre el norte de Vietnam y, en menor medida, sobre las tribus
de Asia central. Sin embargo, una larga y costosa campaña militar
en el norte de Corea terminó en derrota y en el derrocamiento de
la dinastía Sui, que cayó en el 617 ante el levantamiento
dirigido por Li Yuan.
La dinastía Tang (618-907) :
Fundada por Li Yuan, la dinastía
Tang supuso una época de fuerza y brillantez sin precedentes en
la historia de la civilización china. El sistema de exámenes
para reclutar a los funcionarios públicos de la administración
era tan refinado para su momento que, en su forma básica, ha sobrevivido
hasta el siglo XX y continúa rigiendo a China en la actualidad.
Se reestructuraron los órganos del
gobierno imperial y local, que se ampliaron para proporcionar una administración
centralizada, y se decretó un elaborado código de leyes administrativas
y penales. Chang'an, capital de los Tang, fue un centro de tolerancia cultural
y religiosa. Se practicaban muchas religiones, incluso el cristianismo
nestoriano y el islam, que siguen vigentes. Se desarrolló un importante
comercio exterior con Asia central y Occidente, desarrollándose
las rutas de las caravanas, y mercaderes de Oriente Próximo comerciaban
a través del puerto de Cantón. Bajo los Tang, la influencia
china se extendió sobre Corea, sur de Manchuria y norte de Vietnam;
en el oeste, por medio de alianzas con tribus de Asia central, los Tang
controlaron la depresión de Tarim y al final hicieron que su influencia
llegara hasta lo que hoy es Afganistán.
Sistema administrativo :
La fuerza económica y militar del
Imperio Tang se basaba en un sistema de reparto equitativo de la tierra
para la población adulta masculina. El impuesto agrícola
per cápita que pagaban los propietarios por cada parcela de tierra
era la fuente principal de ingresos para el gobierno, y el servicio militar
periódico que se les exigía era la base del poder militar
Tang.
Rebelión de An Lushan :
Los primeros gobernantes Tang, también
la emperatriz Wu Zetian (reinó desde el 683 hasta el 705), una antigua
concubina imperial, por lo general fueron gobernantes capaces.
Durante los últimos años
de los Tang tuvo lugar un gran florecimiento cultural; los poetas Li Bo,
Du Fu y el maestro de la prosa Han Yu aparecieron en un momento en que
ya había comenzado el proceso de declive político. La impresión
de libros promovió la unidad cultural.
Persecución religiosa y nueva
desunión del imperio :
La decadencia del budismo y la reaparición
del confucianismo a finales de la era Tang dieron lugar a la aparición
de una nueva y vigorosa ideología, que proporcionó la base
para el crecimiento de una civilización perdurable en los siglos
siguientes. Aunque el budismo había alcanzado el punto más
alto de su popularidad durante los años de paz y prosperidad de
los primeros Tang, se había desarrollado una clase oficial culta,
principalmente de creencias confucianas hacia mediados de la dinastía
que consideraba al budismo una fuerza perjudicial para la sociedad china.
En el 845, el emperador comenzó una dura persecución contra
los budistas; más de 4.600 monasterios y 40.000 templos y santuarios
fueron destruidos, y más de 260.000 monjes budistas se vieron obligados
a volver a la vida secular. También otros grupos religiosos pasaron
a estar bajo control estatal.
Durante el periodo de gobierno de los últimos
Tang se desarrollaron los gremios de artesanos, el uso de papel moneda
y la centralización comercial.
La dispersión del poder político
y económico que marcó la disolución de la dinastía
Tang dio lugar al llamado periodo de las Cinco Dinastías (907-960).
(Pero no sólo se sucedieron cinco cortas dinastías en el
valle del Huang He del norte de China, sino que se establecieron diez estados
independientes, la mayor parte de ellos en el sur del país), pero,
al menos teóricamente, Pekín se convirtió en la capital
del imperio. |
| El confucianismo fue instaurado
oficialmente, también el taoísmo y el budismo fueron admitidos
en la formulación de la nueva ideología imperial. Floreció
el budismo, introducido en China desde la India durante la última
dinastía Han y el periodo de los reinos combatientes. |
Maduración cultural
y gobierno extranjero :
El periodo de las Cinco Dinastías
terminó en el 960, cuando un jefe militar, Zhao Guangyin, accedió
al trono y proclamó el establecimiento de la dinastía Song
(960-1279).
