Casi Nada - Revista en el WWW - Indice julio-agosto 1997 - Indice general temático - Páginas centrales 
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   Reflexiones sobre "El Estudio" y el "Arte de Estudiar"  
 Las técnicas de estudio 
 
1 - La imagen es la clave del recuerdo  
2 - ¡Atención a la atención!   
3 - ¡La comprensión también se olvida!   
4 - ¡No hay aprendizaje sin actividad!   
5 - La toma de notas es un test de inteligencia  
6 - ¡El repaso es la clave del examen!   
7 - Escribir para pensar mejor   
8 - Para sobrevivir en la universidad ¡sea esquemático!   
9 - Quien se autoexamina, ¡aprueba!   
10- Duplicar el tiempo   
Breve Bibliografía   
  
Llevo realizadas muchas tareas, algunas muy dispares, pero existe una especie de "hilo rojo" que permanece a pesar de los cambios: la enseñanza. A pesar de no buscarlo deliberadamente, de una manera u otra siempre terminé impartiendo clases (o charlas, o conferencias -que es lo mismo, pero con corbata-) sobre temas ligados a mis experiencias e intereses. Un destino singular, sin duda, para quien nunca se identificó con una vocación de maestro. Pero estos son los hechos.  

Y ahora, para seguir la tradición, me gustaría reflexionar sobre algunas cosas que he observado, controlado y experimentado en aproximadamente unos 37 años de enseñar a adultos, jóvenes y niños (actividad que, excepto en algunas épocas, nunca fue central). Un detalle, jamás tuve oportunidad de hacerlo con personas ancianas... son los únicos "conejitos de indias" que me faltan.  

Al finalizar, pondré una brevísima bibliografía de aquellos libros que aportan algo al asunto. Lamentablemente en este campo hay muchas palabras y pocas nueces. ¡Si pareciera que estamos en el Congreso!  

1 - La IMAGEN es la clave del recuerdo  

No se requiere ser pintor o frecuentador de las artes plásticas. Todos tenemos esta propensión biológica. Las imágenes nos llaman y nos seducen, luego es lógico que sean mejor recordadas que las palabras, los sonidos o los olores. El truco, en lo que se refiere al estudio, es traducir los conceptos abstractos a imágenes. Algunos lo hacen con facilidad, a otros le cuesta horrores. Pero en todos se puede incrementar esta facultad natural.  

Acostúmbrese a usar esquemas (palabras unidas con flechas).Acostúmbrese a imaginar situaciones donde se aplican los conceptos que aprende. Imagine que es un director de cine y que tiene que dar forma visual a lo que lee o piensa. El esfuerzo deliberado en este sentido se verá recompensando por recuerdos más fiables (aquellos que nos salvan a la hora de un examen, o de una pregunta comprometida). 
  
  

2 - ¡Atención a la atención!  

No estamos atentos. Excepto que un perro nos muestre los dientes y gruña terroríficamente, no solemos atender con los cinco sentidos. Y lo peor es que no nos damos cuenta; nuestra "desatención" nos pasa desapercibida. Como el pájaro surrealista de "La Isla" la novela filosófica de Aldous Huxley, alguien debería gritarnos cada pocos minutos ¡Atención a la Atención 

La atención es una capacidad que se esta reduciendo en nuestra época. (como señala Neil Postman en "Divertirse hasta Morir" (Ediciones de La Tempestad. Bcn, 1991)  

La flojera en la atención tiene consecuencias: nuestros recuerdos son débiles y caprichosos. La memoria no nos ayuda porque ni siquiera creamos circuitos neuronales suficientemente estables. Todo ello tiene un remedio, tan sencillo como difícil: prestar atención con todos los sentidos. "Observar con atención equivale a recordar con claridad" (Edgard Allan Poe. "Los Crímenes de la calle Morgue) 
  
 3 - ¡La comprensión también se olvida!  

Algunos ingenuos creen que la clave del recuerdo está en la comprensión. ¡Mentira! Uno puede leer todo un diario de cabo a rabo y luego, si nos preguntaran sobre lo leído, apenas mantener alguna información en la cabeza. Es como si hubiéramos leído en trance hipnótico.  

La comprensión de un texto, o de una conferencia, es una condición necesaria para el recuerdo... no una condición suficiente.  

"¿Recuerdas lo que dijo?". "No", contesta la mayoría, pero era muy interesante. Solemos recordar nuestras sensaciones y emociones con mayor prolijidad; las ideas -sobre todo si son complejas- se van con quien las enuncia.  

