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El Celeste Imperio (III)

 
 

Más o menos como este dragón es la Historia de China, -muy larga y retorcida, pero con un solo y mismo, único e inquietante sentido-.

Hoy trataremos lo más brevemente que nos sea posible la Historia de China desde comienzos de la era cristiana hasta el colapso de 1912, y ya en un próximo capítulo intentaremos hacer un análisis de su revolucionario siglo XX, que es el que más puede afectarnos a todos. 

La dinastía Xin (9 d.C. - 23 d.C.) : 

Fundador y único emperador de la dinastía Xin : Wang Wang, regente y asesino del emperador niño Pingdi. Dictó leyes beneficiosas para los campesinos, nacionalizó toda la tierra de China, abolió la esclavitud, reforzó los monopolios imperiales sobre la sal, el hierro y la acuñación de moneda, y creó otros nuevos, proporcionó préstamos a bajo interés para comenzar empresas productivas. Políticamente fue un buen emperador; pero la revolución campesina de los "Cejas Rojas" consiguieron matar a Wang Mang y reinstaurar la dinastía Han. 

Los Han posteriores u orientales (25-220) : 

La debilidad administrativa y la ineficacia lastraron a la última dinastía Han. Casi todos su emperadores fueron niños pequeños manipulados por sus madres y por los eunucos de palacio, que eran quienes gobernaban, pero teniendo por enemigos a los funcionarios. 

Entre el 168 y el 170 surgió el conflicto entre los eunucos y los burócratas. Hacia el 184 se produjeron dos grandes rebeliones, encabezadas por un grupo taoísta denominado Turbantes Amarillos, que saquearon Shandong y las áreas adyacentes. En el 215 fue sofocada otra rebelión taoísta dirigida por la Sociedad de los Cinco Montones de Arroz de Sichuan. 

En el 845, el emperador comenzó una dura persecución contra los budistas; más de 4.600 monasterios y 40.000 templos y santuarios fueron destruidos, y más de 260.000 monjes budistas se vieron obligados a volver a la vida secular. Periodo de los Reinos Combatientes : 

En el año 220 China se dividió en tres reinos: En el norte el reino de Wei (220-265) fundado por Cao Pei. En el suroeste el reino de Shu Han (221-263). Y en el sureste el reino de Wu (222-280). 

En el 265, Sima Yang, un general de la dinastía Wei, usurpó el trono y estableció la dinastía Xi Jin (265-317) y reunificó a China. Sin embargo, poco después de su muerte en el 290, el Imperio empezó a derrumbarse otra vez. Se intentó evitarlo estableciendo una jerarquía funcionarial de nueve grados. 

Pero las tribus no chinas del norte, a las que los Han habían combatido, aprovecharon la debilidad del gobierno para extenderse por norte de China. Las invasiones comenzaron en el 304, y hacia el 317 los xiongnu habían arrebatado a la dinastía Xi Jin todo el norte. 

Durante casi tres siglos este territorio estuvo gobernado por varias dinastías no chinas, mientras en el sur lo hacían una sucesión de cuatro dinastías chinas, todas ellas centradas en el área de la actual ciudad de Nanjing. 

Ninguna de las dinastías invasoras fue capaz de extender su control sobre la totalidad de la llanura del norte hasta el 420, año en que lo hizo la dinastía Bei Wei (o Bei del Norte, 386-534). 

Durante la segunda mitad del siglo V los Bei del Norte adoptaron una política de unificación. Se administró burocráticamente la región agrícola del norte de China, como había ocurrido con dinastías chinas anteriores, y se impuso el servicio militar obligatorio a los miembros de las tribus. Se adoptaron las ropas y costumbres chinas y el chino se convirtió en el idioma oficial de la corte. Los jefes tribales, presionados por esta política unificadora, se rebelaron y en el 534 derrocaron a la dinastía. Durante los siguientes 50 años, el norte de China fue gobernado nuevamente por dinastías no chinas. 

El restablecimiento del Imperio : 

China fue reunificada bajo la dinastía Sui (581-618). El primer emperador fue Yang Chien, un militar que en el 581 usurpó el trono del norte. Durante los siguientes ocho años terminó la conquista del sur de China y estableció su capital en Chang'a (hoy Xi'an). 