El sistema Tang de realizar exámenes
o pruebas para los funcionarios públicos se expandió para
proporcionar a la dinastía un constante flujo de talentos. Los Song
reorganizaron el gobierno imperial, centralizando el control efectivo en
la capital de una manera mucho mayor que hasta entonces. La estructura
administrativa local permaneció según el modelo diseñado
por los Tang. La literatura, las artes y la filosofía siguieron
su desarrollo a lo largo de las líneas que se habían establecido
en el último periodo Tang. La educación floreció y
la economía siguió su expansión y diversificación.
Sin embargo, la debilidad militar se convirtió en un problema crónico.
Después de numerosas derrotas a
manos de los Liao de Manchuria, los Song firmaron un tratado en el 1004,
cediendo de forma permanente el área que los Liao ocupaban a lo
largo de la frontera norte y aceptando pagar un tributo anual. Tras una
lucha prolongada con los Xi Xia, una tribu de la frontera noroccidental,
los Song de nuevo compraron la paz en 1044, aceptando el pago de un tributo.
Hacia mediados del siglo XI, los Song comenzaron
a experimentar dificultades fiscales. El crecimiento demográfico
había sobrepasado las tasas del crecimiento económico y los
gastos militares asociados a la defensa de la frontera norte al igual que
los costes administrativos de una burocracia civil en constante crecimiento
consumían la mayor parte de los ingresos anuales. Mientras se deterioraba
la situación militar y fiscal, la burocracia civil estaba dividida
en grupos que proponían diferentes medidas reformistas.
En 1069, un joven emperador Song eligió
al capaz Wang Anshi como su consejero principal. Wang concibió una
serie de reformas tajantes destinadas a incrementar los ingresos gubernamentales,
reducir los gastos y reforzar el ejército. Al darse cuenta de que
los ingresos del gobierno estaban relacionados con la prosperidad de los
campesinos individuales que pagaban impuestos, propuso una reforma agraria
que daría terrenos iguales a todos, préstamos para ayudar
a los agricultores en la siembra y cosecha, la eliminación de trabajo
obligatorio para los campesinos, un impuesto gradual sobre la riqueza y
la compra por parte del Estado de los excedentes de bienes para su redistribución
en tiempos de hambre.
En 1206, una asamblea de todas las tribus
turcomongolas se reunió en Karakorum, en Mongolia exterior, para
confirmar el establecimiento de la unidad mongola bajo la jefatura de Gengis
Kan. Los mongoles iniciaron inmediatamente una serie de conquistas que
dieron como resultado el establecimiento del mayor imperio conocido hasta
entonces.
Gengis Kan conquistó Pekín
en 1215 y, por tanto, extendió su poder sobre el resto del norte
de China. La conquista de los Song del Sur no se completó hasta
el 1279, después de que Kublai Kan, nieto de Gengis Kan, heredara
la dirección de las fuerzas mongolas.
Kublai trasladó la capital mongola
desde Karakorum hasta un lugar cercano a Pekín, desde donde gobernó
un imperio que se extendía desde la Europa oriental hasta Corea
y desde el norte de Siberia al sur de la frontera norte de la India.
Kublai y sus sucesores adoptaron gran parte
de la maquinaria administrativa que había existido bajo los Song.
Gobernaron como emperadores de China con el título dinástico
de Yuan (1279-1368) y así son considerados por los chinos. El reinado
de Kublai Kan fue el punto más alto del poder mongol. Se mejoraron
mucho las comunicaciones y las rutas de comercio de Asia central, bajo
control mongol, eran ahora más seguras que nunca, favoreciendo el
tráfico comercial desde Occidente a Oriente. Llegaron a China misioneros
y comerciantes, y con ellos aparecieron nuevas ideas, técnicas,
alimentos y medicinas.