"(La memoria)...en lo que ha de dar pena es prolija, y en lo que había de dar gusto es descuidada" dice Baltasar Gracián (en "Oráculo Manual y Arte de la Prudencia" -1647- ). Este aparente capricho de la memoria resulta de escuchar sin atender "a-fondo"; quedamos expuestos a los detalles que captan nuestra atención inconsciente. Lo más abstracto se pierde. 
  
 4 - ¡No hay aprendizaje sin actividad!  

Cuanto más activo, menos olvido. Se trata de "actividad" mental, no física. La pasividad, la simple receptividad, con ser buena... tampoco es suficiente.  

Incrementar la actividad -en situación de "alumno"- puede ser la cuadratura del círculo. Cuando uno está como alumno no tiene muchas oportunidades de ser activo; de ahí que en un clase el que más aprende suele ser el que menos lo necesita... el maestro.  

El alumno está en una especie de jaula. No debe moverse, no debe hablar (excepto para formular alguna pregunta), no debe, en suma, obstaculizar el proceso estereotipado de la clase ¿cómo demonios incrementar la actividad?  

La respuesta es única: tomando notas. Al hacerlo uno se mantiene despierto y sigue el proceso del pensamiento que expone el profesor.  

Tomar notas es costoso. Se gasta bastante energía y puede correrse el peligro de perder partes interesantes de la clase. Más la solución no está en abandonar esta actividad sino en perfeccionarla: notas telegráficas, incompletas, rápidas, con "letra de médico". Notas que lleven poco tiempo y que permitan mirar al profesor el mayor tiempo posible. 
  
  

5 - La toma de notas es un test de inteligencia  

Cuánto más tonto, más detalladas y prolijos serán los apuntes tomados en clase. Notas extensas, cabeza hueca.  

Las "notas" deben ser breves e incompletas. El estudiante hace una apuesta para "después" de la clase. Se trata de utilizar esas pocas palabras registradas como estímulos para recordar todo el pensamiento expuesto. Luego, ya más tranquilos, podemos completarlos agregando todo lo que la memoria nos proporciona.  

Las "notas" deben ser como la "lista de la compra" en un ama de casa eficaz, breves y sustanciosas. ("Eficiencia: ...esa perfección ... que incluye la aprehensión de todas las posibilidades mediante las cuales se puede obtener legítima ventaja". Edgard Allan Poe. "Los crímenes de la calle Morgue")  

Al principio tomar notas de esta manera es preocupante. Uno tiene miedo de registrar demasiado poco. Sin embargo la experiencia repetida va mostrando "cuánto" y "qué" anotar. El que no se arriesga no aprende. El que no se arriesga no sigue la clase con interés; la comodidad puede ser un enemigo del aprendizaje. Una persona "inteligente" no es aquella que "no comete errores", sino alguien que aprende de sus errores. 
  
  

6 - ¡El repaso es la clave del examen!  

Notas breves incitan a repasarlas para completarlas (lo ideal, dentro de las 24 horas siguientes). Y ésta es otra cualidad de las notas breves... que no pueden dejarse sin completar so pena de no entenderlas semanas después.  

Sólo el repaso consolida lo comprendido. El repaso elimina gran parte de las singularidades caprichosas de la memoria; más debe hacerse con método, sujetarlo a un calendario. Una vez escuchado un tema el primer repaso debe ser pronto. Los siguientes se van espaciando conforme a una progresión casi geométrica. Resumiendo, el primero al finalizar la clase; luego a las 24 horas, a la semana, al mes, a los seis meses.  

Los expertos aseguran que con estos cinco repasos los temas quedan "encolados" de por vida. De todas maneras aún no he conocido el alumno que los haga. En la práctica podemos reducirlos a las 24 horas, y al mes. El resultado no será tan completo, pero se mantienen los mínimos requeridos para cualquier examen universitario (siempre que la persona sea joven; en caso de mayor edad... se recomienda un poco más de esfuerzo). 
  
  

7 - Escribir para pensar mejor  

Si alguien quiere aprender... que escriba. Cuando se realiza la operación tan sencilla como poco practicada de poner por escrito nuestro pensamiento, algo pasa. Uno se permite decir muchas tonterías cuando habla; al leerlas "saltan" a la vista (no siempre, por supuesto; estos apuntes podrían ser una prueba).  

Al hablar, las frases quedan inconclusas y el interlocutor también entiende. Al escribir tenemos que terminar lo dicho; no valen gestos que ilustran mejor que mil palabras. Hay que ajustarse a una disciplina: poner una palabra detrás de la otra.  

Un consejo: llevad un diario. Un cuaderno anónimo donde vayaís escribiendo diversos avatares de la vida cotidiana. No se trata de hacer literatura. Escribir sencillo para pensar con claridad; todo lo contrario de lo que suelen hacer los políticos.  