Los Sui restablecieron el sistema administrativo centralizado de los Han y reinstauraron los exámenes para la selección de funcionarios. 

El confucianismo fue instaurado oficialmente, también el taoísmo y el budismo fueron admitidos en la formulación de la nueva ideología imperial. Floreció el budismo, introducido en China desde la India durante la última dinastía Han y el periodo de los reinos combatientes. 

El breve reinado de la dinastía Sui fue una etapa de gran actividad: se reparó la Gran Muralla, se construyó un sistema de canales, que posteriormente daría lugar al Gran Canal, para transportar los productos agrícolas del delta del Yangzi Jiang hasta Luoyang y el norte, y se reasentó el control chino sobre el norte de Vietnam y, en menor medida, sobre las tribus de Asia central. Sin embargo, una larga y costosa campaña militar en el norte de Corea terminó en derrota y en el derrocamiento de la dinastía Sui, que cayó en el 617 ante el levantamiento dirigido por Li Yuan. 

La dinastía Tang (618-907) : 

Fundada por Li Yuan, la dinastía Tang supuso una época de fuerza y brillantez sin precedentes en la historia de la civilización china. El sistema de exámenes para reclutar a los funcionarios públicos de la administración era tan refinado para su momento que, en su forma básica, ha sobrevivido hasta el siglo XX y continúa rigiendo a China en la actualidad. 

Se reestructuraron los órganos del gobierno imperial y local, que se ampliaron para proporcionar una administración centralizada, y se decretó un elaborado código de leyes administrativas y penales. Chang'an, capital de los Tang, fue un centro de tolerancia cultural y religiosa. Se practicaban muchas religiones, incluso el cristianismo nestoriano y el islam, que siguen vigentes. Se desarrolló un importante comercio exterior con Asia central y Occidente, desarrollándose las rutas de las caravanas, y mercaderes de Oriente Próximo comerciaban a través del puerto de Cantón. Bajo los Tang, la influencia china se extendió sobre Corea, sur de Manchuria y norte de Vietnam; en el oeste, por medio de alianzas con tribus de Asia central, los Tang controlaron la depresión de Tarim y al final hicieron que su influencia llegara hasta lo que hoy es Afganistán. 

Sistema administrativo : 

La fuerza económica y militar del Imperio Tang se basaba en un sistema de reparto equitativo de la tierra para la población adulta masculina. El impuesto agrícola per cápita que pagaban los propietarios por cada parcela de tierra era la fuente principal de ingresos para el gobierno, y el servicio militar periódico que se les exigía era la base del poder militar Tang. 

Rebelión de An Lushan : 

Los primeros gobernantes Tang, también la emperatriz Wu Zetian (reinó desde el 683 hasta el 705), una antigua concubina imperial, por lo general fueron gobernantes capaces. 

Durante los últimos años de los Tang tuvo lugar un gran florecimiento cultural; los poetas Li Bo, Du Fu y el maestro de la prosa Han Yu aparecieron en un momento en que ya había comenzado el proceso de declive político. La impresión de libros promovió la unidad cultural. 

Persecución religiosa y nueva desunión del imperio : 

La decadencia del budismo y la reaparición del confucianismo a finales de la era Tang dieron lugar a la aparición de una nueva y vigorosa ideología, que proporcionó la base para el crecimiento de una civilización perdurable en los siglos siguientes. Aunque el budismo había alcanzado el punto más alto de su popularidad durante los años de paz y prosperidad de los primeros Tang, se había desarrollado una clase oficial culta, principalmente de creencias confucianas hacia mediados de la dinastía que consideraba al budismo una fuerza perjudicial para la sociedad china. En el 845, el emperador comenzó una dura persecución contra los budistas; más de 4.600 monasterios y 40.000 templos y santuarios fueron destruidos, y más de 260.000 monjes budistas se vieron obligados a volver a la vida secular. También otros grupos religiosos pasaron a estar bajo control estatal. 

Durante el periodo de gobierno de los últimos Tang se desarrollaron los gremios de artesanos, el uso de papel moneda y la centralización comercial. 