El más conocido de los extranjeros
que llegaron a China fue el mercader veneciano Marco Polo, cuyos escritos
describieron muy vivamente el esplendor del Imperio mongol.
Mientras tanto, existía un creciente
descontento dentro de China. La clase oficial confuciana estaba resentida
por las prohibiciones mongolas para que los chinos ocuparan puestos importantes.
La inflación y los impuestos oprimían a los campesinos chinos.
Las décadas de 1330 y 1340 estuvieron marcadas por las malas cosechas
y el hambre en el norte de China, y por fuertes inundaciones del Huang
He. Durante la década de 1340 tuvieron lugar levantamientos en casi
todas las provincias. En la siguiente década aparecieron destacados
dirigentes rebeldes y en la década de 1360 Chu Yuanziang, un antiguo
monje budista, fue capaz de extender su poder a través del valle
del Yangzi Jiang. En 1371, mientras los mongoles estaban paralizados por
rivalidades internas, marchó hacia el norte y tomó Pekín.
Finalmente los mongoles se retiraron a su territorio de Mongolia, desde
donde continuaron hostigando a los chinos. |
| El imperio se dividió
en 15 provincias, la mayor parte de las cuales aún mantienen sus
nombres originales. Cada provincia estaba supervisada por tres comisionados
--uno para las finanzas, otro para los temas militares y un tercero para
los temas judiciales. |
Restauración del
Poder imperial autónomo chino :
La dinastía Ming (1368-1644)
:
Fundada por Chu, los Ming establecieron
su capital en principio en Nanjing y revitalizaron la civilización
china de los Tang y los Song. Su poder se asentó firmemente en China
y a lo largo de Asia oriental, se restableció el gobierno civil,
se fomentó la literatura, se fundaron escuelas y se reformó
la administración de justicia; se amplió la Gran Muralla
y se mejoró el Gran Canal. El imperio se dividió en 15 provincias,
la mayor parte de las cuales aún mantienen sus nombres originales.
Cada provincia estaba supervisada por tres comisionados --uno para las
finanzas, otro para los temas militares y un tercero para los temas judiciales.
El comisionado financiero, que encabezaba la administración, fue
sustituido en los últimos años de la dinastía por
un gobernador.
Los primeros Ming también restablecieron
el sistema de relaciones tributarias mediante las cuales los estados no
chinos de Asia oriental reconocieron la supremacía cultural y moral
de China y enviaron periódicamente tributos a la corte china.
Durante el primer cuarto del siglo XV,
las tribus de Mongolia fueron derrotadas definitivamente y la capital volvió
a ubicarse en Pekín. Las expediciones navales chinas extendieron
el poder del imperio Ming a lo largo de todo el sureste de Asia, la India
y Madagascar.
Sin embargo, desde mediados del siglo XV,
el poder Ming comenzó a declinar.
Durante el periodo de decadencia de los
Ming, se iniciaron las relaciones marítimas entre Occidente y China.
Los primeros en llegar fueron los portugueses, en 1514, y hacia 1557 habían
adquirido una factoría comercial en Macao. Después de 1570
comenzó el comercio entre China y los asentamientos españoles
en Filipinas. En 1619 los holandeses se asentaron en Taiwán y tomaron
posesión de las cercanas islas Pescadores. Mientras tanto, en la
última mitad del siglo XVI, habían llegado a China desde
Europa misioneros jesuitas y comenzaron a predicar el cristianismo. La
sabiduría y los conocimientos de los jesuitas pronto les dieron
acceso a la corte Ming, ante la oposición de los sabios neoconfucianos
que permanecían preocupados con problemas de orden social.
Pero, a pesar de todos sus esfuerzos, los
jesuitas fueron incapaces de implantar el cristianismo y de arraigar en
China el pensamiento científico occidental.
La caída de los Ming se ocasionó
por una rebelión que estalló en la provincia de Shaanxi como
resultado de la incapacidad gubernamental para proporcionar ayudas en momentos
de hambre y desempleo. Cuando los rebeldes llegaron a Pekín en 1664,
las tropas Ming estaban desplegadas en la Gran Muralla, procurando frenar
la invasión de los manchúes, una tribu tungúsica que
había obtenido recientemente el poder en Manchuria. Los Ming decidieron
aceptar la ayuda manchú para expulsar a los rebeldes de la capital,
pero tras prestar esa colaboración, los manchúes se negaron
a abandonar Pekín, lo que forzó a los Ming a retirarse al
Sur de China, donde intentaron, sin éxito, restablecer su régimen.