Escribir es "regar" la planta del pensamiento reflexivo. Una herramienta esencial, si se desea "aprender" toda la vida. 
  
  

8 - Para sobrevivir en la universidad ¡sea esquemático!  

Un consejo que dan algunos estudiosos, y es cierto. Pero no sólo para la universidad; vale para cualquier actividad donde se manejen ideas y donde haya que tomar decisiones.  

En este contexto "ser esquemático" no significa nada malo. Quiere decir: "¡Haga muchos esquemas!". No se trata de reducir la complejidad de la vida, sino de eliminar todas las palabras sobrantes. Convertir el pensamiento en un tablero de ajedrez donde cada idea tiene un lugar y un valor, al igual que los trebejos del juego. 
  
  

9 - Quien se autoexamina, ¡APRUEBA!  

Un estudiante eficaz es autosuficiente: no necesita del examen para enterarse si realmente conoce el tema. De allí que, intuitivamente o por método, dedica gran parte de su esfuerzo a elaborar exámenes privados. Un estudiante eficaz se autoexamina antes de que lo hagan los demás.  

Por otro lado, crear un cuestionario es una excelente forma de repasar. De allí que no se pierde el tiempo. Haga la prueba; trate de crear un cuestionario de examen sobre la materia que estudia (como si fuera un profesor más) y verá lo que sucede.  

Otra posibilidad es contar lo que sabemos a alguien que nos pida ayuda. Intentar transmitir lo que se sabe es la mejor manera de reflexionar sobre ello. Como decía Sherlock Holmes : "no hay nada que aclare tanto un caso como el exponerselo a otra persona..." (for nothing clears up a case so much as stating it to another person...)  (A. Conan Doyle, "Silver Blaze") 
  
  

10- Duplicar el tiempo  

Todos los habitantes de las ciudades tenemos poco tiempo. Las actividades se suceden sin interrupción. Y cuando nos queda algo, la industria del ocio se lo lleva todo. La televisión es la gran asesina de muchas autopromesas de "fin de año". Y no se trata de que lo haga por contar estupideces... sino porque roba el tiempo necesario para "hacer" aquello que en fecha señalada nos propusimos.  

Gestionar el tiempo es clave para aprender algo sistemáticamente. El tiempo es un bien escaso; más aún que el dinero. El dinero va y viene, el tiempo sólo se va.  

Recordemos: a los hábitos solo se los puede cambiar construyendo nuevos hábitos. Y para ello se necesita tiempo.  

Como dice J.L. Servan-Schreiber: "creemos que la diversidad nos va a cambiar, y es la monotonía la que nos cambia".  

Un obstáculo importante en nuestra administración del tiempo está en las emociones. Hemos desarrollado -en muchos casos- una equiparación tan incorrecta como saboteadora: controlar el tiempo es un aspecto más del trabajo. Me refiero al "trabajo" como medio de supervivencia; a la maldición bíblica; a lo que hacemos para ganarnos la vida. Luego, evitamos inconscientemente aplicar esa medida a las tareas lúdicas o de autodesarrollo.  

¡Pues falso! Cobremos conciencia que nuestra vida está hecha de tiempo. Cuando el tiempo se nos acaba... ¡se acabó! Mientras nos queda tiempo, hay cosas por hacer y por disfrutar. Luego es un derroche absurdo "¡perder el tiempo!". Dicen los hindúes que a cada humano se le asigna un número finito de respiraciones. No podemos cambiarlo, sólo podemos inhalar y exhalar más despacio. Las respiraciones serán las mismas, están contadas, pero la vida será más larga.  

Quizá sea una metáfora. Pero una metáfora importante. Quizá llevemos una "bomba de tiempo" en nuestro interior, y cuando suena el reloj estalla. En todo caso llamo la atención sobre que gestionar nuestro tiempo no es "moco de pavo". Demos al tiempo su valor. 

  

Carlos Salinas <csalinas@iponet.es>

 

Casi Nada - junio1997 - Ver el Indice del Nº 14



 
BREVE BIBLIOGRAFÍA  
(no están todos los buenos, ni los que han aparecido en estos últimos años. Llega un momento en que uno se harta de leer sobre esta materia... mejor es practicar).  

P. Lemaitre y F. Máquère. "Técnicas para Saber Aprender". Deusto. Bilbao, 1987 

Interesante porque enseña a manipular ideas, montar cuestionarios, toma de notas, organizar la documentación personal, etc. Tiene en su contra que carece totalmente de sentido del humor. Su lectura es recomendable para las noches de insomnio. 