La dispersión del poder político y económico que marcó la disolución de la dinastía Tang dio lugar al llamado periodo de las Cinco Dinastías (907-960). (Pero no sólo se sucedieron cinco cortas dinastías en el valle del Huang He del norte de China, sino que se establecieron diez estados independientes, la mayor parte de ellos en el sur del país), pero, al menos teóricamente, Pekín se convirtió en la capital del imperio.

El confucianismo fue instaurado oficialmente, también el taoísmo y el budismo fueron admitidos en la formulación de la nueva ideología imperial. Floreció el budismo, introducido en China desde la India durante la última dinastía Han y el periodo de los reinos combatientes.  Maduración cultural y gobierno extranjero : 

El periodo de las Cinco Dinastías terminó en el 960, cuando un jefe militar, Zhao Guangyin, accedió al trono y proclamó el establecimiento de la dinastía Song (960-1279). 

El sistema Tang de realizar exámenes o pruebas para los funcionarios públicos se expandió para proporcionar a la dinastía un constante flujo de talentos. Los Song reorganizaron el gobierno imperial, centralizando el control efectivo en la capital de una manera mucho mayor que hasta entonces. La estructura administrativa local permaneció según el modelo diseñado por los Tang. La literatura, las artes y la filosofía siguieron su desarrollo a lo largo de las líneas que se habían establecido en el último periodo Tang. La educación floreció y la economía siguió su expansión y diversificación. Sin embargo, la debilidad militar se convirtió en un problema crónico. 

Después de numerosas derrotas a manos de los Liao de Manchuria, los Song firmaron un tratado en el 1004, cediendo de forma permanente el área que los Liao ocupaban a lo largo de la frontera norte y aceptando pagar un tributo anual. Tras una lucha prolongada con los Xi Xia, una tribu de la frontera noroccidental, los Song de nuevo compraron la paz en 1044, aceptando el pago de un tributo. 

Hacia mediados del siglo XI, los Song comenzaron a experimentar dificultades fiscales. El crecimiento demográfico había sobrepasado las tasas del crecimiento económico y los gastos militares asociados a la defensa de la frontera norte al igual que los costes administrativos de una burocracia civil en constante crecimiento consumían la mayor parte de los ingresos anuales. Mientras se deterioraba la situación militar y fiscal, la burocracia civil estaba dividida en grupos que proponían diferentes medidas reformistas. 

En 1069, un joven emperador Song eligió al capaz Wang Anshi como su consejero principal. Wang concibió una serie de reformas tajantes destinadas a incrementar los ingresos gubernamentales, reducir los gastos y reforzar el ejército. Al darse cuenta de que los ingresos del gobierno estaban relacionados con la prosperidad de los campesinos individuales que pagaban impuestos, propuso una reforma agraria que daría terrenos iguales a todos, préstamos para ayudar a los agricultores en la siembra y cosecha, la eliminación de trabajo obligatorio para los campesinos, un impuesto gradual sobre la riqueza y la compra por parte del Estado de los excedentes de bienes para su redistribución en tiempos de hambre. 

En 1206, una asamblea de todas las tribus turcomongolas se reunió en Karakorum, en Mongolia exterior, para confirmar el establecimiento de la unidad mongola bajo la jefatura de Gengis Kan. Los mongoles iniciaron inmediatamente una serie de conquistas que dieron como resultado el establecimiento del mayor imperio conocido hasta entonces. 

Gengis Kan conquistó Pekín en 1215 y, por tanto, extendió su poder sobre el resto del norte de China. La conquista de los Song del Sur no se completó hasta el 1279, después de que Kublai Kan, nieto de Gengis Kan, heredara la dirección de las fuerzas mongolas. 

Kublai trasladó la capital mongola desde Karakorum hasta un lugar cercano a Pekín, desde donde gobernó un imperio que se extendía desde la Europa oriental hasta Corea y desde el norte de Siberia al sur de la frontera norte de la India. 

