| Leer para olvidar... archivar para recordar |
| En Babelia, el suplemento del
diario El País (del 25 de enero de 1997),
Sergi Pámies escribe un artículo con el sugerente título:
"Leer para olvidar lo leído y, de paso, olvidarme de mí mismo".
Así comienza: "Tengo un problema: olvido casi todo lo que leo. Sólo recuerdo la sensacion que me produjo la lectura de un libro, casi nunca su trama..." Pues bien, todos pasamos por lo mismo, pero no llegamos a las mismas conclusiones. Carlos Salinas explora otra posibilidad: la creación de una "base de datos personalizada". Una especie de soporte electrónico de la memoria que la prolongue y la haga más fiable. ¿Es posible crear algo así... y que dure? |
| EL "ARTE" Y EL "SENTIDO" DE CONSTRUIR UNA BASE DE
DATOS PERSONAL
1. INTRODUCCION Para muchas, muchísimas, personas una Base de Datos (BD, en adelante) es sinónimo de "parte del trabajo cotidiano", es decir, no tiene nada de lúdico y creativo. Algunos consideran que no tienen ninguna obligación de consultar BD ya que no son profesores ni trabajadores especializados. Más aún, (opinan otros), las BD son intrínsecamente aburridas y contienen largas listas de palabras de comprensión casi esotérica. En España, sin ir más lejos, leía en un suplemento de El País dedicado a la informática, que la consulta a BD era el ítem más pequeño de todos los incluídos en el capítulo: "¿Para qué usa su ordenador?". Evidentemente, salvo una exigua minoría, las BD asustan, o generan un aburrimiento invencible. Antes de seguir avisaré al lector que no pretendo modificar sus costumbres induciéndole a consultar tablas estadísticas o listas de libros en algún fichero especializado en ISBN. No, no se trata de ello. Lo que me gustaría transmitir es otra posibilidad. Para decirlo en pocas palabras: uno puede ser creativo desarrollando una Base de Datos Personal (en adelante BDP) que contribuya a desplegar nuestro pensamiento por caminos inexplorados. Un estudioso dijo que "el hombre es un animal protético", (1) señalando así que la civilización constituye un camino ascendente de invención y aplicación de nuevas prótesis; de artefactos que, como "botas de siete leguas" potencian nuestras habilidades naturales. El arco y la flecha como extensión del puño; el escribir como extensión de nuestra memoria; el caballo, la bicicleta, el coche y el avión, como extensión de nuestras piernas. Cada "prótesis" multiplica por un nuevo factor alguna habilidad o disposición natural. La asociación de prótesis e invalidez es sólo un subconjunto del total de posibilidades que brinda a la especie humana su especial facultad para crear objetos. El mono que une dos o tres cañas para alcanzar el plátano (situado por el experimentador más lejos que el tamaño del brazo) es capaz de crear una prótesis para solucionar su problema particular. La agenda es una prótesis más sofisticada, pero cumple la misma función de apoyo. Lo que quiero sugerir una idea que puede resultar extraña: una BDP es una prótesis, no sólo de la memoria, sino de algo tremendamente más complejo; de nuestra inteligencia. Más no lograré transmitir este entusiasmo si el lector no hace un esfuerzo de imaginación para situarse en un estadio donde ya tiene su BDP en marcha, funcionando. Así que saltaré de los fundamentos a los primeros tramos del proceso y más tarde estaremos en condiciones de reflexionar sobre lo que ya "empieza a ser". Lo primero es seleccionar un buen programa que sirva como soporte informático a toda la información que, poco a poco, como una hormiguita virtuosa que se prepara para el invierno, estamos acumulando. ¿Cuál es el mejor? Evitaré indicar alguno, ya que este artículo no está financiado por ninguna empresa informática... (¡ya me gustaría, ya!... pero no tengo línea directa con Billy Gates); sólo puedo prevenir: "elijamos con cuidado" porque debería ser un programa que permitiera guardar cantidades ingentes de información (aun cuando nunca lo hagamos... pero no se sabe), y que facilite migrar a otro si encontramos razones importantes para ello. En realidad el mejor programa no es el más perfecto sino el que no "nos ata" de por vida. Por supuesto que todas las aplicaciones lo intentan; en este sentido me inclino por programas muy conocidos porque su propio desarrollo facilita la interconectividad. Además es importante