Françoise Gauquelin. "Aprender a Aprender". Mensajero. Bilbao, 1984 

Un repaso a las formas de aprendizaje desde la cuna hasta la edad adulta. Lo recomiendo sobre todo para padres jóvenes. A veces no percibimos lo importante que puede ser no dejar en manos de la escuela el desarrollo de la inteligencia de nuestros hijos. Este libro da algunas pistas. 

John Adair. "El Dinamismo Mental en las Decisiones Directivas". Deusto. Bilbao, 1988. 

Aunque dirigido a ejecutivos desarrolla conceptos válidos para toda clase de aprendizaje. Sus indicaciones respecto el pensamiento conceptual y el pensamiento imaginativo son útiles. Ejercicios para desarrollar la imaginación, provocar la intuición, y algunas sugerencias de cómo tomar decisiones. 

Pierre Samson. "Cómo guiar eficazmente su pensamiento". Deusto. Bilbao. 1987 

Se trata de aprender a desmenuzar adecuadamente los problemas complejos para poder entenderlos y tomar decisiones adecuadas. En la práctica uno no sigue ni este método ni ningún otro. Sin embargo su lectura no es irrelevante. Llama la atención sobre aquellos aspectos que merecen atención. Esta clase de libros no valen tanto por lo que dicen sino por lo que dejan. De ahí que recomiendo una lectura despaciosa, tranquila, mechada con reflexiones personales sobre situaciones que uno vivió y que la lectura reverdece. 

David Lewis y James Greene. "El Arte de Pensar". Martinez Roca. Barcelona, 1989 

Si Ud. tiene que conseguir trabajo y prevé que pasará por las garras de esos psicólogos especializados en selección... nada mejor que darle una ojeada a este libro. Se enterará como se construyen los test y le dará algunas pistas para resolverlos con cierta elegancia (sin quedar como el último de la fila). 

William F. Brown y Wayne H. Holtzman. "Guía para la supervivencia del estudiante". Trillas. México, 1983. 

Para estudiantes universitarios, pero extensivo a todos aquellos que tienen que estudiar durante un período prolongado (para reciclarse, por ejemplo). Son consejos sencillos y algo tontos... sin embargo muchas veces nos olvidamos de lo obvio. Además los dibujos ayudan a fijar los conceptos. Nunca pude entender como se puede elaborar un libro para "aprender a estudiar" en forma sosa y aburrida. Es una contradicción en sus términos. 

Monique Le Poncin. "Gimnasia Cerebral". Temas de Hoy. Madrid, 1989 

La autora diseña un curso para eliminar los "michelines" cerebrales. La grasa que sobra. Son ejercicios que van desde lo sencillo a lo complejo y que, tengo la impresión, muy pocos lectores tienen la disciplina para concluir. Pero, al igual que otros libros que figuran en esta somera bibliografía, nos indican en que cosas flojeamos y por donde debe encaminarse nuestro esfuerzo. Además, este libro tiene otro valor: sirve como test de nuestra actividad mental racional. No es poco. 

James L. Adams. "Guía y Juegos para Superar Bloqueos Mentales". Gedisa. Barcelona, 1987. 

Cómo enfrentarse con los bloqueos, estereotipos y la saturación informativa. El pensamiento vertical y el pensamiento lateral. Las trampas que nos tendemos para no ver lo que no-queremos-ver. La utilidad de los rompecabezas y otros puzzles. Un libro verdaderamente estimulante. A pesar de que puede resultar difícil de encontrar lo incluye por si alguien tiene la suerte de verlo en alguna librería "de viejo". 

John Nisbet y Janet Shucksmith. "Estrategias de Aprendizaje". Santillana. Aula XXI. Madrid, 1997. 

Los autores dan un claro mensaje: "Hoy más que nunca es necesario que la educación no se limite a comunicar conocimientos, sino que trate de fomentar la capacidad de seguir aprendiendo" (pag. 135). Interesante porque el estudiante que funciona no es el que hinca los codos más tiempo (como presupone la sabiduría popular) sino aquel que "sabe lo que sabe" y "sabe lo que no sabe". Es decir que desarrolla la capacidad de autoexaminarse. 

A pesar de la importancia de los temas tratados no lo recomiendo sino sólo para especialistas en educación. Puede resultar muy árido, a menos que estemos particularmente motivados. 

Enrique Pallares Molins. "Mejora tu Modo de Estudiar". Mensajero. Bilbao, 1983. 

Un repaso general a los problemas del joven estudiante. Válido hasta para estudiantes universitarios; pero no útil para adultos con otra mentalidad y otros problemas que resolver. 

