| Doce principios del buddhismo
1. La propia
salvación es la tarea inmediata de todo hombre. Si un hombre es
herido por una flecha envenenada, no deberá demorar su extracción
por conocer los detalles de quien la disparó o la longitud y forma
de la flecha. Siempre habrá tiempo para aumentar la comprensión
de la Enseñanza durante la andadura del Camino. Mientras tanto,
empieza por enfrentarse a la vida, tal como es, aprendiendo siempre por
experiencia personal y directa.
2. El primero
hecho de la existencia es la ley del cambio o la impermanencia. Todo lo
que existe, desde una molécula a una montaña o desde un pensamiento
a un imperio, pasa por el mismo ciclo de la existencia: nace, crece, decae
muere. Tan sólo la Vida es continua, en busca siempre de la expresión
de nuevas formas. "La vida es un puente, no construyas una casa sobre ella".
La vida es un proceso de flujo y aquel que se aferra a las formas, por
maravillosas que sean, sufrirá por resistir a la corriente.
3. La ley del
cambio se aplica de igual modo al "alma". No hay principio en el individuo
que sea inmortal y sin cambio. Sólo el Innombrable, la Realidad
Ultima está más allá del cambio. Todas las formas
de vida, incluyendo al hombre, son manifestaciones de esa Realidad. Nadie
posee la vida que fluye en él en mayor grado que una bombilla posee
la corriente eléctrica que la hace dar luz.
4. El universo
es la expresión de la Ley. Todos los afectos tienen sus causas y
el alma humana, o carácter, es la suma total de los actos y pensamientos
previos. El karma, que significa acción-reacción, gobierna
toda la existencia el hombre es el único creador de su destino final.
Por el pensamiento y la acción justos puede purificar gradualmente
su naturaleza interna y por propia realización obtener la liberación
de volver a nacer. El proceso comprende grandes períodos de tiempo,
incluso una vida tras otra en la tierra, pero al final cada forma de vida
alcanzará la iluminación.
5. La vida
es una e indivisible; aunque sus formas, siempre en cambio, sean innumerables
y perecederas. En realidad no hay muerte, aunque cada forma deba morir.
Del entendimiento de la unidad de la vida nace la compasión, el
sentido de identidad con la vida en otras formas. La compasión se
describe como "la Ley de las leyes -la armonía eterna-", y aquél
que rompa esta armonía, sufrirá en consecuencia y retrasará
su propia Iluminación.
6. Siendo la
vida Una, los intereses de las partes deben ser los de la totalidad. En
su ignorancia, el hombre piensa que puede lograr el éxito para sus
propios intereses esta energía egoísta, y erróneamente
dirigida, produce sufrimiento. Aprende de su sufrimiento a reducir y finalmente
a eliminar la causa. El Buddha enseñó las Cuatro Nobles Verdades:
la omnipresencia del sufrimiento; su causa, el deseo erróneamente
dirigido; la supresión de la causa que es su curación y el
Noble Octuple Sendero del autodesarrollo que conduce al fin del sufrimiento.
7. El Octuple
sendero que conduce a la total iluminación comprende: recta visión
o comprensión preliminar, recto propósito, recto modo de
expresión, recta acción, recto medios de vida, recto esfuerzo,
recta atención o desarrollo de la mente y, finalmente recta concentración.
Como el Buddhismo es un camino de vida no simplemente una teoría,
es esencial para la propia liberación el recorrer este Sendero.
"Deja de hacer el mal, aprende a hacer el bien, límpiate tu propio
corazón, ésta es la Enseñanza de los Buddhas".
8. La Realidad
es indescriptible y un Dios con atributos no es la Realidad final. Pero
el Buddha, un ser humano, se convirtió en el Totalmente Iluminado
y el propósito de la vida es alcanzar la Iluminación. Este
estado de Consciencia, el Nirvana, la extinción de los límites
de la individualidad, se puede lograr en la tierra. Todos los hombres y
todas las formas de vida contienen la potencialidad de iluminación
y el proceso consiste en llegar a ser lo que eres. "Mira dentro de ti.
tú eres Buddha".
9. Entre la
Iluminación potencial y la real está el Camino Medio, el
Octuple Sendero "del deseo a la paz", el proceso de autodesarrollo entre
los "opuestos", evitando los extremos. El Buddha recorrió ese Camino
hasta el final la fe requerida en el Buddhismo es solamente la creencia
razonable de que donde un Guía ha pisado nosotros también
lo podemos hacer. El Camino debe ser recorrido por el hombre entero, con
todo su ser y no sólo con lo mejor de sí mismo, y el corazón
y la mente deben desarrollarse por igual. El Buddha fue el Todo compasivo
además del Totalmente Iluminado.
10. El Buddhismo
atribuye gran importancia a la necesidad de la concentración y la
meditación, que conducen al desarrollo de las facultades espirituales
internas. La vida subjetiva es tan importante como la rutina diaria y son
esenciales períodos de quietud dedicados a la actividad interior
para una vida equilibrada. Los buddhistas deberán estar en todo
momento atentos y con autodominio, absteniéndose de apego emocional
o mental al "espectáculo transitorio". Esta actitud de aumento de
atención a las circunstancias, que sabe son de su propia creación,
le ayuda a mantener siempre bajo control su reacción ante ellas.
11. El Buddha
dijo: "Trabaja con diligencia por tu propia salvación". El Buddhismo
no reconoce sino a la intuición como autoridad para la verdad y
que lo es solamente para uno mismo. Cada hombre sufre las consecuencias
de sus propios actos y aprende de ello, mientras ayuda a sus semejantes
en la liberación; rezar a Buddha o a un Dios no sirve de nada para
evitar el efecto que sigue a su causa. Los monjes Buddhistas son maestros
o ejemplos, pero en ningún sentido intermediarios entre la Realidad
y el individuo. La máxima tolerancia se practica hacia todas las
otras religiones y filosofías, ningún hombre tiene derecho
a interferir en el camino de los otros hacia la Meta.
12. El Buddhismo
no es pesimista ni "escapista", ni niega la existencia de Dios o el alma,
aunque coloca su propio significado para esos términos. Al contrario,
es un sistema de pensamiento, una religión, una ciencia espiritual
y un camino de vida; que es razonable, práctico y lo abarca todo.
Por más de dos mil años ha satisfecho las necesidades espirituales
de cerca de un tercio de la humanidad. Interesa a Occidente, porque no
tiene dogmas, satisface tanto a la razón como al corazón,
insiste en la autoconfianza junto con la tolerancia para con otros puntos
de vista, comprende la ciencia, religión, filosofía, psicología,
ética y arte, y señala solamente la hombre como creador de
la vida presente y único artífice de su destino.
The Buddhist Society, London.
58. Eccleston Square. London SWIV IPH Telephone 071-834-5858 |