que sea "amigable"; que no requiera un aprendizaje largo y exhaustivo para empezar a trabajar inmediatamente. Mejor aquellos que permiten "aprender sobre la marcha". Algunas funciones son esenciales. El "hipertexto" es quizá la más interesante. Pero también la posibilidad de indexar (o "indizar" como veo escrito en algunos lugares) la información, para búsquedas por palabras. En cualquier caso es ineludible poder hacer registros de varias páginas, no tener limitaciones de tamaño. De allí que las aplicaciones de Bases de Datos comerciales pueden no ser adecuadas, son más adecuados, paradójicamente, los procesadores de texto (en este caso "un registro", equivale a "un archivo"). También hay que contemplar la posibilidad de guardar ficheros de imágenes, y mejor aún, si admite ficheros de audio y video. Aunque los últimos aún están muy poco usados (por la magnitud de su tamaño) dentro de pocos años serán tan comunes como ahora los de texto. En suma, debemos pensar en el futuro y elegir con cuidado para no "dilapidar" nuestro trabajo. Una elección equivocada nos llevará a decisiones crueles, como perder información importante para migrar a otra aplicación; o mantenernos con el programa original a pesar que hay otros que tienen funciones muy atractivas para nuestras búsquedas. Por último, y no menos importante, téngase en cuenta que aprovecharemos mucha información ya digitalizada (en otras BD, o en mensajes que aparecen en las redes, o en cualquier lugar donde vayamos navegando con nuestro ordenador). Así que hay que considerar la "importación" de textos, imágenes y sonidos como un dato esencial, a la hora de decidirnos por el programa con que construiremos nuestra BDP. En este momento creo que hay dos programas en el mercado que reúnen todas las condiciones anteriores, pero no dudo que existen otros (que desconozco) y que son aun mejores. Más por algún lado hay que empezar; así que la decisión crucial se refiere a la creación de una BDP, no al programa que le de soporte. ¿Cómo empezar a acumular información? El camino más sencillo es "salvar" los mensajes que en diferentes áreas de Fido o de Internet vayamos leyendo y nos interesen particularmente. Aún cuando hay mucha "basura" (entendida en un sentido menos peyorativo que en el uso cotidiano) siempre encontraremos datos interesantes, reflexiones o puntos de vista que nos sorprendan. Todo esto merece salvarse, sino al poco tiempo ya nos acordaremos de haberlo visto. El problema está en nuestra memoria: excelente para recordar lo que no deseamos, y caprichosa para evocar lo que en algún momento es indispensable. De allí que desde los albores de la humanidad se inventaron todo tipo de ayudas externas para compensar esta inestabilidad. Un largo camino hemos hecho, como especie, desde la época en que se colocaban piedras en el suelo para indicar algo. El proceso tiene su filogenia y su ontogenia. Existe una memoria de las sociedades y una memoria individual; cada cual con sus virtudes, y defectos propios. Yendo al individuo, cualquiera puede percibir un fenómeno tan habitual como insidioso: no sólo se olvida lo importante, sino también lo interesante. Sin embargo, desde este descubrimiento hasta reconocer el valor de una BDP hay un salto galáctico. Difícil darlo sin algunas sugerencias oportunas. Volvamos a la construcción en que estamos empeñados. Pronto descubriremos que los mensajes salvados necesitan un "despiece" igual que un pollo comprado en el mercado. Habrá que dejarle sólo lo valioso: el cuerpo de lo interesante, y los datos esenciales de "fuente" y "fecha". Todo lo demás debe ser descartado inevitablemente. Al principio se guarda más de lo necesario, luego "menos" de lo necesario, y después de algunas búsquedas en que nos encontramos con problemas, empezamos a darnos cuenta "qué es" y "cuánto hay" que guardar para tener la información justa. De todas maneras sirva lo siguiente a modo de somera indicación: si se guarda demasiado, en búsquedas donde haya que manejar una masa importante de información perderemos demasiado tiempo leyendo; si no se guardan los datos anexos (como fuente, o fecha) nos encontraremos con dificultades para mencionar la información salvada en un informe, artículo, o monografía. Lo último es más importante si se tiene intercambio con otras BD. Pero de todas maneras