Kublai y sus sucesores adoptaron gran parte de la maquinaria administrativa que había existido bajo los Song. Gobernaron como emperadores de China con el título dinástico de Yuan (1279-1368) y así son considerados por los chinos. El reinado de Kublai Kan fue el punto más alto del poder mongol. Se mejoraron mucho las comunicaciones y las rutas de comercio de Asia central, bajo control mongol, eran ahora más seguras que nunca, favoreciendo el tráfico comercial desde Occidente a Oriente. Llegaron a China misioneros y comerciantes, y con ellos aparecieron nuevas ideas, técnicas, alimentos y medicinas. 

El más conocido de los extranjeros que llegaron a China fue el mercader veneciano Marco Polo, cuyos escritos describieron muy vivamente el esplendor del Imperio mongol. 

Mientras tanto, existía un creciente descontento dentro de China. La clase oficial confuciana estaba resentida por las prohibiciones mongolas para que los chinos ocuparan puestos importantes. La inflación y los impuestos oprimían a los campesinos chinos. Las décadas de 1330 y 1340 estuvieron marcadas por las malas cosechas y el hambre en el norte de China, y por fuertes inundaciones del Huang He. Durante la década de 1340 tuvieron lugar levantamientos en casi todas las provincias. En la siguiente década aparecieron destacados dirigentes rebeldes y en la década de 1360 Chu Yuanziang, un antiguo monje budista, fue capaz de extender su poder a través del valle del Yangzi Jiang. En 1371, mientras los mongoles estaban paralizados por rivalidades internas, marchó hacia el norte y tomó Pekín. Finalmente los mongoles se retiraron a su territorio de Mongolia, desde donde continuaron hostigando a los chinos. 

El imperio se dividió en 15 provincias, la mayor parte de las cuales aún mantienen sus nombres originales. Cada provincia estaba supervisada por tres comisionados --uno para las finanzas, otro para los temas militares y un tercero para los temas judiciales. Restauración del Poder imperial autónomo chino : 

La dinastía Ming (1368-1644) : 

Fundada por Chu, los Ming establecieron su capital en principio en Nanjing y revitalizaron la civilización china de los Tang y los Song. Su poder se asentó firmemente en China y a lo largo de Asia oriental, se restableció el gobierno civil, se fomentó la literatura, se fundaron escuelas y se reformó la administración de justicia; se amplió la Gran Muralla y se mejoró el Gran Canal. El imperio se dividió en 15 provincias, la mayor parte de las cuales aún mantienen sus nombres originales. Cada provincia estaba supervisada por tres comisionados --uno para las finanzas, otro para los temas militares y un tercero para los temas judiciales. El comisionado financiero, que encabezaba la administración, fue sustituido en los últimos años de la dinastía por un gobernador. 

Los primeros Ming también restablecieron el sistema de relaciones tributarias mediante las cuales los estados no chinos de Asia oriental reconocieron la supremacía cultural y moral de China y enviaron periódicamente tributos a la corte china. 

Durante el primer cuarto del siglo XV, las tribus de Mongolia fueron derrotadas definitivamente y la capital volvió a ubicarse en Pekín. Las expediciones navales chinas extendieron el poder del imperio Ming a lo largo de todo el sureste de Asia, la India y Madagascar. 

Sin embargo, desde mediados del siglo XV, el poder Ming comenzó a declinar. 

Durante el periodo de decadencia de los Ming, se iniciaron las relaciones marítimas entre Occidente y China. Los primeros en llegar fueron los portugueses, en 1514, y hacia 1557 habían adquirido una factoría comercial en Macao. Después de 1570 comenzó el comercio entre China y los asentamientos españoles en Filipinas. En 1619 los holandeses se asentaron en Taiwán y tomaron posesión de las cercanas islas Pescadores. Mientras tanto, en la última mitad del siglo XVI, habían llegado a China desde Europa misioneros jesuitas y comenzaron a predicar el cristianismo. La sabiduría y los conocimientos de los jesuitas pronto les dieron acceso a la corte Ming, ante la oposición de los sabios neoconfucianos que permanecían preocupados con problemas de orden social. 

Pero, a pesar de todos sus esfuerzos, los jesuitas fueron incapaces de implantar el cristianismo y de arraigar en China el pensamiento científico occidental. 