La dinastía Manchú o Qing
(1644-1912) :
Bajo la dinastía Qing, los manchúes
siguieron absorbiendo la cultura de China. Su organización política
se basaba en la de los Ming, aunque estaba más centralizada; el
máximo organismo administrativo fue una nueva institución,
el Gran Consejo, que tramitaba los asuntos militares y políticos
del Estado bajo la supervisión directa del emperador.
A finales del siglo XVIII los manchúes
aceptaron con reservas las relaciones comerciales con Occidente; el comercio
estaba limitado al puerto de Cantón y los comerciantes extranjeros
tenían que llevar a cabo sus intercambios comerciales a través
de un número limitado de comerciantes chinos (sistema del Cohong).
Los países más activos eran Gran Bretaña, Francia
y Estados Unidos, aunque el comercio británico era el más
importante. Inicialmente el balance comercial era favorable a China, pues
Gran Bretaña compraba té y hacía sus pagos en plata.
Para invertir la balanza comercial, durante
la década de 1780, los comerciantes británicos introdujeron
en China opio procedente de la India.
Hacia 1800 el mercado del opio se había
desarrollado muy rápidamente y la balanza comercial se había
inclinado a favor de Gran Bretaña. La pérdida de la plata
china como resultado del creciente comercio del opio agravó las
dificultades fiscales a las que ya se tenía que enfrentar el gobierno
Qing. |
Desde el punto de vista
chino las relaciones internacionales, si tenían que existir de alguna
manera, debían ser según un sistema tributario en el que
se reconociera la hegemonía china |
Presión extranjera
:
El siglo XIX estuvo caracterizado por un
rápido deterioro del sistema imperial y un crecimiento continuo
de la presión extranjera desde Occidente y más tarde desde
Japón. El tema de las relaciones comerciales entre China y Gran
Bretaña dio lugar al primer conflicto serio. Los británicos
estaban ansiosos por expandir sus contactos comerciales más allá
de los límites restrictivos impuestos en Cantón. Para llevar
a cabo esta expansión, intentaron establecer relaciones diplomáticas
con el Imperio chino de la misma forma que existían entre Estados
soberanos en Occidente. China, con su larga historia de autosuficiencia
económica, no estaba interesada en incrementar el comercio; además,
desde el punto de vista chino las relaciones internacionales, si tenían
que existir de alguna manera, debían ser según un sistema
tributario en el que se reconociera la hegemonía china. Por otra
parte, los chinos estaban ansiosos por detener el comercio del opio, que
estaba socavando las bases fiscal y moral del Imperio. En 1839, oficiales
chinos confiscaron y destrozaron grandes cantidades de opio de barcos británicos
en el puerto de Cantón y aplicaron fuertes presiones a la comunidad
británica de esa ciudad. Los británicos se negaron a restringir
aún más la importación de opio y las hostilidades
surgieron a finales de 1839.
Guerras comerciales y tratados desiguales
:
La primera guerra del Opio terminó
en 1842 con la firma del Tratado de Nanjing. China había sido vencida
y los términos del tratado garantizaban a Gran Bretaña las
prioridades comerciales que buscaba. Durante los dos años siguientes,
tanto Francia como Estados Unidos obtuvieron tratados similares. China
vio estos tratados como desagradables pues eran concesiones dictadas por
bárbaros ingobernables; sin embargo, su sumisión a las cláusulas
comerciales respecto a la expansión del comercio estaban muy por
debajo de las expectativas de las potencias occidentales. Tanto Gran Bretaña
como Francia encontraron pronto ocasión para renovar las hostilidades
y durante la segunda guerra del Opio (1856-1860), aplicaron la presión
militar a la capital de la región en el norte de China. Se firmaron
nuevos tratados en Tianjin en 1858, que extendieron las ventajas occidentales.