conservar los datos de creación de la información es una muestra de honestidad intelectual; no nos apropiamos de aquello que ha dicho, o pensando, otro (para bien, o para mal). Lo anterior no siempre es posible (pocas veces se encuentra una persona con la disciplina para anotar el origen de todo lo que le interesa), pero no está de más practicarlo cuando nos lo sirven en bandeja como es el caso de las redes o las BD a que podemos acceder. Es importante comenzar a "buscar" no bien se tenga una masa de datos "crítica" (entendiendo como tal, aquella información acumulada que ya no se recuerda cuando ha sido guardada). Las búsquedas iniciales ya nos van mostrando si hemos archivado los datos en una forma correcta. Si, por ejemplo, queremos buscar algo que sabemos que ya está archivado, y no nos acordamos como encontrarlo, debemos probar diferentes métodos de búsqueda. Los fracasos nos indicaran, mejor que diez volúmenes leídos, aquellos fallos importantes en el momento de registrar la información. La segunda manera de alimentar la BDP, en formación, resulta de nuestra propia actividad intelectual. Libro leído, libro que queda registrado. Artículo (de diario o de revista) también debería quedar registrado. ¿Nuestras reflexiones sobre cualquier tema? Que sigan el mismo camino.(2) Parece sencillo... pero resulta casi imposible de realizar. Resulta atractivo dar sermones sobre lo "que hay que hacer"; fácil, sobre todo, porque el que lo hace no se siente obligado a cumplirlo "a rajatablas". Y yo no deseo caer en el mismo error. Mejor dicho, y para hablar con precisión... ya he caído tantas veces en ello que no deseo seguir haciéndolo. La experiencia muestra que no todo libro leído puede ser anotado en la BDP. A veces ni siquiera su nombre y el del autor. Ni siquiera eso. Simplemente nos olvidamos o estamos demasiado ocupados para coger el ordenador, encenderlo, abrir el programa correspondiente y hacer el registro adecuado. Otras veces se piensa... pero no se hace. Una especie de "pereza" nos detiene y liquida cualquier pretensión virtuosa. (Deberíamos incluir nuestra "pereza" o "falta de energía" en nuestros planes. Una reducción de nuestras expectativas, a la mitad, por ejemplo, facilitaría alcanzar los objetivos propuestos sin tanta angustia o "culpa". No somos máquinas, ergo, no tenemos un rendimiento siempre igual). Sin embargo es importante tener claridad en las tareas que debemos hacer para cumplir nuestros deseos. Luego, hacerlo, es cuestión de disciplina, paciencia y suerte. ¡Cuidado! Aquí estamos en la situación crítica por excelencia. Donde se deshacen los mejores planes. Dada la importancia que tiene este momento tan delicado voy a sugerir un método alternativo. Muy imperfecto (a primera vista) pero muy potente si lo mantenemos en funcionamiento durante varios años. Se trata de hacer "surf" con nuestras debilidades. Montarnos sobre ellas y no intentar que desaparezcan. Por ejemplo, si queremos incluir en la BDP nuestras reflexiones, no lo haremos sistemáticamente, sino que dejaremos pequeños comentarios de lo leído, lo pensando, lo vivido (siempre que tengamos tiempo y no encontremos otra tarea más urgente o apasionante). Se trata de ser "deliberadamente" imperfecto. De crear un hábito con el menor coste posible. ¿Se ha entendido? No anotaremos "TODOS" los libros que leemos, "todos" los artículos que nos interesan, "todo" lo que pensamos y nos parece digno de recordar. Simplemente registraremos aquello de que nos acordamos de tanto en tanto. Quizá un domingo por la tarde cuando tenemos tiempo, o algunas noches cuando ya toda la familia se ha ido a acostar. Dejamos que la casualidad (y los "prontos" de energía, también bastante caprichosos) señalen arbitrariamente lo que se salvará del olvido. Procuraremos siempre registrar: 1º lo que tenemos a mano (si el libro recién leído, por ejemplo, aun permanece en un estante de nuestra biblioteca), 2º lo que se recuerda. Sin buscar una precisión inalcanzable (y paralizadora). En cualquier caso realizaremos anotaciones breves, eliminando palabras innecesarias. Con el tiempo se va desarrollando un excelente sentido para captar lo esencial y descartar las frases huecas, literarias, con las que se pueden llenar páginas sin decir nada de nada. Esto puede ser una necesidad para quien se gana la vida