R.G.Carbonell. "Estudiemos sin Esfuerzo". Edaf. Madrid, 1987. 

Reconozco que empecé a leer este librito sin mucho entusiasmo; simplemente para "barrer" la información que en un momento dado quería tener al día. Sin embargo me sorprendió. Tiene sugerencias muy atinadas y útiles, si somos capaces de practicarlas. No siempre los libros con formatos populares son superficiales. Éste es una prueba. 

Richard M. Fenker Jr con Reverdy Mullins. "Cómo Estudiar". Edaf. Madrid, 1984 

Un libro divertido, con humor. Con lenguaje llano (y dibujos muy adecuados) explica lo que todos deberíamos saber sobre esta cuestión. Recomendado calurosamente. 

Sebastian Leitner. "Así se aprende". Herder. Barcelona, 1976 

Un libro al que le tengo cariño ya que fue uno de los primeros que leí cuando empecé a interesarme por sistematizar algunas observaciones personales. A pesar del tiempo transcurrido su relectura no es inútil ¡lo esencial ya está dicho! Algunas sugerencias pueden aplicarse con provecho si se reemplaza el viejo sistema de las fichas de cartulina por un buen ordenador pentium. Je! Je! los años también traen ventajas. 

Tony Buzan. "Cómo Utilizar su Memoria". Deusto. Bilbao, 1987. 

Este autor se ha especializado en actividades para desarrollar la inteligencia. En este volumen se mete con la memoria. Explica diversos métodos mnemotécnicos (que se olvidan rápidamente), pero lo mejor está en el resumen que hace de los "mapas mentales". También da ideas de como espaciar los repasos en materias que se deben recordar durante largo tiempo. 

Alan Baddeley. "Su Memoria: Cómo conocerla y dominarla". Debate. Madrid, 1984 

Todo lo que Ud. quería saber sobre la memoria y no tenía ni idea de a quien preguntar. Muy completo. El único problema es que luego de leerlo todo (se hace rápido ya que es muy ameno), uno no se acuerda de mucho. Recomendado para un fin de semana "intelectual". (Bromas aparte, es útil para gente muy interesada en este aspecto esencial de la inteligencia). 

Mark E. Brown. "Cómo potenciar su memoria". Martinez Roca. Barcelona, 1981 

Buen resumen para localizar rápidamente aquellos puntos esenciales. Una introducción a los "mapas" conceptuales. 

Jean-Louis Servan-Schreiber. "El Arte del Tiempo". Espasa Calpe. Madrid, 1985 

"De igual modo que se apaga el incendio de un bosque mediante un contrafuego, para luchar contra la falta de tiempo es preciso consagrar tiempo a reflexionar sobre el empleo de su tiempo: dar tiempo al tiempo" (pag. 116). Con estas palabras está dicho todo sobre el valor del libro. Sólo me cabe agregar que está muy bien escrito... como suelen hacerlo los franceses. 

Alfonso Pinedo. "El Dominio del Tiempo". Deusto. Bilbao, 1988 

Este libro, tratando el mismo tema, es el opuesto del anterior. Así como J.L.Servan -Schreiber es ameno... éste resulta un plomo. Sin embargo, debajo de su dura costra hay algunas perlas escondidas. Sus reflexiones sobre aquello que nos hace perder tiempo, así como las herramientas que sugiere son buenas. Lástima que no le haya puesto un poco de humor. Cómo otros que he comentado, además de su valor intrínseco tiene cierta utilidad en las noches de insomnio. Funcionan mejor que ciertas pastillas... y no crean hábito. 

Robert W. Weisberg. "Creatividad. El genio y otros mitos". Labor. Barcelona, 1987 

No es exactamente un libro que dé sugerencias sobre el estudio o el aprendizaje. Pero tiene cierto interés porque demuestra "la naturaleza incremental de la creatividad", o con otras palabras, la creatividad también se desarrolla. En mi opinión el ser humano no deja de ser nunca creativo... aunque lo intenta desesperadamente. Aquí hay buenas pistas para no sabotearse y ser un poco más inteligente cada día. No se trata de impresionar a los vecinos, ni a la pareja; lo importante es usar ese plus de inteligencia para ser un poco más felices. 

Aquí me detengo. No intento abarcar toda la bibliografía en español que es tarea imposible; ni siquiera la de una época concreta. Sólo indicar algunos libros que me llamaron la atención y suscitar, por imitación, el hábito de hurgar no sólo en los libros "serios" sino también en aquellos que parecen "populares". Las ideas inteligentes pueden aparecer en los lugares más inesperados (hasta en los ministerios).  

Carlos Salinas <csalinas@iponet.es>Pagina de este autor

 
 
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