Cuando el gobierno de Pekín se negó a ratificarlos, se reabrieron
las hostilidades. Una fuerza expedicionaria franco-británica penetró
hasta Pekín. Después de que el Palacio de Verano fuera incendiado,
se firmaron las Convenciones de Pekín, en las que se ratificaban
los términos de los tratados anteriores.
Estos tratados, conocidos en su conjunto
en China como los 'tratados desiguales', determinaron las relaciones chinas
con Occidente hasta 1943, cambiaron el curso del desarrollo social y económico
chino y obstaculizaron de manera permanente la política de la dinastía
Manchú. De acuerdo con sus disposiciones, los puertos chinos se
volvieron a abrir al comercio internacional, se permitió la instalación
de colonias de residentes extranjeros, y se cedieron de forma permanente
a Gran Bretaña los territorios de Hong Kong y Kowloon. Además,
se garantizó a los súbditos de los Estados firmantes de los
tratados la extraterritorialidad, de modo que casi todos los extranjeros
en China quedaban bajo la única jurisdicción de sus consulados
y sólo estaban sujetos a las leyes de sus países de origen.
Todos los tratados presentaban una cláusula de nación más
favorecida, bajo la cual cualquier privilegio que extendía China
a una nación era automáticamente extendida a todos los demás
Estados signatarios de los tratados. Con el tiempo se fraguó el
control extranjero sobre toda la economía china. Los tratados marcaron
los aranceles sobre los bienes importados por China en un máximo
de un 5% de su valor; esta disposición hizo que China fuera incapaz
de recaudar suficientes impuestos sobre las importaciones, lo que impidió
proteger a las industrias nacionales y promover la modernización
económica. |
| La rebelión Taiping:
una revolución popular de origen religioso, social y económico.
Su dirigente, Hong Xiuquan se llegó a considerar a sí mismo
hermano pequeño de Jesucristo, al que por mandato divino se le había
ordenado deshacerse del mandato manchú de China |
La rebelión Taiping
:
Durante la década de 1850 se agitaron
los cimientos del imperio por la rebelión Taiping, una revolución
popular de origen religioso, social y económico. Su dirigente, Hong
Xiuquan se llegó a considerar a sí mismo hermano pequeño
de Jesucristo, al que por mandato divino se le había ordenado deshacerse
del mandato manchú de China y establecer una dinastía cristiana.
La rebelión surgió en la provincia de Guangxi en 1851; hacia
1853 los Taiping se habían desplazado hacia el norte y establecido
su capital en Nanjing. Aunque no fueron capaces de ocupar Pekín,
hacia 1860 estaban firmemente atrincherados en el valle del Yangzi Jiang
y amenazaban Shanghai.
Esferas de influencia extranjeras :
En principio, los Estados occidentales
tendían a consolidar sus beneficios bajo la firma de tratados desiguales
más que a buscar privilegios adicionales. Sin embargo, en 1875 Occidente
y Japón comenzaron a desmantelar el sistema chino de estados tributarios,
mantenidos en el sureste de Asia. Desde 1875 las islas Ryukyu cayeron bajo
el control japonés. La Guerra Chino-francesa de 1884 y 1885 puso
Tonkín bajo el imperio colonial francés y al año siguiente
Gran Bretaña ocupó Birmania. En 1860 Rusia obtuvo las provincias
marítimas del norte de Manchuria y los territorios al norte del
río Amur. En 1894 los esfuerzos japoneses por anexionarse Corea
originaron la Guerra Chino-japonesa. China sufrió una derrota decisiva
en 1895 y se vio forzada a reconocer la pérdida de Corea, pagar
una enorme indemnización de guerra y ceder a Japón la isla
de Taiwán y la península de Liaodong, en el sur de Manchuria.