escribiendo; pero es un vicio si queremos registrar ideas, no simples palabras. Queda claro, entonces, que si tenemos, (como en el caso de un libro), la fuente a la vista, transcribiremos los datos esenciales. Si no es así, pondremos lo que recordamos y añadiremos alguna señal para indicarnos (en una futura lectura) que la información no fue obtenida directamente (por ejemplo, el signo "?"). Esta disciplina, (porque lo és... a pesar de su apariencia), nos permitirá construir hábitos de reflexión a largo plazo; facilitará el crecimiento de la BDP con información muy personal y será la verdadera base de lo que después descubriremos como un indispensable campo de creatividad en ideas y proyectos. A veces, sustituiremos la tarea de registrar, ampliar la información de la BDP, por otra más interesante y menos cansadora: revisar los archivos (o registros) y los que son demasiado extensos (más de dos "pantallas") fraccionarlos en varios ficheros. Esta tarea es útil para crear una BDP de "alta definición". Las unidades de información (ficheros/registros) no son demasiado extensas, y constituyen "bloques" que pueden encajar en reflexiones o razonamientos muy diversos. Veáse el ejemplo de esta llamada (3) Naturalmente que este método de hacer "surf" sobre el mar de nuestras debilidades, aprovechando los escasos momentos de energía y voluntad, necesita de cierta motivación e inteligencia para ser aplicado. Supone un peligro real, ejemplificado por aquella persona que cuenta a todos sus amigos que "está escribiendo una novela" y pasan los años... y sigue "escribiendola". Hay que tener resultados concretos, sino en el corto plazo sí en el mediano. Y para no abandonar el proyecto es útil imaginar lo que se puede hacer una vez que la BDP haya tomado verdadera forma. Vamos, luego, a imaginar que puede pasar luego de varios meses de salvar mensajes y anotar diversas cosas. 2. UNA "BDP" EN ACCION. Un día, gris y lluvioso (quizá un domingo por la tarde); cuando no hay nada atractivo en televisión y tampoco tenemos una novela mediada donde perdernos... revisaremos nuestra BDP. La mejora manera es ir mirando registros al azar. Mejor aquellos que hace ya bastante tiempo que se registraron. Iremos leyendo y descubriendo: ¡Asombroso! Me había olvidado totalmente de esa "idea". Y aquel libro, ¡sí, me gustó!.. ¡y que lejos me parece su lectura en el tiempo! Ya animados por estos pequeños hallazgos se nos ocurrirá hacer un consulta, una búsqueda. Introducimos una palabra y vemos si tenemos algo sobre esto. Si manejamos un programa que permita indexar los archivos por palabras, veremos (admirados) que se nos aparece un listado de ficheros inesperados. Algunos ¡no tienen ninguna relación con lo que estábamos pensando! Al mirarlos, guiados por la curiosidad, veremos que sí, que la palabra está... pero en un contexto radicalmente extraño. De esta manera se descubren extrañas asociaciones; imprevisibles afinidades que enriquecen nuestro pensamiento con ramificaciones creativas. En ese momento es cuando empezamos a mirar nuestra BDP con mayor respeto. Se ha convertido en una especie de "Tarot" o "I Ching"; tiene una capacidad de respuesta que nos hace saltar de los senderos trillados. (4) Naturalmente que también está el otro uso, el normal (por así decirlo). El consultar la BDP para obtener un dato, un nombre, una fecha, o un pensamiento que sabemos que está, y que deseamos tenerlo con la precisión de un registro escrito. Pero, este servicio, con ser muy importante, no es el que destacaremos en nuestro artículo. Se trata de llamar la atención sobre lo que pasa desapercibido. Sobre la riqueza que tenemos a nuestra disposición para pensar gracias a medios mecánicos (o electrónicos, propiamente hablando). Cuanto mayor sea nuestra BDP, más potente será la capacidad de asociar aspectos y mundos diversos. Y esto es el nudo central de la creatividad y la inteligencia: ver las conexiones que, a simple vista, no aparecen evidentes. 