La caída de los Ming se ocasionó por una rebelión que estalló en la provincia de Shaanxi como resultado de la incapacidad gubernamental para proporcionar ayudas en momentos de hambre y desempleo. Cuando los rebeldes llegaron a Pekín en 1664, las tropas Ming estaban desplegadas en la Gran Muralla, procurando frenar la invasión de los manchúes, una tribu tungúsica que había obtenido recientemente el poder en Manchuria. Los Ming decidieron aceptar la ayuda manchú para expulsar a los rebeldes de la capital, pero tras prestar esa colaboración, los manchúes se negaron a abandonar Pekín, lo que forzó a los Ming a retirarse al Sur de China, donde intentaron, sin éxito, restablecer su régimen. 

La dinastía Manchú o Qing (1644-1912) : 

Bajo la dinastía Qing, los manchúes siguieron absorbiendo la cultura de China. Su organización política se basaba en la de los Ming, aunque estaba más centralizada; el máximo organismo administrativo fue una nueva institución, el Gran Consejo, que tramitaba los asuntos militares y políticos del Estado bajo la supervisión directa del emperador. 

A finales del siglo XVIII los manchúes aceptaron con reservas las relaciones comerciales con Occidente; el comercio estaba limitado al puerto de Cantón y los comerciantes extranjeros tenían que llevar a cabo sus intercambios comerciales a través de un número limitado de comerciantes chinos (sistema del Cohong). Los países más activos eran Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos, aunque el comercio británico era el más importante. Inicialmente el balance comercial era favorable a China, pues Gran Bretaña compraba té y hacía sus pagos en plata. 

Para invertir la balanza comercial, durante la década de 1780, los comerciantes británicos introdujeron en China opio procedente de la India. 

Hacia 1800 el mercado del opio se había desarrollado muy rápidamente y la balanza comercial se había inclinado a favor de Gran Bretaña. La pérdida de la plata china como resultado del creciente comercio del opio agravó las dificultades fiscales a las que ya se tenía que enfrentar el gobierno Qing. 


Desde el punto de vista chino las relaciones internacionales, si tenían que existir de alguna manera, debían ser según un sistema tributario en el que se reconociera la hegemonía china
Presión extranjera : 

El siglo XIX estuvo caracterizado por un rápido deterioro del sistema imperial y un crecimiento continuo de la presión extranjera desde Occidente y más tarde desde Japón. El tema de las relaciones comerciales entre China y Gran Bretaña dio lugar al primer conflicto serio. Los británicos estaban ansiosos por expandir sus contactos comerciales más allá de los límites restrictivos impuestos en Cantón. Para llevar a cabo esta expansión, intentaron establecer relaciones diplomáticas con el Imperio chino de la misma forma que existían entre Estados soberanos en Occidente. China, con su larga historia de autosuficiencia económica, no estaba interesada en incrementar el comercio; además, desde el punto de vista chino las relaciones internacionales, si tenían que existir de alguna manera, debían ser según un sistema tributario en el que se reconociera la hegemonía china. Por otra parte, los chinos estaban ansiosos por detener el comercio del opio, que estaba socavando las bases fiscal y moral del Imperio. En 1839, oficiales chinos confiscaron y destrozaron grandes cantidades de opio de barcos británicos en el puerto de Cantón y aplicaron fuertes presiones a la comunidad británica de esa ciudad. Los británicos se negaron a restringir aún más la importación de opio y las hostilidades surgieron a finales de 1839. 

Guerras comerciales y tratados desiguales : 

La primera guerra del Opio terminó en 1842 con la firma del Tratado de Nanjing. China había sido vencida y los términos del tratado garantizaban a Gran Bretaña las prioridades comerciales que buscaba. Durante los dos años siguientes, tanto Francia como Estados Unidos obtuvieron tratados similares. China vio estos tratados como desagradables pues eran concesiones dictadas por bárbaros ingobernables; sin embargo, su sumisión a las cláusulas comerciales respecto a la expansión del comercio estaban muy por debajo de las expectativas de las potencias occidentales. Tanto Gran Bretaña como Francia encontraron pronto ocasión para renovar las hostilidades y durante la segunda guerra del Opio (1856-1860), aplicaron la presión militar a la capital de la región en el norte de China. Se firmaron nuevos tratados en Tianjin en 1858, que extendieron las ventajas occidentales. Cuando el gobierno de Pekín se negó a ratificarlos, se reabrieron las hostilidades. Una fuerza expedicionaria franco-británica penetró hasta Pekín. Después de que el Palacio de Verano fuera incendiado, se firmaron las Convenciones de Pekín, en las que se ratificaban los términos de los tratados anteriores. 

