| El gobierno socialista
que abandona el poder ha estado un largo período al timón
de España. Es un buen momento para analizar algunas cifras.
En general es evidente para cualquiera un aumento del
bienestar y de la riqueza en todas las capas de la población. Este
aumento tiene presencia en la renta "per cápita", que ha pasado
(entre 1982 y 1996) de 528.000 pesetas a 1.757.000.
Aunque analizamos cifras nominales (la peseta del 96 no
compra lo mismo que la peseta del 82), no deja de ser un crecimiento impresionante.
Así es que los salarios medios se han duplicado en el mismo período
(de 1,075 millones a 2,084). Este mayor ingreso mensual se ha reflejado
en todos los hogares españoles cambiando sus hábitos e incrementando
el equipamiento doméstico.
Por ejemplo, el parque de automoviles ha pasado de 8,35
millones a 13,73. Y las autovías, por donde se desplazan esos coches,
han crecido de 422 km a 6.009 km. También las autopistas se han
alargado de 1.666 a 2.023 Km.
Estamos mejor comunicados, y no solo por carretera: las
líneas telefónicas se han duplicado. Y con ellas, gradualmente,
se va extendiendo la costumbre de colocarle un modem al ordenador. Aunque
en este sentido, estamos muy por detrás de nuestro vecino: Francia.
Es "estado de bienestar" tiene su reflejo clave en el
mejoramiento de las infraestructuras sanitarias y educativas, que han han
mejorado sustancialmente. Los parados que cobran algun clase de prestación
estatal se han doblado. Y ,en el mismo período, el gasto por pensiones
se ha multiplicado por cinco (casi 7 billones de pesetas anuales para mas
de 2 millones de pensionistas). En general los gastos sociales han pasado
a representar del 18% de Producto Bruto Interno en el 82 al 24% del PIB
en 1996.
También ha aumentado el número de funcionarios,
lo cual significa que el Estado ha aumentado tanto las prestaciones sociales
como el control sobre diversos servicios públicos: de 1.393 millones
a 1,981 millones. Sin embargo este crecimiento no se ha dado en la administración
central, sino en la "periférica".
La administración central ha disminuído
su plantilla en 288.01 y las fuerzas armadas en 31.202; En cambio en las
autonomías han crecido en 575.999 personas. Luego vienen los ayuntamientos:
256.11; las universidades: 50.000 y la justicia: 23.326 nuevos funcionarios.
Sin duda se puede afirmar, sin necesidad de repasar más
cifras, que el país es más rico.
¿Cómo se ha generado esta riqueza? ¿Acaso
hemos trabajado más que en décadas anteriores? ¿O
hemos recibido una lotería inesperada? ¿O, quizá,
todo se debe a una administración más racional de los recursos
de siempre?
Esta son preguntas que no suelen hacerse en los medios.
En todo caso se da por sentado que un buen gobierno, crea riqueza. Y aunque
no pretendemos criticar una afirmación tan sensata no estaría
mal que miraramos entre bastidores, detrás del escenario, para ver
si todo está "bien puesto".
Por lo de pronto hay algo que salta a la vista: la presión fiscal. Esta ha aumentado de un 25,6% del PIB en 1982, a un 36% en 1996. Y se sigue afirmando que aun falta apretar las tuercas a grande "bolsas" de "olvidadizos". O sea que se ha recaudado bastante más. Ya se sabe, el Estado no crea riqueza; en el mejor de los casos, la administra bien. Otra fuente de dinero aparece en la "Deuda Pública"
que ha aumentado de un 31,3% a un 65,9%. En pocas, palabras, se ha duplicado.
Ello significa que los españoles debemos colectivamente más
del doble que en 1982, la bicoca de 44 billones (con "b") de pesetas.
Dicho con palabras muy sencillas: hemos hipotecado las
próximas generaciones de españolitos. Los intereses generados
por esta deuda llegan a 2,9 Billones de pesetas anuales. En 1982 (cuando
eramos más pobres) solo pagábamos, por año, 132.455
millones. Segun parece este capítulo constituye actualmente uno
de los mayores gastos conque tiene que pechar el Estado cada año
que pasa.
Hemos alcanzado un mejor nivel. Los presupuestos generales del Estado, en el período de tiempo considerado, se han multiplicado por cinco (de 3,5 billones a 18,1). Los gastos de Seguridad Social se han multiplicado por ocho y el número de parados ha pasado (según la encuesta de EPA) de 2,234 millones de personas ha 3.579 millones. Lo último significa, crudamente, que en estos últimos trece años hay 1.345.000 personas en edad de trabajar que se han sumado a una cifra de paro ya, en su momento, considerada "intolerable". Sabemos que las magnitudes económicas son muy complejas y que es imposible dar un juício ecuánime sólo con las cifras que nos ofrecen los diarios. Además presuponemos siempre la "buena fe" de nuestros gobernantes, hasta que se demuestre lo contrario. Sin embargo los datos expuestos más arriba nos parecen enormemente preocupantes. Dan la sensación de una riqueza que se sostiene
por los pelos. Que se basa en un fuerte endeudamiento y que depende que
"todo siga bien". No hay nuevas industrias punteras capáces de generar
mucho dinero. El turismo sigue siendo muy importante; y todos sabemos lo
frágil que resulta esta "industria". Basta una mala coyuntura internacional
o un aumento inesperado del terrorismo etarra, para que ese año
todo se vaya al traste.
¿Donde está el tejido sólido que
permita consolidar lo adelantado? Me gustaría leer algunas respuestas
que fueran más allá del contundente e ingenuo eslógan
electoral.
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Nota: Las cifras anteriormente mencionadas se encuentran en La Vanguardia del 20 de Abril de 1996. En el suplemento de Economía y Negocios" que se titula "Aznar toma el relevo de la España Socialista".