3. EL SALTO CUALITATIVO EN LA "BDP" Una vez que se descubre (y sobretodo se "vive") el tremendo valor que tiene no sólo acumular información, sino disponer de medios para hacer particiones y búsquedas que conviertan lo conocido en "otra cosa" es cuando se empieza, ¡ahora sí!, a incrementarla sistemáticamente. Ahora ya no es suficiente salvar algunos mensajes interesantes, e incluir algunas reflexiones perdidas o, de tanto en tanto, ir anotando algunos de los libros que leemos. Ahora se empieza a atender la BDP como un organismo en crecimiento. Se revisan las áreas (o conferencias) buscando información que pueda ser archivada; se incluyen trabajos personales (incluso de otras épocas, cuando aun "no existía" el ordenador); se escanea artículos de revistas y fragmentos de libros; se intercambian ficheros con otros "fans" donde están digitalizados diversos textos que juzgamos interesantes. La BDP se va enriqueciendo con imágenes, y ficheros de sonido. Poco a poco las megas van creciendo y comprobamos que, nuestras búsquedas, ya son menos infructuosas; que pocas veces aparece la señal de que no hay información disponible. Por otro lado se advierte que hay un efecto estimulante en la relectura de la BDP: impulsa a profundizar. Vemos que hay aspectos poco trabajados (apenas hay registros guardados sobre ello) y que otros se han detenido hace bastante tiempo (la fecha del registro/archivo indica más que un dato, señala en que época nos interesábamos por lo que ha quedado en la base). También percibimos, (como si fuéramos observadores externos), las tendencias que se dibujan en la base. Aquellos temas que son ricos en información, y aquellos otros que apenas la tienen. Esta observación no es irrelevante. Muchas veces resulta contradictoria con lo que creemos que "es lo nuestro". ¿Qué decir cuando constatamos que "nuestros" temas tienen menos registros que aquellos que consideramos "marginales"? ¿Cuáles son "realmente" aquellos temas que podemos llamar "nuestros"? ¡Y van apareciendo nuevos problemas!: de almacenaje; de actualización de programas (que permitan importar todos nuestros datos conservados); de búsquedas y clasificación de la información. Todos ellos son intelectualmente valiosos. Nos hacen reflexionar sobre múltiples aspectos no habituales. Todo ese esfuerzo mental, de batir y examinar lo que hacemos, se convierte poco a poco en un nuevo impulso creativo. Los problemas de clasificación, por ejemplo, son verdaderamente filosóficos. Depende como organizamos la información tendremos particiones más estimulantes. Como la BDP es "nuestra" creación, nada nos impide juntar "crímenes" con "insomnio", siempre que encontremos el campo que tienen en común (que, en este caso, tendría lógica si hubiésemos creado un tema de "Psicología Criminal/Perfiles del FBI). Además descubriremos que es mejor crear diferentes caminos para llegar al mismo dato. De esta manera podremos acceder a lo que nos interesa aun cuando nos hayamos olvidado de casi todo sobre ello. Casi sin darnos cuenta nos meteremos en los meandros de nuestro cerebro: ¿qué señales dejar para poder buscar cuando se ha olvidado todo lo importante de una información, y sólo queda una huella lejana y caprichosa? Existe una actividad que "casa" muy bien con una potente BDP: el correo electrónico y la participación en las diferentes área o conferencias de discusión (tanto en Fido como en Internet). Es una actividad que, si se quiere hacerlo con un nivel que vaya más allá de una simple conversación "de café" requiere movilizar muchos datos en muy poco tiempo (cuando se escribe un mensaje no hay tiempo, ni ganas, para búsquedas muy laboriosas en libros o apuntes guardados "vaya uno a saber dónde"). Disponer de una BDP que pueda ser consultada rápidamente es una manera de elevar el nivel general de la discusión, aportando información y precisiones que no se guardan en la memoria. 4. A QUIEN SE DIRIGE ESTA PROPUESTA Como se ve (si se ha tenido la paciencia de llegar hasta aquí) una BDP es mucho más que una colección de datos aleatoriamente dispuestos. Aun cuando quisiéramos guardar informaciones sin ninguna clase de orden ni sistema, caprichosamente, ¡aun en este caso!, veríamos con asombro que al cabo de cierto tiempo desaparece el caos y empiezan a dibujarse tendencias. Lineas de investigación (de búsqueda) que no siempre son conscientes y que, llamativamente, van mucho más allá de lo que pensamos sobre lo que "realmente" interesa. En la vida diaria apenas se usa el cerebro. Una vez establecidas las rutinas básicas sólo se reflexiona cuando aparece un problema. Y los problemas suelen ser siempre los mismos (aunque con diferentes personas, o cosas). Así que