Estos tratados, conocidos en su conjunto en China como los 'tratados desiguales', determinaron las relaciones chinas con Occidente hasta 1943, cambiaron el curso del desarrollo social y económico chino y obstaculizaron de manera permanente la política de la dinastía Manchú. De acuerdo con sus disposiciones, los puertos chinos se volvieron a abrir al comercio internacional, se permitió la instalación de colonias de residentes extranjeros, y se cedieron de forma permanente a Gran Bretaña los territorios de Hong Kong y Kowloon. Además, se garantizó a los súbditos de los Estados firmantes de los tratados la extraterritorialidad, de modo que casi todos los extranjeros en China quedaban bajo la única jurisdicción de sus consulados y sólo estaban sujetos a las leyes de sus países de origen. Todos los tratados presentaban una cláusula de nación más favorecida, bajo la cual cualquier privilegio que extendía China a una nación era automáticamente extendida a todos los demás Estados signatarios de los tratados. Con el tiempo se fraguó el control extranjero sobre toda la economía china. Los tratados marcaron los aranceles sobre los bienes importados por China en un máximo de un 5% de su valor; esta disposición hizo que China fuera incapaz de recaudar suficientes impuestos sobre las importaciones, lo que impidió proteger a las industrias nacionales y promover la modernización económica.  

La rebelión Taiping: una revolución popular de origen religioso, social y económico. Su dirigente, Hong Xiuquan se llegó a considerar a sí mismo hermano pequeño de Jesucristo, al que por mandato divino se le había ordenado deshacerse del mandato manchú de China  La rebelión Taiping : 

Durante la década de 1850 se agitaron los cimientos del imperio por la rebelión Taiping, una revolución popular de origen religioso, social y económico. Su dirigente, Hong Xiuquan se llegó a considerar a sí mismo hermano pequeño de Jesucristo, al que por mandato divino se le había ordenado deshacerse del mandato manchú de China y establecer una dinastía cristiana. La rebelión surgió en la provincia de Guangxi en 1851; hacia 1853 los Taiping se habían desplazado hacia el norte y establecido su capital en Nanjing. Aunque no fueron capaces de ocupar Pekín, hacia 1860 estaban firmemente atrincherados en el valle del Yangzi Jiang y amenazaban Shanghai. 

Esferas de influencia extranjeras : 

En principio, los Estados occidentales tendían a consolidar sus beneficios bajo la firma de tratados desiguales más que a buscar privilegios adicionales. Sin embargo, en 1875 Occidente y Japón comenzaron a desmantelar el sistema chino de estados tributarios, mantenidos en el sureste de Asia. Desde 1875 las islas Ryukyu cayeron bajo el control japonés. La Guerra Chino-francesa de 1884 y 1885 puso Tonkín bajo el imperio colonial francés y al año siguiente Gran Bretaña ocupó Birmania. En 1860 Rusia obtuvo las provincias marítimas del norte de Manchuria y los territorios al norte del río Amur. En 1894 los esfuerzos japoneses por anexionarse Corea originaron la Guerra Chino-japonesa. China sufrió una derrota decisiva en 1895 y se vio forzada a reconocer la pérdida de Corea, pagar una enorme indemnización de guerra y ceder a Japón la isla de Taiwán y la península de Liaodong, en el sur de Manchuria. 