Rusia, Francia y Alemania reaccionaron
de inmediato ante la cesión de la península de Liaodong,
pues suponía otorgar a Japón una posición prioritaria
en la región más rica de China. Estos tres Estados intervinieron
demandando que Japón devolviera Liaodong a cambio de una mayor indemnización
económica. Una vez que consiguieron esto, las tres potencias europeas
le presentaron a China nuevas demandas. Hacia 1898, sin poder negarse a
las demandas extranjeras, China había sido dividida en esferas de
influencia económica. Se le concedió a Rusia el derecho a
construir el ferrocarril Transiberiano, la posesión del ferrocarril
chino oriental, que a través de Manchuria llegaba hasta Vladivostok,
y el ferrocarril del sur de Manchuria atravesando el extremo meridional
de la península de Liaodong, así como derechos económicos
adicionales exclusivos en toda Manchuria. Otros derechos de exclusividad
para el desarrollo de ferrocarriles y la explotación de minas se
concedieron a Alemania en la provincia de Shandong, a Francia en las provincias
meridionales, a Gran Bretaña en las provincias ribereñas
del Yangzi Jiang y a Japón en las provincias costeras del sureste.
Como resultado de la Guerra Ruso-japonesa (1904-1905), la mayor parte del
ferrocarril del sur de Manchuria y los derechos rusos de esta zona fueron
transferidos a Japón. Estados Unidos, en un intento de mantener
sus derechos en China sin competir por el territorio, inició la
política de puertas abiertas en 1899 y 1900. Esa política,
consentida por las restantes potencias, estipulaba que sus nuevos privilegios
en China no cambiaban en ninguna manera la posición igualitaria
de todos los Estados acogidos a las cláusulas de nación más
favorecida. |
| Se extendió por todo
el país una reacción violenta, que alcanzó su punto
álgido en 1900 con un levantamiento xenófobo de la sociedad
secreta de los Bóxer |
Movimientos de reforma
y la rebelión de los Bóxer :
Hacia 1898 un grupo de reformadores ilustrados
adquirieron gran influencia sobre el joven y abierto emperador Guangxu.
En el verano de ese año, incitados por la urgencia de la situación
creada por el aumento de las nuevas esferas de influencia extranjera, aplicaron
un profundo programa de reformas diseñado para convertir a China
en una monarquía constitucional y modernizar su economía
y sistema educativo. Este programa enfrentó a la oposición
de la camarilla de oficiales manchúes elegidos por la emperatriz
Cixi, que se había retirado poco tiempo antes. Cixi y los oficiales
manchúes secuestraron al emperador y con la ayuda de jefes militares
leales sofocaron el movimiento reformista. Se extendió por todo
el país una reacción violenta, que alcanzó su punto
álgido en 1900 con un levantamiento xenófobo de la sociedad
secreta de los Bóxer, un grupo que gozaba del apoyo de la emperatriz
viuda y de numerosos oficiales manchúes. Después de que una
fuerza expedicionaria occidental hubiera aplastado la rebelión Bóxer
en Pekín, el gobierno manchú se dio cuenta de la inutilidad
de su política. En 1902 adoptó su propio programa de reformas
e hizo planes para establecer un gobierno constitucional limitado, según
el modelo japonés. En 1905 se abandonó el antiguo sistema
de exámenes para los funcionarios.
Era tarde para los manchúes. Poco
después de la Guerra Chino-japonesa, Sun Yat-sen, formado según
el modelo occidental, había iniciado un movimiento revolucionario
dedicado a establecer un gobierno republicano. Durante la primera década
del siglo XX, los revolucionarios atrajeron a estudiantes, comerciantes
chinos con el extranjero y grupos nacionales poco satisfechos con el gobierno
manchú. A mediados de 1911 tuvieron lugar levantamientos como protesta
contra el programa de nacionalización del ferrocarril Qing y en
octubre de ese año estalló la rebelión en Hankou,
en China central, extendiéndose la rebelión a otras provincias,
mientras Sun tomaba el control de la revuelta. Los ejércitos manchúes,
reorganizados por el general Yuan Shikai, eran claramente superiores a
las fuerzas rebeldes, pero Yuan sólo aplicó una presión
militar limitada y negoció con los dirigentes rebeldes ser designado
presidente de un nuevo gobierno republicano.
El 12 de febrero de 1912 Sun Yat-sen cedió
su puesto de presidente provisional en favor de Yuan y sumisamente los
manchúes se retiraron del poder. |
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Manú Hamilton
<144@arrakis.es>
dic'97
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