las estrategias de resolución de dificultades también están establecidas firmemente en la conducta cotidiana. Esto no quiere decir que funcionen. Puede que sean un desastre. Más el individuo no las modificará en el corto plazo. (Existe una mecanismo defensivo que no permite descubrir sobre lo que está sucediendo realmente: "echarle la culpa a los demás". Como mecanismo es excelente... aunque su coste -medido en unidades de "progreso personal"- es muy elevado). Dado que no existe necesidad para crear una BDP, no se la crea. Y estamos de acuerdo en que no "hay necesidad". Tampoco se requiere ser creativo, y puede traernos dificultades si somos demasiado "diferentes". Más aún, se puede demostrar que una vida tranquila y sin problemas pasa por una estrategia muy sencilla: "no dejes para mañana... lo que puedas hacer pasado mañana". (5) En caso de sentirse instalado confortablemente en ella... yo no recomendaría llevar una BDP, o escribir, o pintar, o componer música en serio. Existen algunas actividades más gratificantes tales como ver televisión, seguir atentamente las series, pasear el perro por el parque, e incluso leer el diario todas las mañanas (actividad tan hipnotizante que los que la practican ni siquiera saben lo que hacen, mientras la realizan). Llevar un BDP es para "culos inquietos". Para aquellos que siempre buscan "rizar el rizo". Para los que no se satisfacen con los informativos de la tele. Para esa clase de marginados que incluso cuestionan lo que dicen las autoridades, los obispos y los periodistas de más enjundia. Aquellos que cuando estudiantes, eran la tortura de sus profesores (por los horribles e inesperadas preguntas con que solían atacar). Claro que esta especie que describo es demasiado amplia (dentro de su reducido número). Además de ser inconformista se necesita un mínimo de disciplina mental; gustar de leer y escribir y, por sobre todo, un amor apasionado por el conocimiento. (6) Hay muchas maneras de buscar y todas ofrecen variedad, descubrimientos y problemas... sobre todo muchos problemas. Llevar una BDP no es una tarea que seduzca a todo el mundo. Es, como digo más arriba, para los enamorados de la letra impresa y para los que se complacen en rumiar las ideas hasta extraerle todo el jugo posible. Una subespecie amenazada de extinción. Una fauna casi Borgiana que crece, paradójicamente, en lugares inhóspitos y poco previsibles. (Las Universidades -por lo menos las españolas- tampoco son acogedoras para estas personas, que por mucho pensar terminan siendo incómodos hasta para los pensadores "oficiales"). Para esta clase de personajes es que recomiendo una tarea tan estrambótica. Y mi intención es alertarles sobre los beneficios del ordenador (algo que lamentablemente los que pertenecen a esta subespecie pueden llegar a despreciar, porque también existen prejuicios de difícil desarraigo). Todo esto se puede hacer en papelitos (fichas) y colocarlos en simpáticos cajoncitos... pero no es lo mismo. La capacidad de búsqueda, que es como decir la capacidad de combinación, que un ordenador genera proporciona un salto cualitativo que deja estupefacto a quien esté con la disposición de observarlo. ¡Si todo este artículo sirviera...!, aunque mas no fuera, para deshacer este equívoco (este prejuicio anti-ordenador), creo que ya se justificaría el esfuerzo de haberlo pensado y realizado. El ordenador facilita el registro de datos. Esto es real, pero ni siquiera es lo más importante. El ordenador genera una potente prótesis intelectual que es una combinación de "soporte a la memoria" y "soporte a la creatividad". Tambien es una herramienta de investigación sobre como funciona nuestro cerebro y cómo ampliar nuestras facultades de percepción de la realidad. Es como si, mágicamente, descendiera un Hada sobre nosotros y nos preguntara ¿quieres ser más inteligente? bien, ya está... ahora tienes a un servidor que cubrirá todos tus olvidos y te sugerirá decenas de alternativas nuevas ¡a ver que haces con ello! El único problema es que el Hada no nos da el servidor ya dispuesto a funcionar. Sólo nos proporciona los elementos... nosotros tendremos que armarlo y darle vida. |
Notas
(1) " El hombre es un dios protético. Son las prótesis las que hacen magnífico al hombre." en: Peter Gay. "Freud". Paidos. 1ªEdic. Barcelona. 1989. Pag. 608.