Rusia, Francia y Alemania reaccionaron de inmediato ante la cesión de la península de Liaodong, pues suponía otorgar a Japón una posición prioritaria en la región más rica de China. Estos tres Estados intervinieron demandando que Japón devolviera Liaodong a cambio de una mayor indemnización económica. Una vez que consiguieron esto, las tres potencias europeas le presentaron a China nuevas demandas. Hacia 1898, sin poder negarse a las demandas extranjeras, China había sido dividida en esferas de influencia económica. Se le concedió a Rusia el derecho a construir el ferrocarril Transiberiano, la posesión del ferrocarril chino oriental, que a través de Manchuria llegaba hasta Vladivostok, y el ferrocarril del sur de Manchuria atravesando el extremo meridional de la península de Liaodong, así como derechos económicos adicionales exclusivos en toda Manchuria. Otros derechos de exclusividad para el desarrollo de ferrocarriles y la explotación de minas se concedieron a Alemania en la provincia de Shandong, a Francia en las provincias meridionales, a Gran Bretaña en las provincias ribereñas del Yangzi Jiang y a Japón en las provincias costeras del sureste. Como resultado de la Guerra Ruso-japonesa (1904-1905), la mayor parte del ferrocarril del sur de Manchuria y los derechos rusos de esta zona fueron transferidos a Japón. Estados Unidos, en un intento de mantener sus derechos en China sin competir por el territorio, inició la política de puertas abiertas en 1899 y 1900. Esa política, consentida por las restantes potencias, estipulaba que sus nuevos privilegios en China no cambiaban en ninguna manera la posición igualitaria de todos los Estados acogidos a las cláusulas de nación más favorecida. 

Se extendió por todo el país una reacción violenta, que alcanzó su punto álgido en 1900 con un levantamiento xenófobo de la sociedad secreta de los Bóxer Movimientos de reforma y la rebelión de los Bóxer : 

Hacia 1898 un grupo de reformadores ilustrados adquirieron gran influencia sobre el joven y abierto emperador Guangxu. En el verano de ese año, incitados por la urgencia de la situación creada por el aumento de las nuevas esferas de influencia extranjera, aplicaron un profundo programa de reformas diseñado para convertir a China en una monarquía constitucional y modernizar su economía y sistema educativo. Este programa enfrentó a la oposición de la camarilla de oficiales manchúes elegidos por la emperatriz Cixi, que se había retirado poco tiempo antes. Cixi y los oficiales manchúes secuestraron al emperador y con la ayuda de jefes militares leales sofocaron el movimiento reformista. Se extendió por todo el país una reacción violenta, que alcanzó su punto álgido en 1900 con un levantamiento xenófobo de la sociedad secreta de los Bóxer, un grupo que gozaba del apoyo de la emperatriz viuda y de numerosos oficiales manchúes. Después de que una fuerza expedicionaria occidental hubiera aplastado la rebelión Bóxer en Pekín, el gobierno manchú se dio cuenta de la inutilidad de su política. En 1902 adoptó su propio programa de reformas e hizo planes para establecer un gobierno constitucional limitado, según el modelo japonés. En 1905 se abandonó el antiguo sistema de exámenes para los funcionarios. 

Era tarde para los manchúes. Poco después de la Guerra Chino-japonesa, Sun Yat-sen, formado según el modelo occidental, había iniciado un movimiento revolucionario dedicado a establecer un gobierno republicano. Durante la primera década del siglo XX, los revolucionarios atrajeron a estudiantes, comerciantes chinos con el extranjero y grupos nacionales poco satisfechos con el gobierno manchú. A mediados de 1911 tuvieron lugar levantamientos como protesta contra el programa de nacionalización del ferrocarril Qing y en octubre de ese año estalló la rebelión en Hankou, en China central, extendiéndose la rebelión a otras provincias, mientras Sun tomaba el control de la revuelta. Los ejércitos manchúes, reorganizados por el general Yuan Shikai, eran claramente superiores a las fuerzas rebeldes, pero Yuan sólo aplicó una presión militar limitada y negoció con los dirigentes rebeldes ser designado presidente de un nuevo gobierno republicano. 

El 12 de febrero de 1912 Sun Yat-sen cedió su puesto de presidente provisional en favor de Yuan y sumisamente los manchúes se retiraron del poder.

Manú Hamilton  <144@arrakis.es>Pagina de este autor

dic'97 

 

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