(2) Llegado este momento me acuerdo de aquellas palabras que decía el malogrado sociólogo norteamericano W.Mills a sus alumnos:
Llevando un archivo adecuado y desarrollando de ese modo hábitos de auto-reflexión, aprendéis a mantener despierto vuestro mundo interior. Siempre que os impresionen fuertemente sucesos o ideas, no debéis dejarlos irse de vuestra mente, antes al contrario, debéis formularlos para vuestro archivo y, al hacerlo, desentrañar todo lo que implican, y demostraros a vosotros mismos la insensatez de aquellos sentimientos o ideas o la posibilidad de articularlos en forma productiva. (...)"
Este fragmento es lo que piensa el personaje principal de la citada novela... pero es tambien una reflexión válida que podría encontrarse en un ensayo (aunque, probablemente, con un lenguaje menos coloquial). Guardado en la BDP puede ser utilizado en contextos muy diferentes.
(4) Incluso se produce otro fenómeno. Algo que leímos y si bien gustó (sino no lo habríamos puesto siquiera en la BDP), ahora al releerlo en otras condiciones personales puede parecernos extraordinario. Como ejemplo de ello sirva el siguiente caso.
Luego de haber tenido algunas respuestas (de tono crítico) a artículos publicados en números anteriores de "Casi Nada" sobre temas "místicos", la relectura casual de este fragmento cobró otro valor. Lo curioso (pero previsible) es que no recordaba haber leído algo así en este libro; aunque, naturalmente, el yo era el único responsable de haberlo incluido en la BDP.
Vivimos en la ilusión de que lo real es lo que más falta, cuando ocurre lo contrario: la realidad ha llegado a su colmo. A fuerza de proezas técnicas, hemos alcanzado tal grado de realidad y de objetividad que podemos hablar incluso de un exceso de realidad que nos deja mucho más ansiosos y desconcertados que el defecto de realidad, que por lo menos podíamos compensar con la utopía y lo imaginario, mientras que para el exceso de realidad no existe compensación ni alternativa. No existe negación ni superación posibles, ya que estamos más allá. No existe energía negativa, procedente de la distorsión entre lo ideal y lo real -sólo una hiperreación nacida de la superfusión de lo ideal y lo real, nacida de la positividad total de lo real.
Mientras tanto, pese a haber llegado más allá de lo real en la realización virtual, conservamos la desagradable impresión de habernos perdido su final. Toda la modernidad ha tenido por objetivo el advenimiento de este mundo real, la liberación de los hombres y de las energías reales, enfocadas hacia una transformación objetiva del mundo, más allá de las ilusiones cuyo análisis crítico ha alimentado la filosofía y la práctica. Hoy, el mundo es más real de lo que esperábamos. Se ha producido una inversión de los datos reales y racionales por su propio cumplimiento."
(6) Estoy pensando en alguien, tan raro, como el siguiente:
Aquél era un ejemplo de un hombre que convertía cualquier desgracia en tema de investigación." (Pag.145)